El sueño escondido. "Toda profesión de bailarín comienza con un sueño escondido. Uno a su vocación o la descubre de pequeñita o, como en mi caso, ya a los 15 años. No me apasionaba nada del colegio, sólo todo lo que era educación física. Comencé a estudiar, primero en el Liceo Municipal de Santa Fe y luego en el Instituto Superior de Educación Física, diferentes instructorados de deporte y de gimnasia. Más tarde me recibí de profesora de danza jazz".
La danza. Desde su época de estudiante, Beatriz Meinardi da clases de danza jazz en su Instituto Integral, donde reúne alumnas desde los 3 años. Además, dirige el ballet GimStar (que forma parte del instituto), con el que compitió a nivel nacional y latinoamericano, obteniendo muy buenos resultados. "Creo que la danza es la madre de todo, porque es la que te brinda esa expresividad para realizar, después, un montón de disciplinas variadas que se van modernizando. Cuando tenés tu base dentro de la danza clásica, contemporánea y jazz; el resto viene por sí solo".
Satisfacciones en el camino. "Quien está en esta profesión y la lleva en el alma, no sólo disfruta de los logros sino también del camino que se transita hasta ellos. Por eso, uno de los objetivos de toda mi vida fue llegar a un espectáculo propio en el Teatro Municipal. Y cuando llegamos a lo que se llamó `Noche de Gala para el Instituto Integral', la parte más emotiva no fue ese momento sino toda la preparación para llegar a él. Cumplido ese sueño aparecen otros, las puertas se te abren y el crecimiento es continuo".
Crecer hacia la meta. "Con el ballet GimStar veníamos compitiendo a nivel provincial y nacional y obteniendo importantes premios. Pensé que tenía un grupo de gente que está preparada para ingresar a un latinoamericano. Otra vez ese camino de preparación hasta escalar para llegar, que se disfruta escalón a escalón; no sólo como docente en esto sino con todo el grupo, con todo el alumnado. Nos fijamos una meta y queremos llegar".
Perfeccionamiento. "Los lugares más confiables para perfeccionarse dentro del show jazz son La Plata y San Pablo (Brasil), adonde viajo anualmente. También en Buenos Aires. En la ciudad de Santa Fe también hay muy buenos profesores y siempre estoy presente, nos apoyamos unos a otros".
Trabajo conjunto. "Tengo que agradecer, primero, la gracia de que Dios haya puesto en mí esta vocación y, segundo, el apoyo familiar incondicional que siempre tuve de mis dos hijos Carolina y Jonatan. También tengo que dar gracias a la gente, porque a través de ellos lográs transmitir las coreografías que tenés en tu mente. Esto no se puede lograr nunca solo, es un trabajo en conjunto docente-alumno, y si las personas no confían en vos es imposible llegar".
Vivir de la vocación. Beatriz se muestra agradecida ante la posibilidad de vivir de lo que hace. "Es importante -dice-. Que en este momento en el que me toca mantener a mi familia sola pueda vivir y mantenerme económicamente con mi trabajo, me hace darle gracias a Dios. Es una maravilla que una pueda vivir de lo que le gusta".