Ley del Músico: será derogada,pero la polémica sigue
Dice la leyenda, reciente por cierto, que el presidente de la Nación leyó a primera vista la lista de músicos que firmaban un documento en contra de la denominada Ley del Músico -Decreto N� 520/05, que reglamenta la ley 14.957, el Régimen Legal de Trabajo de los Ejecutantes Musicales, denominado también "Estatuto Profesional del Músico"- y dijo o pensó algo así como que "todas estas personas no pueden estar equivocadas; los equivocados debemos ser nosotros". En el documento estaban, entre muchísimos otros, los nombres de Andrés Calamaro, Liliana Herrero, Adrián Iaies, Fernando Tarrés, Mercedes Sosa, Marcelo Moguilesvsky, Lito Epumer, Fito Páez, Vicentico, Moris, Jorge Fandermole, Ernesto Jodos y Litto Nebbia, en el marco de una lista casi interminable.
El propio Kirchner entrevió el conflicto que se estaba generando en torno de la polémica ley que su propia firma había puesto en vigencia en 2005, y que generó, una vez enterados los músicos, una oleada de críticas, convocatorias y movilizaciones de final impredecible. Rápido de reflejos, hay que decirlo, el presidente salió al cruce de las declaraciones y documentos que comenzaban a arreciar en los medios e intervino en el caso a fines de la semana pasada.
Por primera vez en mucho tiempo, se generó de esta forma poco convencional, entre los músicos, una suerte de construcción de consciencia o pertenencia a un área de trabajo. Y se impuso la necesidad de defender su existencia -o ciertas condiciones de su existencia. Así las cosas, a la reunión solicitada por los músicos "autoconvocados" el pasado viernes con Alberto Fernández, se sumó de improviso el presidente, para sorpresa de los asistentes. El primer mandatario dijo a los músicos que se trató de "un error" y se comprometió a anular el decreto que reglamentaba la Ley del Ejecutante Musical. Palabras más, palabras menos, así lo confirmó a este diario el guitarrista cordobés Fernando Tarrés, integrantes de "autoconvocados" que estuvo presente en la reunión. Tarrés manifestó su felicidad por la "reacción" del Ejecutivo Nacional y fue optimista respecto del futuro.
El primer acto de demostración de fuerza, por parte de los músicos, tuvo lugar el pasado lunes 17 en el Hotel Bauen, cuando la Unión de Músicos Independientes (UMI), los "autoconvocados", artistas de diverso género, edad y pertenencia geográfica, dijeron "presente" sumando unos 1.200 artistas, en un hecho inédito, al menos en los últimos años. Pero los hechos sucedieron de manera inesperada. Y a la desazón por esta ley anacrónica y fascista, sucedió la alegría por la postura del Ejecutivo Nacional.
Para los músicos, son días "históricos". La rúbrica de ese adjetivo tuvo lugar el pasado lunes 24, cuando la asamblea superó nuevamente la cifra de 1.200 músicos presentes en el salón principal del hotel, pero ya en un marco de festejo por la noticia recibida. Luego de un debate, en un clima acaso más distendido, los artistas se comprometieron a avanzar en dos ítems fundamentales:
- La conformación de diversos grupos de trabajo para la construcción de una nueva ley.
- El llamado a una nueva asamblea en un lapso de 21 días.
Básicamente, la postura de los hombres y mujeres dedicados al arte musical se vinculaba a la oposición a la ley de acuerdo con diversos puntos:
-Rechazo a la matriculación obligatoria de los músicos y a la realización de un examen de "idoneidad musical", ante una mesa examinadora. El eje de este punto de la norma pretendía determinar "quién es músico". Autoconvocados e independientes criticaron largamente esta inclusión en la ley. El argumento central en contra sostiene que no se puede tomar un examen de esas características, dado que existen, por ejemplo, muchísimos músicos populares que no leen música pero tienen prestigiosas carreras. Adrián Iaies lo explicó contundentemente: "muchos de los músicos más interesantes con los que he tocado no leen una nota. Spinetta no lee, Salinas no lee, y �qué van a hacer, les van a impedir trabajar?"', exponía el pianista en diálogo con este diario desde Buenos Aires.
-Rechazo a los perjuicios que diversos artículos de la legislación suponen para los músicos independientes y/o autogestionados, que según los propios músicos asciende a un 80% del total de la fuerza de trabajo del rubro.
-Rechazo a lo que calificaron de "ley fascista" y al "poder de policía musical" que se le otorgaría al Sadem (Sociedad Argentina de Músicos), a partir del trabajo de los inspectores, que determinaría quién podía ejercer la actividad musical y quién no.
-Rechazo a la mediación del sindicato en el acuerdo económico que traben los músicos con quienes los contraten, a través de una caja de salarios y prestaciones.
-Rechazo a los "métodos oscuros" de aprobación de la ley, de cuya entrada en vigencia hasta la semana pasada nadie se había enterado.
-Rechazo a la confección de un fichero con las matrículas, por considerarla una "forma de control muy peligrosa de censura o disciplinamiento".
