El relator especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación, Jean Ziegler, abogó por el reconocimiento internacional del estatus de "refugiados ecológicos" de los cerca de 25 millones de personas que se han visto obligadas a emigrar debido a la desertización de sus tierras.
Durante su intervención en un foro convocado por el Centro de Desarrollo de las Tierras Áridas (DDC, por sus siglas en inglés) en Ginebra, la sede europea de Naciones Unidas, Ziegler lamentó que "la situación de esas personas no esté reconocida internacionalmente", por lo que "ni siquiera existen estructuras de acogida" para ellos.
Ese término, relativamente nuevo, ha ido popularizándose en los últimos años entre los expertos y ya fue reivindicado, por ejemplo, por la keniana Wangari Maathai, premio Nobel de la Paz de 2004, el día de la entrada en vigor del Protocolo de Kyoto en febrero de 2005.
Los expertos reunidos en Ginebra coincidieron en que la desertización se ha convertido en una plaga que genera hambre, pobreza, guerras, a pesar de ser la hermana pobre de la agenda política de la comunidad internacional.
"Existen soluciones técnicas al problema, lo que falta es la suficiente voluntad política", defendió el secretario ejecutivo de la Convención de la ONU para la Lucha contra la Desertización, Hama Arba Diallo, durante su participación en el mismo foro.
El origen de la desertización es múltiple, pero en gran parte se debe a la intervención humana, capaz de propiciar el calentamiento de la atmósfera, de utilizar la poca agua disponible en ciertas regiones para la agricultura de exportación o deforestar terrenos vitales para la salud del planeta.
La organización de la ONU calcula que cerca de una cuarta parte de la superficie terrestre está formada por zonas semiáridas que, precisamente, en su mayoría, son también pobres.
En el mundo hay más de 100 millones de personas que sufren la amenaza del éxodo (además de los 25 millones que ya han emigrado), debido a la inseguridad alimentaria.
EFE