Cuando llega el fin
La separación de una pareja es un dolor difícil de superar. De acuerdo con los especialistas, el momento más problemático es el que sobreviene cuando la relación termina. No obstante, los niños sufren más durante los momentos previos a la ruptura.

La separación de una pareja y, más concretamente, su divorcio, son momentos clave desde lo emocional, porque implican el fin del sueño de una unión que se pensó para toda la vida y que, a menudo, representa la idea de felicidad.

Asimismo, cuando existen hijos de por medio, el proceso de duelo suele volverse inclusive más conflictivo, al tener que conciliar los intereses de todas las partes involucradas, al mismo tiempo que resulta fundamental que los padres procuren brindar a los niños la contención adecuada.

De acuerdo con un estudio realizado por profesionales de la Universidad de Lansing, en Alemania, más allá de la inestabilidad que se viva al momento de la ruptura, lo más difícil para algunas personas es afrontar y superar el hecho de que su pareja terminó.

Según los investigadores, la dificultad está relacionada con que una separación altera la idea de felicidad a largo plazo. Esta sensación de abatimiento, e incluso de fracaso, suele extenderse desde el momento en que comienzan los problemas que desencadenarán la ruptura, hasta mucho después de concretado el divorcio.

El doctor José Eduardo Abadi, médico psiquiatra y psicoanalista, señaló que "en la ruptura de una pareja existen momentos afectivos distintos. La primera etapa, cuando todavía no se produjo la separación, se define por las peleas; es un momento muy conflictivo, en el cual la persona `se está separando�. La segunda etapa, que al igual que las otras es diferente en cada unión, suele desencadenar dos tipos de reacciones: una es la sensación de vacío, de tristeza e incertidumbre, y la otra es más maníaca y tiene que ver con bruscos cambios físicos y con la búsqueda desesperada de nuevas parejas".

En cuanto a las diferencias entre los sexos, el doctor Abadi expresó que "si bien la reacción de tipo maníaca es más frecuente en los hombres -mientras que la sensación de pensar `dónde estoy parada� suele ser característica de las mujeres-, hoy los roles están cambiados y lo que da la pauta es la interacción de cada pareja".

El proceso del estudio

Para poder probar su teoría, el equipo de profesionales analizó durante 18 años diversos datos que habían sido recolectados por medio de entrevistas realizadas a 30 mil hombres y mujeres alemanes. En estas encuestas, se les pidió a los participantes que "calificaran" su satisfacción en la vida a través de una escala de uno a diez.

Los datos más sustanciosos fueron proporcionados por un grupo de 817 personas que habían estado casadas antes del comienzo del estudio, en el año 1984. Si bien algunas de esas uniones terminaron en divorcio, los participantes permanecieron casados al menos por un año desde el inicio del proceso de investigación.

El "grupo control" utilizado para evaluar las respuestas del primer segmento lo constituyeron 2.388 hombres y mujeres que eran solteros al momento de la primera entrevista y que contrajeron matrimonio o formaron pareja en algún momento del desarrollo de la investigación.

Sobre la base de la información brindada por todos ellos se evaluaron los cambios en las respuestas de satisfacción anuales comparándolas en tres períodos: los tres años posteriores al momento del casamiento, los dos años antes del divorcio, definidos por los investigadores como "período de reacción" y, finalmente, los dos años posteriores a la concreción de la separación, determinado como "tiempo de adaptación".

Al exponer las conclusiones de su experiencia en una edición reciente de la publicación Psychological Science, los investigadores afirmaron que "tal como se esperaba, las personas suelen manifestar una reducción profunda de su sentido de la felicidad durante el período de reacción, que se da durante la separación. Lo llamativo fue que los hombres parecieron ser los más perjudicados".

En este sentido, la sensación de alivio y las expectativas por el "comienzo de una nueva vida" aparecen, según los responsables de la experiencia, alrededor de los 5 años posteriores a la concreción de la ruptura.

"Analizando la psicología de quienes llegan al divorcio, determinamos que las personas que se separaron fueron menos felices aun durante los mejores años de su matrimonio que aquellos que permanecieron casados. Esto demuestra que el divorcio tiene un efecto emocional muy complejo que debe ser evaluado por todas las partes involucradas: padres, hijos y, eventualmente, los profesionales. Lo más difícil es el tercer momento, en el cual es inevitable realizar una elaboración más madura sobre lo que está pasando. En esa instancia, van incorporándose cosas positivas para poder aprender de lo que ocurrió. Si bien en general uno se lamenta por lo que perdió, es bueno que eso se haga, debido a que, de esa forma, las vivencias se transforman en experiencias y sobreviene la elaboración y el duelo que permiten volver a mirar hacia adelante", concluyó el doctor Abadi.

Para mayor información: - Psychological Science: http://www.psychologicalscience.org/journals/- Journal of Marriage and Family: http://www.blackwellpublishing.com/journal.asp

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