Juan Carlos Arch
Gabrielle Muccino ocupa un lugar singular en el cine italiano actual. Su estilo desprecia los planteos intelectuales y testimoniales que han nutrido a la plana mayor de sus colegas, así como volcarse a filmes de fácil digestión y basados en la actuación de algún gran actor de turno. Por el contrario, su forma de ver la vida se centra en la burguesía que viene de aquellos años en que las ideas de izquierda marcaron a generaciones enteras, y que ahora ve con desilusión no sólo un mundo perdido, sino a sus hijos y nietos deambulando en zonas muy distintas y que contradicen su experiencia.
En las tres películas que conocemos hasta ahora, trabajó en la misma línea y puede decirse que una continúa a la otra. En la primera "Ahora o nunca" eran los adolescentes que transitaban sus estudios secundarios y también las primeras rebeliones con los padres y el amor que asomaba. La segunda fue "El último beso", que se centraba en la manifestación de esos sentimientos, las primeras infidelidades y las parejas que constituían sus matrimonios, incluido el primer hijo y los primeros problemas. Fueron dos películas entrañables, en donde reflejaba una realidad a través de temas trillados, pero vistos, y filmados, desde una óptica nueva.
Ahora, en "Acuérdate de mí", y apuntalado en un excelente aporte musical de Paolo Buonvino, toma a uno de esos matrimonios, ya con hijos grandes y en el momento en que los amores hacen su crisis natural, y en donde ya quedan pocas herencias del pasado. Es el conflicto entre los afectos ganados por el tiempo y un poco extraviados de la pasión. Todo se centra en la vida de un hombre que vive calmadamente esos días ya cercanos al otoño, que un buen día redescubre el amor y otro buen día, en que iba a dejar su casa y escapar con aquella mujer que conoció en otros tiempos, sufre un accidente que lo confina a una larga temporada al hospital y lo regresa a los afectos familiares.
Muccino envuelve a su personaje con todas las contradicciones que la vida generosa propone y que están más allá de cualquier patrón moral. Es la vida haciendo o deshaciéndose lo que muestra en cada momento que vive esta familia en medio de la rehabilitación del padre accidentado, de los hijos que mantienen posiciones distantes y la madre que vive su crisis de otra manera, lidiando con un amor que no controla. Pero en esta familia cada uno tiene sus razones para considerarse distinto y allí está el punto de vista que elige el director.
Sin juzgar a nadie, los muestra lidiando consigo mismo. Su mirada es de comprensión antes que social, de ternura antes que rigurosa y severa. Probablemente ningún personaje extraiga del período de sus vidas que muestra el filme, nada más que una experiencia más, que los hará crecer o no. Nada se resuelve ni se aclara, pero la calidez del enfoque los rescata a todos. Si por momentos parecen víctimas, lo son de su tiempo, de esa sociedad en que les tocó vivir y que todavía está ensayando, como ellos, dónde encontrar su equilibrio.
("Ricordati di me", Italia, 2004). Dirección: Gabriele Muccino; guión: Heidrun Schleef y G. Muccino; fotografía: Marcello Montarsi; música: Paolo Buonvino; montaje. Claudio Di Mauro. Intérpretes: Fabrizio Bentivoglio, Laura Morante, Mónica Bellucci, Silvio Muccino, Gabriele Laiva, Silvia Cohen, Amanda Sandrelli y Omero Antonutti (narrador); duración: 125m. Presentada por FICC en Cine Club Santa Fe.