Antigüedades,huellas vivas de la historia
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Las antigüedades, pensando este término como objetos artísticos de tiempos pasados, constituyen hoy una forma de decorar diferentes ambientes y, si se quiere, de amoldarlos a espacios determinados y a épocas específicas de la historia. Es por ello que lo que para muchas personas es tan sólo "una cosa vieja y anticuada", para otros es una "reliquia que se debe preservar".
Al respecto, son varios los factores que inciden al momento de elegir y comprar algún objeto y que están en estrecha relación: la antigüedad, la procedencia, si está o no bañado en oro, la calidad y la firma. Sobre esto, es importante señalar que -aunque muchos objetos materialmente no valgan nada-, pueden ser de gran significación en otro sentido: el sentimental.
Sin embargo, el paso del tiempo juega un rol importante en esto, sobre todo para impedir que, a partir de la cuarta o la quinta generación, el valor de ese objeto se vaya perdiendo y quien lo posea proceda a desprenderse de ese preciado bien.
Este es el motivo por el cual tasar una antigüedad es una tarea muy subjetiva y, a la hora de querer comprar o vender, sea necesario un pacto entre ambas partes para acordar el valor. Al menos, ésa es la manera de trabajar de Orlando Franco Gatti, un hombre que ya lleva más de treinta años en la compra, venta y consignación de adornos antiguos en la ciudad de Santa Fe.
"Cuando nuestro país ocupó el octavo lugar en la escala mundial y se lo consideró como el granero del mundo, muchas personas se fueron a Europa y de regreso trajeron barcos enteros cargados de antigüedades. Estamos hablando de finales del siglo XIX, cuando Julio A. Roca era el presidente", contó Orlando a Nosotros.
"Fue en ese momento cuando empezó a surgir una clase adinerada y con capacidad de traer barcos repletos de este tipo de objetos. Sin embargo, hoy en día el|fenómeno se ha vuelto al revés y son cada vez más las antigüedades que vuelven a su lugar de origen. �El motivo?: los turistas que vienen al país y añoran llevarse un objeto que alguna vez le perteneciera a sus antecesores", precisó el especialista.
Ahora bien, �la gente compra antigüedades?, �cuáles son las más solicitadas? Según Orlando Gatti, las objetos antiguos -ya sean muebles o adornos- son muy buscados, sobre todo por aquellos conocedores de los diferentes estilos y períodos de la historia que permanentemente están rastreando piezas únicas.
"Por suerte, la gente compra antigüedades y para ello es fundamental que el vendedor conozca lo que tiene y sea honesto. Lo que va a llevar cada comprador depende del gusto, pero los relojes y los adornos son las antigüedades que más se venden", subrayó el anticuario. Y agregó que "estos tipos de objetos quedan muy bien en cualquier arquitectura inmobiliaria".
En las casas de las abuelas todavía puede ser habitual encontrar relojes que llamen la atención de los niños, ya sea por la estructura que poseen o por los sonidos que emiten. Orlando considera que esos mecanismos de precisión constituyen la madre de la mecánica, ya que fueron los primeros que se hicieron en tal sentido.
Varios son los modelos que aún se pueden encontrar en la ciudad y cuyos valores van más allá de lo económico. Tal es el caso de un reloj del siglo XIX (ver foto) que fue introducido por los suizos alemanes que fundaron la ciudad de Esperanza.
El transcurrir del tiempo no sólo influye en las personas. También incide en los objetos. Es por ello que después de un siglo y medio, la caja de este histórico reloj se fue deteriorando y hubo que restaurarla íntegramente. De todas maneras, lo que más importa es la máquina que lleva por dentro y que está firmada por su creador. Se trata de una pieza de Ferdinand Massard, de Sion, que no sólo brinda la hora, sino que también ofrece el calendario. Funciona con pesas, que se mueven por la gravedad, gracias a la introducción de un péndulo que permite un movimiento estable y constante, incidiendo fuertemente en el áncora del reloj, que vendría a ser su corazón.
"El péndulo fue creado por Galileo Galilei y permitió darle a los relojes que ya existían, más exactitud. Es decir que la relojería empezó a ser más exacta desde que se inventó el péndulo", destacó Gatti.
"Este reloj en particular se llama Horloge de la Campagña porque casi siempre se lo encontraba en el interior de la campiña francesa para despertar a la gente que hacía labores en el campo ", agregó.
