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Durante todo el fin de semana, los fieles caminaron desde distintos puntos de la ciudad y la provincia para participar de esta fiesta... Cada paso fue una súplica y cada sonrisa un agradecimiento. Irma Podevil e Isabel Ischiel tienen 58 y 56 años, son de Santa Rosa de Calchines y vienen a la Basílica desde siempre. Hoy, como cada año, a las 5.30 de la mañana emprendieron el camino a pie, por la ruta N�1. Dicen que se les hizo ameno, entre charlas y comentarios. Que siempre le rezan a la Virgen de Guadalupe, porque le tienen fe. "Estuve enferma, así que la caminata se me hizo un poco difícil -comenta Irma-, pero Isabel me alentó mucho para llegar, y acá estamos". A pesar del esfuerzo y el cansancio, la expresión de sus rostros las muestra contentas.
Cada peregrino es una historia, un ruego, un agradecimiento que se multiplica. Betiana tiene 30 años, y llegó "un poquito caminando y un poquito en coche". No lo dice en broma, se refiere al cochecito que empuja, llevando a su bebé. Tal vez hubiese sido más fácil dejarlo a cuidado de alguien, pero Betiana la trajo porque "es una cuestión de fe -dentro de mis pedidos está mi bebé, su felicidad y su salud- por eso tenía que venir conmigo".
Guillermo y Evangelina tienen 20 años y hace otros tantos que caminan a Guadalupe. Son de Caima, una localidad cercana a Coronda. Guillermo salió de casa a las 8 de la mañana, y recorrió el camino solo, de a pie. Evangelina no lo acompañó e hizo el viaje en colectivo. Ésta, es la primera vez que visitan a la Virgen junto a Tatiana, su nena de cuatro meses. En una dulce imagen familiar, los tres están sentados en el frente de la parroquia, tomando mate. "Vinimos a agradecerles que no nos falta nada y que nos regaló este angelito -dice Evangelina por la bebé-. Esta vez, también vinimos a pedir salud para la familia y para que no le pase nada a la bebé".
La festividad de Nuestra Señora de Guadalupe coincidió una vez más con la conmemoración de la inundación que azotó nuestra ciudad en 2003. Según el párroco de la Basílica, presbítero Olidio Panigo, "el aniversario de la inundación marca a las personas. Esto se ve reflejado en la convocatoria de la fiesta de Guadalupe, donde la gente recuerda la inundación y, por otro lado, también la solidaridad que se vivió en ese momento".
El lema de este año es "Junto a María, construyamos la paz" y, para Panigo, "uno de los caminos para construirla es a través de la solidaridad que se vivió en la inundación que nos afectó y nos dolió a todos, porque el que no la padeció supo unirse y ayudar a aquellos que la padecieron".
El párroco aún recuerda la festividad de la patrona que se realizó en 2003: "Ese año la fiesta se hizo igual pero, más que nada, se mantuvo el tiempo de oración. La gran concentración fue la misa del domingo a la tarde, porque toda la gente quiso hacerse presente".
Como cada año, los vendedores ambulantes ofrecieron rosarios, estampas, imágenes de la Virgen y artículos de todo tipo para llevar como recuerdo. Luchan contra el mal tiempo y la estrechez del bolsillo, pero confían en que la Virgen también cuide bien sus ventas.
Los llaveros y estampitas que vende Ramona ya son un clásico en la Basílica. Dice que hay poca plata, pero que "algo se chirolea. Pidiéndole ayuda a ella -la Virgen-, todos los años ganamos una moneda".
Este año, la fiesta de la Virgen de Guadalupe se realiza en pleno proceso de restauración de la Basílica. Los elementos de obra fueron quitados para no estorbar a los peregrinos y, para facilitar la circulación, el acceso al camarín de la Virgen se dispuso por la puerta lateral oeste. Los costos de las mejoras superan los dos millones de pesos. Por ello, la parroquia solicita la colaboración laica en un gran cartel sobre el arca del ala oeste del templo: "La casa de todos necesita tu ayuda. Podés hacer tu colaboración en colecta de las misas, alcancías del camarín. Secretaría de la Basílica Nuestra Señora de Guadalupe".
Peregrinación de taxis
Ayer por la mañana, y a pesar de que el tiempo no acompañó, se hizo la tradicional peregrinación de niños, desde la UTN hasta la plaza Padre Trucco. A esa marcha se unió la primera peregrinación de taxistas que, este año, quisieron estar presentes. Según el Pbro. Olidio Panigo, "esperan sumar más taxistas cada año, para manifestar su amor a la Virgen, su confianza". Cabe destacar que esta marcha no fue a pie, sino en taxi.
Florencia Arri