Qué ves cuando no ves
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Nancy Balza
¿Niebla o neblina? ¿Bruma o smog? ¿Qué es eso que nos envuelve y no nos deja ver más allá de lo mínimo indispensable para seguir avanzando? ¿Cómo denominar correctamente a esa suerte de humo sin olor que nos empapa y nos deja con frío por el resto del día?
Cada año, entre abril y setiembre, la presencia de niebla se vuelve frecuente en buena parte del territorio santafesino. En este período se acentúan las recomendaciones para quienes deben manejar por calles y, especialmente, por rutas; se multiplica la demanda en salud por problemas respiratorios, y se atraviesan los meses más oscuros del calendario.
Mientras todo esto sucede y cuando conviene estar muy atentos a recomendaciones sanitarias y de seguridad vial, no está de más repasar qué es lo que ocurre en el ambiente para que estas situaciones se produzcan.
Luis Dopazo, del Instituto Nacional del Agua aportó algunas definiciones que permiten, si no sobrellevar mejor estos fenómenos, al menos distinguirlos, tanto si se producen en este territorio como en otras partes del planeta.
Así, se tiene que la niebla es la suspensión de muy pequeñas gotas de agua en el aire, que generalmente reducen la visibilidad horizontal en superficie a menos de un kilómetro. Los tres factores que favorecen la producción de niebla son la elevada humedad relativa, viento muy suave y núcleos de condensación.
Como la niebla está compuesta de agua líquida, la condensación es necesaria, así que resulta obvia la primordial importancia de una elevada humedad relativa. De hecho, la humedad relativa debe ser muy próxima al 100 %. Los vientos débiles proporcionan una acción mezcladora cerca de la superficie, aumentando por lo tanto, la profundidad de la niebla.
Los núcleos de condensación, suspendidos en el aire, proveen una base en torno de la cual se condensa la humedad. El humo y las partículas de sal son las formas más comunes de núcleos de condensación de la atmósfera. Aunque casi todas las regiones de la Tierra contienen suficientes núcleos como para permitir la formación de la niebla, algunas regiones (tales como las zonas industriales) poseen marcada abundancia. En estas regiones frecuentemente hay nieblas aunque las separaciones entre la temperatura y el punto de rocío sean mayores de lo normal, y las nieblas resultantes tienden a ser más persistentes.
La turbulencia producida por los vientos fuertes, hace que la niebla se disipe, al mezclarse aire más caliente o más seco, proveniente de las capas superiores de la atmósfera, con el de la superficie, ampliando así, la diferencia entre la temperatura y el punto de rocío.
La neblina, en cambio, es la suspensión en la atmósfera de gotitas de agua microscópicas o de partículas higroscópicas húmedas, que reducen la visibilidad en superficie.
Este hidrometeoro tiene características de formación, permanencia y disolución, semejantes a las nieblas. Por ello las mismas calificaciones que se hicieron para aquellas se ajustan a las neblinas.
La diferencia esencial radica en la visibilidad horizontal, ya que se clasifica como niebla cuando ésta reduce la visibilidad a menos de 1.000 metros y neblina cuando la visibilidad es superior a este valor.
Un tercer concepto es posible de ser definido: se trata de la bruma seca o calima. Es una suspensión en el aire de partículas secas, extremadamente pequeñas e invisibles a simple vista, pero suficientemente numerosas como para dar al aire un aspecto opalescente.
En otras palabras, es un enturbiamiento de la atmósfera, producido por partículas microscópicas que en ocasiones, reducen la visibilidad hasta sólo 4 ó 5 kilómetros. Las partículas en suspensión pueden formar una especie de polvareda microscópica de arena, humo, cristales de sal, polvo y hollín, pudiéndose encontrar también, un porcentaje bajo de gotitas de agua (menos del 70 % de humedad relativa en el aire).
La bruma seca o calima es frecuente cuando hay situaciones anticiclónicas en los continentes. Forma una especie de velo blanquecino, que atenúa los tintes del paisaje. Por transparencia, parece azulada contra un fondo oscuro, y amarillenta contra un fondo blanco, mientras que la niebla es siempre grisácea.
Una bruma formada durante el día, por ejemplo en áreas industriales o ciudades, está constituida por grandes cantidades de polvo y hollín, los cuales forman núcleos de higroscopicidad muy elevada. Con el enfriamiento nocturno y el consiguiente aumento de la humedad relativa, éstos van a dar origen a formaciones extensas de niebla o neblina.
Cuando estas concentraciones se hacen elevadas se las conoce con el nombre de smog.
Una clasificación
Por su formación, las nieblas pueden ser clasificadas en nieblas de advección, de radiación, de evaporación o frontales. Las más comunes de observar, son las de radiación y en zonas costeras, las de advección.
Las nieblas de radiación se forman debido al enfriamiento por radiación. Después de la puesta del Sol, el suelo irradia hacia la atmósfera el calor acumulado durante las horas de insolación, y en las primeras horas de la mañana, la temperatura en la superficie puede haber descendido hasta 20° C. Estas nieblas se disiparán cuando una vez que haya salido el Sol, éste caliente la superficie, y por su intermedio el aire, produciéndose la separación entre la temperatura y el punto de rocío.
Las nieblas de advección se producen por desplazamiento del aire húmedo sobre una superficie más fría. Un ejemplo son las nieblas marinas que se forman sobre el agua. Las corrientes oceánicas frías ayudan a enfriar y condensar el aire caliente y húmedo que proviene de áreas marítimas más cálidas. Esta niebla puede ser transportada tierra adentro por el viento y suele ser intensa.
La niebla:
* Se forma por la suspensión de pequeñas gotas de agua en el aire.
* La visibilidad horizontal es menor a un kilómetro.
* La humedad relativa debe ser muy próxima al 100 %.
La neblina:
* Es la suspensión de gotitas de agua microscópicas o de partículas higroscópicas húmedas.
* La formación, permanencia y disolución son similares a la niebla.
* La visibilidad es superior a un kilómetro.
La bruma seca o calima:
* Es la suspensión en el aire de partículas secas, pequeñas e invisibles pero numerosas.
* Reduce la visibilidad a sólo 4 ó 5 kilómetros.
* Con el enfriamiento nocturno suele dar espacio a formaciones de niebla o neblina.
* Cuando las concentraciones son elevadas se las conoce como smog.