Cualquiera sea la pieza antigua, con sólo observarla y analizar sus características, se puede descifrar la corriente artística a la que pertenece. "Ante la proximidad del siglo XX se fue creando en Europa, y en especial en Francia, un espíritu artístico e innovador que incorporó el arte a todos los aspectos de la vida diaria. No hay una fecha precisa del inicio de este movimiento, pero lo cierto es que el Art Nouveau surgió rompiendo la falta de creatividad que durante años se adueñó de los diferentes terrenos artísticos", sostiene Orlando Gatti, cuyo negocio en Santa Fe lleva el nombre de este estilo.
Lo cierto es que, a finales del siglo XIX, artistas y artesanos plasmaron con interpretación libre, romántica, con líneas curvas y colores vivos, un estilo dedicado a satisfacer a una floreciente burguesía acomodada.
A la vez, otro movimiento pictórico surgía: el impresionismo. Monnet había revolucionado la pintura con su obra "Impresiones sobre un amanecer" y, conjuntamente con el Art Nouveau, marcaba la época.
Más tarde, cuando se produjo un cierto "aburrimiento" por las línea curva, surgió el Art Decó, caracterizado por las líneas rectas.
La porcelana, por su parte, también es tradicional en las antigüedades. En este sentido, Orlando Gatti señala a Madame Pompadour, amante de Luis XV, como la inspiradora de la fábrica de porcelana más importante de Francia: la manufactura de S�vres.
Por último, destacó que todo lo vinculado a las antigüedades tiene un encuadre internacional, cuyo valor va más allá de lo económico: alguna vez fueron parte de una historia y hoy son huellas vivas de ella.
Este reloj fue traído al país por una de las primeras familias de suizos alemanes que fundaron la ciudad de Esperanza. Según explica el experto en antigüedades Orlando Gatti, su origen data del siglo XIX. Es una de las piezas más valiosas que buscan permanentemente los amantes de las antigüedades.
Si bien durante la segunda guerra mundial la fábrica R�nisch fue bombardeada, todavía existe en la actualidad y a ella pertenece una pieza preciosa que está en Santa Fe. Este piano (ver foto) corresponde a mediados del siglo XIX.
La escultura que se encuentra por encima del instrumento es un prototipo de porcelana francesa, de fines del siglo XIX, perteneciente al estilo Art Nouveau.
Otras dos piezas que son verdaderos tesoros son "La niña de la mariposa", una escultura firmada en Petit Bronce que data del Siglo XIX (ver foto) y un jarrón de porcelana chino que data desde fines del S. XIX, época en que entró al país una gran cantidad de antigüedades procedentes del extranjero. Este jarrón está decorado con flores que marcan claramente su estilo Art Nouveau.
Desde los primeros albores de la historia del hombre, éste se esforzó por medir y computar los intervalos del tiempo. Los cavernarios veían alternarse el día y la noche; es decir, que para este hombre primitivo, ya el tiempo se deducía del movimiento aparente del sol.
Una vara, un bastón, su propia sombra, sirvió para establecer el tiempo de acuerdo a la posición solar. De allí que los antiguos obeliscos egipcios se usaran como los primeros relojes del mundo: los relojes de sol.
Luego, la humanidad se sirvió de su inventiva y conocimientos para medir el tiempo y para ello se usaron relojes de agua, de arena, de calor. Este último, como el inventado por los antiguos chinos, consistía en una vara de metal a la que se pegaban pequeñas bolitas de cera que iban cayendo a medida que se propalaba la temperatura dada por una lámpara de aceite.
Como también se tenía la necesidad de medir el tiempo con cierta frecuencia y en cualquier lugar, se llegó al uso de relojes de fácil transporte y que se los pudiera llevar consigo, creándose pequeños relojes de sol que solucionaban el problema al viajero, siempre que las condiciones meteorológicas fueran favorables.
Con el progreso del hombre progresó también el arte de la relojería y se hizo necesario un aparato que marcara el tiempo en todo momento. No sólo cuando había sol o mientras corría la arena o el agua. Debía servir tanto de día como de noche, ser lo más exacto posible e impulsarse por su propio mecanismo. Desde entonces, y luego de que Galileo Galilei descubriera la regularidad de los movimientos del péndulo, la mecánica y el arte en asombrosa comunión, nos legaron belleza e ingenio.
(*) Texto del programa de una muestra de relojes realizada en el Museo Histórico Provincial Brigadier Estanislao López