Recomiendan máxima precaución para conducir en días de niebla
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Cada año, bien avanzado el otoño y hasta fin del invierno, se repite la misma situación: una espesa niebla, que disminuye en forma notable la visibilidad, cubre tramos de rutas que pueden convertirse por algunas horas en trampas mortales.
En las rutas de la provincia, este fenómeno se vuelve mucho más frecuente entre abril y setiembre, y ocurren "picos" de niebla entre mayo y julio. Por eso es que la Subsecretaría de Transporte de la provincia insistió una vez más en recomendaciones sencillas pero efectivas, y en consignas básicas acerca de lo que conviene hacer o evitar si se maneja con estas condiciones.
En primer lugar, la repartición advierte que la niebla es una condición "altamente desfavorable" que presenta el clima y que, vinculada con la conducción de automotores afecta tanto a la visibilidad como a la adherencia del vehículo. Pero además, la visibilidad suele verse muy agravada cuando "en la misma zona donde hay niebla se producen quemazones o incendios, lo cual hace que se mezcle con humo". El resultado es una visibilidad prácticamente nula.
Como primera recomendación, Transporte apunta a la calma y la prudencia y advierte: "Tal vez usted sea un experto para conducir vehículos en este tipo de condiciones, pero no puede saber cómo son los demás conductores que comparten la ruta en ese instante". Por esa razón insiste en que "si no es de extrema necesidad, lo mejor es postergar el viaje hasta que la visibilidad mejore".
Si bien se recomienda no ingresar a bancos de niebla espesos, a veces esa situación se vuelve inevitable. Para esos casos, rige una serie de acciones que son recomendadas y otras que deben ser descartadas.
En el primer caso, se aconseja:
�Qué es la niebla?
Es un fenómeno meteorológico que consiste en la formación de nubes muy bajas, a nivel del suelo, integradas por partículas de agua muy pequeñas en suspensión. La mayor parte de la niebla se produce al evaporarse la humedad del suelo, lo que provoca el ascenso de aire húmedo que al enfriarse se condensa, dando lugar a la formación de estas nubes bajas. Este fenómeno conlleva la disminución de las condiciones de visibilidad en superficie (menos de 1.000 metros). La dispersión de la luz en las partículas de agua que forman la niebla favorece la visibilidad en longitudes de onda amarilla utilizadas en faros y luces antiniebla.
Otra de las recomendaciones usuales es apagar las luces altas y manejar con las luces bajas. �Por qué? Porque éstas, al proyectarse directamente al suelo, permiten que se vea más y mejor.
Las luces altas, por el contrario, se proyectan paralelas a la calzada, y las diminutas gotas de agua y partículas en suspensión no se dejan penetrar y reflejan la luz tal como un espejo, es decir la luz es devuelta al conductor.
Finalmente hay que tener en cuenta que si el vehículo que se maneja cuenta con focos antiniebla hay que encenderlos y, si la niebla es muy espesa y se cuenta con faros antiniebla traseros, éstos también deben ser encendidos.