Advertir los síntomas del uso de drogas requiere estar muy alertas, puesto que, a veces, resulta difícil establecer la diferencia entre el comportamiento "normal" de los jóvenes y las conductas causadas por una adicción. Los prejuicios acerca de los hábitos de las nuevas generaciones pueden llevar a los padres a hacer evaluaciones equivocadas. Por eso, para saber si una persona usa drogas, la Fundación Manantiales -centro de diagnóstico y tratamiento de adicciones con sede en Capital Federal- propone un test que puede ayudar a los padres. El resultado es objetivo, es decir, no depende de sospechas o impresiones que pueden ser infundadas. Sólo hay que considerar y contestar "sí" o "no" a las siguientes preguntas:
-�Su hijo parece retraído, deprimido, cansado y descuidado en su aspecto personal?
-�Lo nota hostil y falto de cooperación?
-�Se han deteriorado las relaciones de su hijo con otros miembros de la familia?
-�Ha dejado a sus antiguos amigos?
-�No le va bien en la escuela? �Ha empeorado las notas o la asistencia es irregular?
-�Ha perdido interés por los pasatiempos, los deportes u otras actividades?
-�Han cambiado sus hábitos de comer o de dormir?
-�Usa desodorantes o perfumes para tapar algún olor?
-�Tiene actitudes beligerantes ante sus preguntas o reclamos?
-�Tiene las pupilas dilatadas? �Tiene los ojos colorados?
-�Tiene conversaciones telefónicas o encuentros con desconocidos?
-�En su casa faltan objetos de valor? �Tiene su hijo una necesidad creciente de dinero?
-�Está más pálido de lo habitual?
-�Encuentra usted cajitas de fósforos agujereadas en el centro del lomo del envase o cualquier otro artefacto (biromes, llaves o tubitos) que servirían para fumar la colilla de un cigarrillo sin filtro hasta el final sin quemarse?
-�Tiene su hijo papel para armar cigarrillos (en cajita o suelto)?
-�Utiliza colirios?
-�Tiene manchas de cigarrillos en los dedos?
-�Tiene feo olor, incluso en la vestimenta y en las sábanas?
-�Tiene elementos que permitan picar la droga como, por ejemplo, hojas de afeitar, tarjetas duras o cuchillos?
-�Tiene elementos que permitan aspirar la droga como, por ejemplo, bolígrafos sin tapas ni tanque, tubitos, pajitas o billetes enrollados?
-Si su hijo se estuviera inyectando, posiblemente se detecten cigarrillos de tabaco desarmados, dado que se utilizan el filtro, jeringas y algún recipiente pequeño, como cucharas o tapitas de bebidas, para preparar la droga.
-�La nariz le sangra o gotea a menudo?
-�Tiene dificultad para hablar?
-�Tiene marcas de pinchazos en brazos o piernas?.
Primero, es indispensable tener en cuenta que algunos de estos síntomas pueden aparecer en jóvenes que no se droguen. No por usar un arito o dejarse el cabello largo alguien utiliza drogas. Se trata de síntomas a tener en cuenta que deben sumarse a los otros, según la siguiente tabla.
-De 0 a 3 respuestas positivas: no hay problema a la vista.
-De 3 a 10 respuestas positivas: alerta, esté atento a la conducta de su hijo y controle sus pertenencias. Consulte si cree necesario con un centro especializado.
-De 10 a 14: consulte con un centro especializado. Es probable que su hijo necesite ayuda.
-15 o más respuestas positivas: seguramente su hijo tiene un problema con las drogas y necesita un tratamiento.
Los padres y/o la familia deben estar alerta a los indicios, puesto que, cuanto antes se detecte el problema, será más fácil ayudar al adicto.
No hay que enfrentar a un joven que se halle bajo los efectos de las drogas. Es necesario esperar a que esté sobrio para hablar con él. Entonces, explicarle sus sospechas con calma, y buscar la ayuda de otros miembros de la familia para respaldar sus observaciones.
Generalmente, quienes se drogan niegan la adicción, por lo cual, ante la sospecha, es mejor hacerlo evaluar por un profesional especializado. No hay que buscar culpas y culpables, ni perder tiempo esperando que el problema se solucione por sí solo. Hay que acudir a un profesional que pueda ayudarlo a salir de esta situación que atenta contra su propia vida.
tiene un papel importante en la prevención del consumo de drogas.
Puede dar a los hijos afecto y aprobación, fomentar en ellos -desde pequeños- hábitos y costumbres saludables, brindar la seguridad que necesitan para encarar sus proyectos de vida, acompañando y apoyándolos en su desarrollo como personas.
en los centros educativos previenen facilitando la existencia de un clima de relaciones que contribuya a la evolución y madurez de los alumnos.
de la comunidad, especialmente aquellas en las que participan los jóvenes, pueden prevenir abriendo sus espacios a la participación y a la toma de decisiones compartida.
por Revista Nosotros