El arte y la vida en el juego de la mentira y la verdad
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En todo este trabajo, lo acompañó la escritora Nelle Harper Lee, no sólo con trabajo sino con una compañía que muchas veces fue también sostén y comprensión. Capote comenzó conociendo el entorno de los Clutter y las condiciones en que se produjo el cuádruple crimen, accediendo a toda persona que conociera algo del mismo. En realidad, su "plan" es acopiar información para enfrentar a los criminales, que demoraron un tiempo antes de ser descubiertos. Su propósito es escribir sobre la verdad de esos hombres, arrancarles sus móviles y mostrarlos al desnudo.
Pero a medida que conoce a Smith, se da cuenta de que no hubo móviles importantes, salvo unos diez mil dólares que se querían robar y no encontraron. El crimen vino después, sin otro motivo que esa violencia incubada y enfermiza que se transforma en válvula de escape, en ese estallido que hace que aparezcan vestidas de muerte todas las falencias de una infancia desprotegida, la falta de amor y de un sentido de la vida. Algo que emparenta a Capote y a Smith, y que el primero resuelve diciendo que él salió por la puerta del frente y el otro por la trasera.
Pero el planteo del director Bennett Miller va un poco más lejos, hasta podría especularse con que utiliza a Capote y a su antagonista como simples referentes para hablar del talento, del arte, y la deshonestidad más criminal e interesada, curiosamente encarnadas aquí por el artista Capote, que no titubea en mentir cuantas veces sea necesario, fingir afectos y jugarse buscando abogados que alarguen la ejecución de los "protagonistas" de su novela y le den tiempo para conseguir que hablen y que, por fin, le solucionen cómo termina su aclamada obra.
Así, el filme bordea siempre este costado atroz de la condición humana, y ya no importa por qué puerta se sale, sino saber que quedaron prisioneros de esa pesada herencia que trae el resentimiento y la venganza, casi indiferenciadas y sin destinos fijos. Una narración seca, ajustada a los tiempos de actores notables y a lo que encarnan, da a la película un clima de una intimidad por momentos asfixiante, en donde descuella Philipp Seymour Hoffman por la hondura de un trabajo que combina la voz, los gestos y una interioridad que poco a poco se transformará en culpa, la culpa que lo llevó a la sobredosis, a escribir menos y a creerse un genio.
Contrariamente a lo que dicen los títulos finales, Capote escribió luego de "A sangre fría", "Plegarias atendidas" que pensaba que sería su obra cumbre y un libro de cuentos titulado "Música para camaleones". Pero la depresión lo abatió, así como sus ácidos comentarios sobre la farándula de Hollywood, que lo detestó luego de haberlo mimado largos años. Su figura alienta hablar sobre los límites del talento y la vida humana. El filme toma esta faceta como eje de un relato que pone los pelos de punta sin estridencias. Es como hablar de la mentira desde ella misma, del ser humano sobre lo que parece y de buscar lo veraz sólo en las insignificantes partículas de un talento disfrazado.
(Idem, Estados Unidos, 2005). Dirección: Bennett Miller. Guion: Dan Futterman, basado en la novela de Gerald Clarke. Fotografía: Adam Kimmel. Música: Mychael Danna. Montaje: Christopher Tellefsen. Escenografía: Maryam Decter y Scott Rossell. Vestuario: Kasia Walicka-Maimone. Intérpretes: Philipp Seymour Hoffman, Catherine Keener, Clifton Collins Jr., Chris Cooper, Bruce Grenwood, Bob Balaban, Amy Ryan, Mark Pellegrino, Allie Mickelson y Marshal Bell. Duración: 113 min. Presentada por Columbia en Cinemark.
Calificación: MUY BUENA