En ciudades de mediana o gran importancia, como es el caso de Rafaela, la provisión de agua dulce por medio de equipos desaladores (o desalinizadores) tiene sus pro y sus contra, que es necesario evaluar al momento de tomar una decisión al respecto.
En primer lugar debemos aclarar que prescindiendo de los costos, muchas grandes ciudades en el mundo desalinizan el agua de mar, devolviendo al mismo el agua de "rechazo" o salmuera. Un ejemplo: dentro de pocos meses, y para fines económicos, se inaugurará una planta en Minera Escondida, Antofagasta (Chile), que tomando las aguas del Océano Pacífico, de unos 32 gr/litro de sales totales producirá 45.000 m3/día de agua dulce, elevándola a 3.100 metros de altura, para producir cobre de baja ley.
La vieja planta de ósmosis inversa en Alicante (España) produce actualmente unos 20.000 m3/día, y sumándola a otras de la región se "producen" más de 150.000 m3/día de agua. Próximamente en Torrevieja (España) se inaugurará una nueva planta que suministrará unos 220.000 m3/día. La misma servirá no sólo para dotar de agua potable para uso humano sino también para riego por goteo, tomando el agua "cruda" del Mediterráneo, y devolviendo al mismo la salmuera.
Por supuesto que las mayores plantas de ósmosis inversa se encuentran en las grandes ciudades petroleras de Medio -Oriente, donde el líquido elemento es más escaso que el oro negro. El costo de producción aumenta con el porcentaje de sal que tenga el agua.
Sin embargo, y aparte de este inconveniente, se plantea, entre otros, el problema del eventual daño al medioambiente. En efecto, para producir como en el caso rafaelino unos 6.000 m3/día de agua desalinizada, sería necesario tratar aproximadamente unos 10.000 m3/día, tomando como base que se pudiese encontrar -previo estudio hidrogeológico- tamaña fuente de suministro, donde el tenor de sales de los pozos no sobrepasen los 3 o 4 gr/litro de sales totales. Caso contrario, si se recurriera a napas profundas (de mayor salinidad) el problema del impacto ambiental y costos sería aún mayor.
En efecto, tratar unos 10.000 m3/día de agua con "sólo" 3 gramos de sal por litro nos "regalaría" unas 30 toneladas al día de sales (unas 10.950 toneladas/año).
�Pensaron quienes "acuñaron" esta idea de ósmosis inversa qué hacer con tamaña cantidad de salmuera?
�La mandarán en bruto y a cielo abierto al arroyo más próximo?
Y los pueblos cercanos, aguas abajo, �cómo reaccionarán?
�Inyectarán y a qué costo el agua salada en acuíferos profundos?
�A qué distancia de la población (acueducto) se encontrará la fuente de agua de mejor calidad relativa?
�Pensaron alguna vez en reducir las pérdidas al máximo, comenzar a instalar dobles cañerías paralelas, una para consumo humano y otra para usos domésticos?
Estos y otros interrogantes deberán plantearse con urgencia las autoridades de ejecución respectivas. También sería hora que vayan sabiendo que para los baños y otros usos no es necesaria agua potable cada vez más escasa, y que 50 litros/día por habitante son más que suficientes para consumo humano. Nunca como en el presente siglo se presentó en la historia de la humanidad una crisis hídrica de la magnitud actual, debido al alto consumo, generador del agotamiento y salinización de las napas y el uso irracional de un recurso cada vez más escaso.
Por último, la sociedad en su conjunto deberá asumir que el agua, tanto como el aire, es un patrimonio común. No puede ser gerenciado como una mercadería más y su administración deberá ser efectuada por mecanismos democráticos y representativos, dejando de lado a quienes lucran con una necesidad tan vital.
Daniel Pustilnik[email protected]