-Rechazo a la ley por "anacrónica" y "anticonstitucional", ya que se ponía en vigencia medio siglo después de ser redactada (la norma data de 1958), sin ninguna modificación ni actualización.
-Rechazo a la ley por considerar que "se excluye a la mayoría de los músicos cuyas situaciones no están contempladas". Se pone especial énfasis en los músicos independientes.
-Rechazo a las "históricas y nefastas prácticas de elaboración de leyes sin consulta ni debate".
El otro costado del problema lo representan los impulsores de la ley. A respecto, el Sadem difundió un documento del que se sintetizan algunos conceptos y en el que se dice que:
-"(Los decretos y convenios incluidos en la ley) forman la trama legal que asegura a los músicos sus condiciones de trabajo (salarios, jornada laboral, seguridad, estabilidad) y los derechos de seguridad social para él y para su familia (salud, asignaciones familiares)".
-"... el beneficio principal de la matriculación profesional para los músicos deviene de su profesionalización".
-"Ningún empresario podrá contratar músicos no matriculados, es decir por fuera del orden legal".
-"La condición de músico está ahora respaldada y garantizada por el examen que acredita la idoneidad para el ejercicio de la profesión".
-"Todo esto constituye una herramienta insustituible para erradicar de nuestra profesión prácticas tan difundidas como el trabajo en negro, la subcontratación y la contratación de músicos no profesionales o improvisados...".
-"(Esta ley) termina con jornadas de trabajo interminables, condiciones indignas y hasta la exigencia de pagar para tocar, tan de moda en algunos sectores de la actividad".
La Unión de Músicos Independientes (UMI) fue categórica desde el primer momento. Diego Boris, su titular, había dicho en la semana que "es inviable pretender un examen de ingreso para ser músico; �acaso el ejercicio de la profesión es ilegal?". Y el organismo puso especial énfasis en la "relevancia que toma en la actualidad la figura del Músico Independiente (Autogestionado), cuyo trabajo se ha tornado una tarea artesanal en donde es el propio artista quien se autogestiona y autofinancia -organiza sus shows, alquila el lugar donde se realizan, produce sus discos, etc.-". Además, la Unión expresó:
-La música, por ser una expresión artística, no puede ajustarse a las mismas condiciones y restricciones que se impone a las profesiones liberales (contadores, abogados, médicos, etc) que sí exigen matriculación para evitar el ejercicio ilegítimo e ilegal de las mismas.
-El ejercicio de la libertad artística es un derecho fundamental y en nombre de una aparente conquista no se debe restringir.
-Resulta inaceptable que la determinación de la condición de músico se encuentre sujeta a un examen de idoneidad.
Por estos días, acaso tímidamente, se comienzan a delinear las propuestas a futuro ya que, como se dijo, letrados y músicos trabajarán de forma conjunta para la confección de una nueva ley que incluya los intereses de los principales involucrados, es decir, los músicos. A priori, existen tres aspectos fundamentales:
-Reemplazar la matrícula por un censo gratuito y anual.
-Derogar el artículo 8 de la ley, que considera feriado obligatorio los Viernes Santos, el Día de los Difuntos, el de la Música, el Día del Trabajador, Navidad y Año Nuevo.
-Incorporar los aspectos inherentes al trabajo del músico independiente o autogestionado; incorporar los beneficios del blanqueo a todos los ejecutantes musicales.
Lo mismo que sucede con la industria del libro, en la industria musical hacen falta leyes actuales, inclusivas, democráticas, que contemplen el panorama actual de la actividad y las múltiples modificaciones que devienen, entre otros muchos factores, de los adelantos tecnológicos y la modificación de los hábitos sociales.
Además de escrachar a quienes apoyaron la ley -se señaló al secretario general del Sindicato, Martín Jaime, al diputado Julio Atanasoff y a Luis Blanco- uno de los criticados por los músicos fue Miguel Botafogo, uno de los encargados de tomar los exámenes. En la semana, el prestigioso guitarrista publicó una carta abierta de la cual extraemos algunos párrafos:
-"No pertenezco a ninguna comisión del Sadem (...) no tengo vinculación con Cultura de la Nación, ni con Presidencia de la Nación, ni con el Ministerio de Trabajo (...) he sido designado, sin que yo lo solicitase, integrante de la mesa examinadora (...) esta designación me honra".
-"... el hecho de que haya un roquero en esta mesa examinadora por mi parte es garantía de que no quede ni un solo músico intuitivo fuera de la posibilidad de obtener la matrícula (...) en la primera reunión dejé en claro que la mayoría de los músicos de rock no leen partituras, no saben leyes de armonía...".
-"Creo que la matrícula es buena en sí misma, le muestra a esta sociedad que los músicos también somos profesionales"
-"(A los músicos) Piensen en la fuerza que tendríamos si fuéramos 100.000 matriculados �pueden imaginárselo?".
-"Los argumentos que escucho en contra (de la ley) son inmaduros. La ley no dice que se juzgue artísticamente a ningún músico, ni por su estilo, ni por el nivel de virtuosismo, o sapiencia teórica (...) obviamente nadie le va a tomar un examen a Luis Salinas o Pedro Aznar".
Estanislao Giménez Corte[email protected]