Ciclistas en la mira de la Justicia
El viernes de la semana pasada, la policía detuvo y mantuvo demorado durante varias horas a un grupo de ciclistas que fue detectado mientras cruzaba semáforos en rojo en pleno Bv. Pellegrini. Las discusiones y polémicas acerca de lo ocurrido no tardaron en multiplicarse, en una ciudad en la que el tránsito representa uno de sus principales problemas irresueltos.
Y es que, en una comunidad poco acostumbrada al respeto de las normas vigentes, cualquier tipo de control o agravamiento de los castigos a los infractores genera un inmediato rechazo.
Sin embargo, desde el Juzgado de Faltas provincial se aclaró que la norma que permite a las fuerzas policiales detener a quienes protagonizan situaciones de conducción peligrosa no es nueva, sino que tiene más de cincuenta años. Lo que ocurrió, durante tantas décadas, fue que pocos se acordaron de ponerla en práctica con los ciclistas que, con el correr del tiempo, parecen haberse convertido en dueños de las calles.
Mientras esto ocurre, la ciudad de Santa Fe y el departamento La Capital continúan encabezando las dramáticas estadísticas de víctimas en accidentes de tránsito y, en gran medida, estos números reflejan la incidencia que ciclistas y motociclistas tienen en la problemática.
Tal como se advirtiera en reiteradas oportunidades desde esta columna editorial, gran parte de los conductores de bicicletas o motos en la ciudad actúan con una impunidad casi absoluta, violando en forma constante normas tan elementales como los semáforos o el sentido de circulación de las calles.
Algunos atribuyen este fenómeno a la falta de educación vial. Sin embargo, cuesta creer que a esta altura de las circunstancias existan conductores que no sepan que los semáforos están para ser respetados y que las calles tienen un sentido establecido para circular.
El problema principal con relación a los ciclistas es que resulta sumamente complicado aplicar sanciones, pues se trata de vehículos que no están patentados, ni cuentan con otro mecanismo que permita individualizar a su propietario.
En diversas oportunidades se presentaron proyectos de ordenanza que tendían a avanzar en este sentido, pero todos ellos terminaron estancados frente a las dificultades que se plantean al momento de individualizar o patentar las bicicletas.
Por ese motivo, la detención durante algunas horas de quienes protagonizan situaciones de conducción peligrosa parece ser una de las pocas alternativas que quedan para penarlos, de manera que comprendan que también ellos deben respetar las normas vigentes.
La realidad indica que desde hace tiempo la ciudad de Santa Fe se encuentra inmersa en un peligroso proceso de degradación, en el que la violación a las normas se convirtió en una constante que impide cualquier intento por consolidar una sociedad organizada.
Retomar el camino del orden, el respeto y el compromiso, requiere de un esfuerzo compartido y de la aplicación de reglas claras. Mientas esto no ocurra, la calidad de vida para los vecinos de Santa Fe continuará en este continuo proceso de descomposición de las conductas y del magro nivel de convivencia.