Cartas a la Dirección

Día del Niño por Nacer

Señores directores: El 25 de marzo, Día del Niño por Nacer o día de la vida como se le conoce ya en distintos países donde se ha ido extendiendo la celebración, ha empezado a lograr un espacio propio, como el día en el que recordamos la centralidad de la vida humana y del derecho a la vida, en todo nuestro quehacer como humanidad.

Ser la voz de los que aún no tienen voz, pero sí derechos, es una responsabilidad que toca a todos aquéllos cuyas conciencias y corazones están abiertos a la gran verdad: con el inicio de la vida, empieza nuestra naturaleza de persona única, especial e irrepetible; con el inicio de la vida empieza nuestro derecho a existir, crecer y ser felices; con el inicio de la vida, nuestra dignidad humana nos hace iguales a todos los que ya transitan por este mundo y cuyo primer deber, es respetarnos, tanto como ellos también desean ser respetados.

Ese inicio de la vida de cada ser y persona humana (realidad indivisible) en el momento de la concepción, es cada vez afirmado con más fuerza por los avances de la genética, la biología y otras ciencias al servicio del hombre.

La ética social enfatiza con ardor creciente que "en el respeto a la vida humana naciente, se encuentra la raíz de toda posibilidad de convivencia humana". Leyes, normas, tratados y cualquier otro tipo de instrumentos creados por la humanidad para que los hombres vivan en fraternidad, resultan letra muerta si la vida humana naciente no es respetada. La justicia, la equidad y el desarrollo sólo pueden construirse sobre una base firme: el irrestricto respeto a la vida humana.

Orlando Agustín Gauna de Villaverde.DNI: 21.905.029. Ciudad.

Dos Argentinas

Señores directores: Hay dos Argentinas perfectamente identificadas y tan contradictorias que la existencia de una de ellas está condicionando a la otra su existencia. Estos dos conceptos de Argentina son muy difíciles de revertir.

En nuestro siglo y medio y un poco más de existencia, se vienen disputando esta tierra que nos pertenece a todos.

No puede haber dos patrias. Hay que decidirse. Decidir que somos hombres y mujeres argentinos, con los mismos derechos, no que una patria prive a la otra.

Están la clase trabajadora y la productividad desposeída, y la otra clase con todos los privilegios.

Más privilegios y más bienestar para los privilegiados, mientras los precios han subido al límite.

Nuestras empresas varadas, frente a la importación de las potencias imperialistas, con una política de sabotaje a la industria nacional.

Nuestras divisas se van achicando y baja la productividad.

Asunción Miguel - Ciudad.