Hay que encontrar la salida del infierno

La actividad económica de la Argentina resalta la continuidad del ritmo sostenido de crecimiento. Con el 9,1 % de incremento en enero, Argentina acumula 38 meses consecutivos de aumentos interanuales y se encamina a completar el décimo trimestre con crecimiento ininterrumpido. Así como las cifras del Indec destacan el conjunto de los componentes de la actividad económica, es interesante aclarar que la industria registró durante ese mes varias paradas técnicas que mermaron su producción.

Por eso, no es casual que la variación del Estimador Mensual de la Actividad Económica (Emae) haya destacado que durante enero mantuvo el mismo nivel de actividad que viene mostrando desde noviembre. No debe olvidarse que el Emae, un indicador más acotado que el Producto Bruto Interno (PBI), no ha tenido variaciones intermensuales de diciembre respecto a noviembre, y de enero en relación con el mes precedente. A pesar de esta desaceleración coyuntural de la economía, por ahora no se han encendido luces de alarma.

Para los especialistas, que el PBI aumentara un 9,2 por ciento durante el 2005 y registros cercanos al 9,0 por ciento los dos años anteriores no significan esperar que se siga creciendo a igual ritmo, y sí algo más moderado, de entre el 4,0 y 6,0 por ciento, con la construcción, el comercio internacional y el transporte como rubros centrales.

El gran interrogante es cómo se consigue hacer ingresar a la economía en un proceso de crecimiento sostenido si, como dice el presidente Kirchner, "todavía no hemos salido del infierno". Inicialmente, debemos señalar que no se sale del infierno con recetas mágicas, sino con el diseño de un camino correcto y el esfuerzo continuado. Pero el elemento más importante, si se da por hecho que las políticas están definidas, para poder alcanzar el piso de una economía sustentable, es la inversión. Hay que reforzar la tendencia creciente de la inversión para aumentar la capacidad de producción, lo que llevará a no afectar, vía el aumento de los precios, la capacidad de consumo de los argentinos. Hay claros ejemplos; la ganadería es el más reciente, por el impacto que tiene en las exportaciones y su consecuente incidencia en el Tesoro Nacional. Es por ello que el gobierno percibe que están disminuyendo las previsiones originales de inflación, pero que también se afianza el crecimiento del país y hay una previsión importante de inversiones en el mediano plazo. Así, el comportamiento de las variables macroeconómicas es el adecuado para este tipo de circunstancias. Hay otros indicadores a tener en cuenta: en el último trimestre del 2005, la balanza de pagos cerró con un superávit de cuenta corriente de 1.482 millones de dólares, contra los 392 millones de ganancia de igual período del 2004, en tanto la deuda externa descendió en el 2005 a 117.209 millones de dólares, unos 53.906 millones menos que el 2004, debido al canje de la deuda, unos 49.400 millones, y el resto, por el pago de los intereses a los organismos internacionales de crédito.