Oro, petróleo, energía se cotizan junto con los granos
Mayor interés por los "commodities"
Petróleo y oro tercian en el mercado de granos. Es que los inversores vienen prefiriendo los "commodities" par diversificar sus carteras.

Por Flavia Rossi - Analista de mercados de fyo.com.

Las últimas jornadas han confirmado el renovado interés de los inversores por los commodities. El oro sigue batiendo récords acompañando las subas del petróleo. Esta semana los futuros del metal superaron los 645 dólares por onza en la posición más cercana; el barril del petróleo superó los 72 dólares en el Nymex y el índice CRB de commodities llegó a tocar los 390 puntos y marcó en todos los casos los mayores niveles de las últimas décadas.

Seguir mercados tan distintos como el de petróleo o la energía puede parecer poco útil para alguien del mercado de granos. Sin embargo, se debe reconocer que la comunidad financiera internacional está volcándose a los commodities desde hace algunos años como forma de diversificar sus carteras. Tan es así, que el boom que se está observando en este sector es comparada con la burbuja tecnológica de la década de 1990. Aparecen nuevas herramientas de cobertura y las acciones de empresas relacionadas con el sector primario son más atractivas.

El conflicto político en Irán -y los ecos que está teniendo en los demás países productores de petróleo- aviva el temor de que la oferta sea insuficiente. Si esto sucediese, los impactos de la suba de energéticos tendería a aumentar las tasas internacionales de inflación y a golpear el crecimiento de la economía.

Como durante los últimos años el dólar ha perdido confianza, como reserva de riqueza, vuelven a ser los commodities los elegidas para proteger el poder de compra del capital.

La apuesta de los fondos

A comienzos de 2001, los fondos no comerciales estaban vendidos en poco menos de 25 mil contratos y representaban el 21 por ciento de los contratos abiertos. Los precios del contrato estaban en 260 dólares la onza. Luego del atentado a las Torres Gemelas, esos fondos habían quedado comprados en casi 30 mil contratos del metal y representaban el 23 por ciento de los contratos abiertos. Hubo correcciones pero nunca llegaron a quedar vendidos.

El récord histórico de sobrecompra del contrato de oro en el mercado de New York se produjo en el 2005 cuando quedaron comprados en 177.410 contratos y mostraron una participación del 48 por ciento dentro del total de posiciones abiertas. El 2006 comenzó mostrando una posición comprada en 140 mil contratos y una participación del 41 por ciento, cuando los precios del oro habían tocado los 540 dólares.

El desafío de ese momento era llegar a los 600 dólares, plataforma que le sirvió para saltar hasta los 640 dólares del miércoles. Después de semejante suba, el mercado había quedado sobrecomprado, por lo que no resultó extraño el ajuste del jueves a retroceder hasta 620 dólares.

Soja, con reserva de valor

Los fondos están mostrándose bastante resistentes a liquidar sus posiciones compradas, por la mera expectativa del ingreso de los fondos al mercado de granos. A pesar de que los precios de los granos no están copiando el rally de los commodities, están evitando que los valores caigan a niveles que serían más compatibles con los fundamentos actuales.

Durante lo que va del año la soja ha promediado 213 dólares por tonelada en Chicago, con una campaña récord y con hay altas chances de repetir la historia por segundo año consecutivo. Uno de sus principales atributos reside en que la fijación de los precios está íntimamente ligada al poder de compra de los consumidores europeos y asiáticos, por lo que frente a un dólar debilitado parece una interesante inversión.

La soja es un commodity cuya conservación a lo largo del tiempo es mucho más cara y compleja que la de los metales. Por otro lado, es un producto nuevo como reserva de valor y la confianza en retenerla dependerá en gran parte de las expectativas que se tenga de la firmeza en su demanda futura.

Carece de uno de los atributos más importantes que un bien debe tener como reserva de valor: su oferta es altamente flexible y puede ser incrementada por aumentos en el área y mejora de los rindes.

En este escenario, parecen limitadas las posibilidades de contagio desde otros mercados.