Cartas a la Dirección
Locomotoras sueltas

Señores directores: El 20 de abril ppdo. mi pequeño hijo Augusto, de 10 meses de edad, y quien suscribe la presente, fuimos arrollados por un tren, en calle Pedro Zenteno y Av. Gral. Paz.

Yo llevaba puesto el cinturón de seguridad, mi hijo se encontraba en el asiento trasero del auto, en la sillita reglamentaria -también con cinturón de seguridad- y las luces de posición se encontraban encendidas. Alrededor de la 18, transitaba calle Pedro Zenteno, me encontré con el semáforo en rojo, detuve el vehículo. A mi derecha, observé la presencia de otro auto de color blanco. En ningún momento se bajaron barreras ni se advirtió la presencia de banderilleros. Cuando el semáforo dio luz verde, el vehículo que estaba hacia mi derecha avanzó; luego, yo también lo hice. Mientras cruzaba la vía, miré hacia mi izquierda y vi la locomotora. Sorprendida y aterrorizada, sólo atiné a intentar bajarme para tratar de sacar a mi hijito de su asiento trasero. Sentí el impacto del tren y mi pierna izquierda quedó atrapada saliendo de la puerta en el momento del choque. La locomotora arrastró el auto unos cuantos metros hasta que logra frenar y fue entonces cuando salí del auto por la puerta del conductor, donde sentí los huesos de mi pierna izquierda destruidos. Tal era la necesidad de sacar a mi hijo del vehículo, por la situación extrema de peligro (incendio incluido), que me dirigí a cumplir con mi propósito. Nuevamente mi pierna quedó atrapada por mi coche, que seguía en movimiento (por efecto del arrastre), pero, esta vez, del lado del acompañante. Unos señores que vinieron a socorrerme debieron levantar el vehículo para poder sacar mis piernas aprisionadas. Arrastrándome, pedí que sacaran al bebé de su sillita e inmediatamente una señora del lugar logró sacarlo sano y salvo, por lo cual le estaré eternamente agradecida.

A causa del accidente, tuve fractura expuesta de tobillo. Hay que destacar que es una zona muy transitada de la ciudad, parquizada, con presencia de ciclovía y canchita de fútbol. Considero que este hecho y los ocurridos en la ex Estación Belgrano al día siguiente a mi accidente -donde se prendieron fuego vagones- ponen en peligro a los habitantes de la ciudad. Esto demuestra la desidia de quienes deben y están obligados a velar por nuestra seguridad. La falta de iluminación; de barreras; de los banderilleros suficientes para cubrir el paso del tren en una intersección complicada como ésta; de un eficaz sistema de alarma para avisar la presencia del tren, así como la de la "zorra" marchando delante y previo al paso del tren; la ausencia de un sistema de paralización del tránsito vehicular colocando los semáforos en rojo; la presencia de grandes árboles, construcciones y un fluido tránsito hacen que en pleno corazón de nuestra ciudad exista cotidianamente un peligro inminente.

Betina Mariño de Franchino

DNI: 24.536.168. Ciudad.