Al margen de la crónica
Los subsidios no alcanzan

Hay maneras y maneras de protestar. Cada uno lo hace de la forma que estima que puede hacer sentir más su reclamo. Los choferes no manejan cuando exigen aumentos o cambios en las condiciones laborales; los enfermeros no cuidan pacientes ni asisten a los médicos; los maestros o profesores no dictan clases; los policías se autoacuartelan; los futbolistas no ponen ganas y no concentran y los senadores no legislan.

Lo ocurrido el pasado jueves en la Legislatura debería llamar la atención de la ciudadanía. Las diferencias entre algunos senadores oficialistas y la vicegobernadora no se discuten a nivel político sino por los fondos que cada uno dispone por mes para distribuir subsidios. Cuando la función principal del Poder Legislativo es legislar y controlar a los otros dos poderes, se ha impuesto en la Argentina la posibilidad de la dádiva, de la entrega de recursos sin rendir cuentas a nadie. Aducen que las demandas son muchas y los fondos son escasos. Sería más conveniente que ante las dificultades se hagan requerimientos al área correspondiente para que el ciudadano tenga la respuesta que se merece en materia de salud, alimentación y toda otra necesidad que dice terminar cubriendo el senador. Desde hace años se ha impuesto la posibilidad de que cada legislador, sea diputado o senador, tenga subsidios para repartir a su gusto. Nadie duda que la mayoría de ellos lo hace con buen tino y para ayudar a gente que verdaderamente lo necesita. Tampoco hay dudas que algunos lo malgastan. �Cuál es el criterio para el reparto? Se quejan los diputados de tener menos recursos que los senadores. Es que a partidas iguales para cada cámara, en Diputados hay 50 miembros y en Senadores hay 19. Entre los senadores la necesidad no sería la misma para los representantes de Rosario y La Capital que los de Garay y 9 de Julio, para dar apenas algunos ejemplos.

Los senadores protestaron a su modo, no sesionando, el pasado jueves, pidiendo más plata para repartir en subsidios. Ni siquiera tuvieron en cuenta que al día siguiente se cumplía el aniversario del golpe de Estado que no solo acabó con los subsidios sino con la libertad y la vida de muchos argentinos.