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Con una masiva concurrencia, se realizó anoche en la Plaza de Mayo el acto que cerró las actividades en Santa Fe previstas para recordar los 30 años del último golpe militar. Tras cantar el Himno Nacional, se hizo público el documento que redactaron decenas de entidades, agrupaciones políticas, estudiantiles y organizaciones de derechos humanos. Allí se repasaron los efectos trágicos del golpe de Estado y las secuelas económicas para el país; los avances de los juicios por la verdad y las asignaturas que siguen pendientes.
"Resta esclarecer lo sucedido con cada uno de los detenidos y desaparecidos, la restitución de los niños secuestrados junto a sus madres o nacidos en cautiverio, la identificación y juzgamiento de cada represor. A la fecha, -dijeron- es ínfima la cantidad de los que se encuentran detenidos. Y si bien cobran significación los juicios por la verdad, si éstos no se convierten en juicios por la justicia, seguirán construyendo impunidad".
La misma justicia reclamaron para los responsables de las muertes del 19 y 20 de diciembre de 2001 en Santa Fe, y de la inundación de 2003.
Más tarde, uno de los integrantes de Hijos volvió a exigir justicia desde su discurso. "Con la memoria sola no alcanza. Aún falta verdad y justicia. Queremos conocer el plan de exterminio, el destino final de los desaparecidos, dónde están nuestros hermanos apropiados, el nombre de los ideólogos internos y externos del plan económico de desmantelamiento y destrucción del país. Queremos juicio y castigo pero no como consigna; queremos cadena perpetua para todos los genocidas", expresaron..
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Los Hijos le hablaron a la sociedad, pero también a las Madres, que con sus pañuelos blancos ocuparon la primera línea del público. Las vivaron y homenajearon por su lucha. Después fue el turno de ellas.
"Ni un beso de despedida les pudimos dar", empezó recordando Celina Kofman. "No pudimos acariciarlos; se los había tragado la tierra. Fue terrible transformar ese dolor en lucha... Pero hoy, la sociedad ha comprendido y está llenando las plazas de toda la República para rendirles un homenaje y decirles cuánta razón tenían y cuánta injusticia sufrieron".
Como si el mensaje estuviese dirigido a esos mismos hijos desaparecidos, ella les contó: "La generación de hoy se parece mucho a la de ustedes, y tenemos esperanzas... Estos jóvenes van a llevar adelante nuestro sueño inconcluso y los proyectos de un nuevo país".
Después se leyeron los nombres de los más de 300 santafesinos desaparecidos. "íPresente, ahora y siempre!", fue el grito que se oyó después de cada identidad.
El ex presidente Raúl Alfonsín consideró conveniente que sea la Justicia la que resuelva la inconstitucionalidad de los indultos, tal como reclamó el presidente Néstor Kirchner, pero lanzó críticas al gobierno por declarar feriado el 24 de marzo y avasallar la división de poderes.
"Yo no hubiera hecho feriado el 24 de marzo; en todo caso, lo que habría que declarar feriado es el 10 de diciembre, que es el día en que terminó la dictadura, es el día de los Derechos Humanos y el día en que el pueblo argentino conoció la sentencia a las juntas militares", dijo el ex presidente.
Alfonsín habló ayer por la tarde ante unos 1.500 militantes de la UCR bonaerense que se concentraron en la puerta de la ESMA para repudiar el golpe de Estado de 1976 y reivindicar la política del gobierno radical desde el retorno a la democracia, en materia de Derechos Humanos.
En su discurso, Alfonsín recordó que, durante su gestión, "tuvimos que enjuiciar a los jefes militares" y crear la Conadep, lo que calificó como "algo de características únicas en el mundo".
Piqueteros de organizaciones duras y militantes de partidos de izquierda protagonizaron un violento escrache en el edificio donde reside el ex ministro de Economía de la última dictadura, José Alfredo Martínez de Hoz, en el barrio porteño de Retiro.
Como resultado de los incidentes, cuatro policías resultaron heridos, principalmente por pedradas recibidas en el momento más caliente de la manifestación. La protesta fue encabezada por integrantes de Quebracho, de la Coordinadora de Unidad Barrial y partidos de izquierda, que cubrían sus rostros con pasamontañas y portaban palos.
La multitudinaria marcha en la ciudad de Buenos Aires al cumplirse 30 años del golpe culminó con un desencuentro entre los organismos convocantes, que quedó expuesto durante la lectura de un documento presuntamente consensuado, en el que abundaron las críticas al gobierno de Néstor Kirchner.
Las diferencias afloraron cuando las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo tomaron el micrófono para aclarar que no habían firmado el texto que se acababa de leer en el escenario. Un documento en el que se desacreditó la autocrítica de los militares, se acusó a Kirchner de manipular el reclamo de nulidad de los indultos y de continuar beneficiando a los sectores que se enriquecieron durante los últimos 30 años, y se exigió la apertura de archivos por la causa AMIA, entre otros puntos.
Con la lectura del texto, presuntamente consensuado por todos los grupos convocantes, el clima comenzó a enrarecerse. La agrupación Barrios de Pie decidió abandonar la Plaza, disconforme con las acusaciones a Kirchner, y las Madres y Abuelas, que no disimularon su disgusto por el tono del mensaje que se ofrecía desde el escenario, intentaron sin éxito abandonar el escenario. Más tarde, hicieron uso de la palabra para aclarar que no suscribían ese documento y, cuando empezaron a explicar sus motivos, alguien decidió cortar el micrófono y las dejó sin voz.
Estela Carlotto, titular de Abuelas, aseguró más tarde ante los periodistas que ese organismo, como Madres Línea Fundadora e Hijos, no había aprobado el documento, al que calificó de "violento e injusto" y advirtió que habían sido víctimas de una estafa.
"Se utilizó políticamente el dolor. Hubo un aprovechamiento de la fecha que es injusto y falto de ética", dijo, luego de señalar que algunos puntos del documento "lo único que hacen es exacerbar los ánimos".
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, fustigó hoy a quienes ayer "utilizaron tanto dolor de los argentinos" para lanzar consignas contra el gobierno.
Fernández, al hablar por radio Del Plata, se refirió a los autores del documento crítico leído ayer en el acto por el aniversario del golpe de 1976, que provocó que las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo se retiraran del escenario.
"Los ataques al gobierno de estos grupos son sistemáticos, porque necesitan esto para poder sobrevivir", dijo el funcionario y lamentó que "no se tiene respeto por los muertos, por los desaparecidos, por las madres y abuelas que estaban en el escenario. Debieran sentir vergüenza de decir lo que dijeron, porque es un mal uso, un espantoso uso del dolor de los argentinos".
De la redacción de El Litoral