En un acto en el cual se resaltó la figura del prelado
Se presentó el primer volumen de las Charlas Dominicales de Zazpe
Congregó a autoridades provinciales, municipales, militares y eclesiásticas y a devotos, que recordaron la obra del ex arzobispo mediante un video elaborado por la Universidad Católica de Santa Fe y de los testimonios de quienes lo conocieron.

Un hombre íntegro, de pensamiento coherente y voluntad enérgica. Un apasionado por la verdad y la defensa de los derechos humanos. Un sacerdote que congregaba con su sola presencia y asombraba a los fieles con su Evangelio tan cercano a la realidad de la época. Así era monseñor Vicente Faustino Zazpe, y de esa forma fue recordado en el homenaje que la Arquidiócesis de Santa Fe organizó para presentar el primer tomo de sus Charlas Dominicales, denominadas "Habla El Arzobispo".

La idea de poner al alcance de la comunidad las reflexiones que Monseñor Zazpe realizaba para las emisiones radiales que se difundieron entre 1970 y 1983 se fundamenta en el pedido de quienes conocieron su obra y su mensaje.

Al referirse a la publicación, monseñor José María Arancedo dijo sentir alegría de poder concretar el proyecto que reivindica la memoria y la riqueza "de lo que fue Zazpe, no sólo para la Iglesia sino para toda la sociedad".

El prelado adelantó que el primer tomo forma parte de una obra compuesta por otros dos volúmenes aún no editados, en donde se expone todo el pensamiento de quien fuera el arzobispo de Santa Fe, desde 1969 a 1984. "Decidimos publicar todos sus escritos para no parcializar su pensamiento. Zazpe abordó temas como la familia, el Evangelio y el cine, pero también la pornografía y el aborto, y por eso mostramos al Zazpe completo", sostuvo Arancedo.

Los testimonios

Luego de la emisión de un breve documental realizado por la Universidad Católica de Santa Fe y que abordaba la vida y obra del prelado, se recordó a Monseñor Zazpe a través de los testimonios de quienes lo conocieron y siguieron su apostolado de cerca.

"Sus mensajes dominicales ocuparon un lugar muy importante en la pastoral de Santa Fe y la Argentina, con tan buena acogida que se hicieron una parte del domingo de muchos", sostuvo el arzobispo de Paraná, Estanislao Karlic.

El apoyo de la comunidad hacia Zazpe era sin dudas por su misión, pero también influía el lenguaje claro y la simplicidad con la que trataba a la gente. "De Zazpe me impresionó su estilo, su manera de utilizar antítesis, de forma tal que lo hacían un pensamiento rico, gozoso pero a la vez fácil de comprender y seguir", sostuvo el arzobispo de la vecina ciudad.

La búsqueda de la verdad y la justicia social fueron las batallas que libró durante todo su apostolado. "Zazpe habló de la Argentina secreta y se atrevió a volcar el Evangelio sobre nuestro mundo y a decir la verdad, no sin consecuencias. Jugándose por la verdad corría peligros. Sin embargo, eso no le impidió seguir predicándola", concluyó Karlic.

Su temple

El presbítero Jorge Montini, seminarista de la Arquidiócesis, recordó el clima político de la década del setenta, en el que Zazpe debió conducir la institución. "En los momentos más trágicos, donde vivió la persecución en carne propia, no dejó de transmitir esperanza y alegría", afirmó Montini, quien comentó que como era vigilado por los militares, había decido no llevar a sus seminaristas en algunos viajes porque "temía no volver".

A pesar de todo, Zazpe era un hombre alegre y su estado de ánimo era conocido por todos. "Un hecho que habitualmente no aparece en las crónicas y biografías eran su alegría y humor. A él le tocaron tiempos duros, pero siempre tenía a mano alguna salida a partir del humor; era un enamorado de la vida que tenía problemas y dificultades, pero que vivía con alegría", resaltó el arquitecto Humberto Terrizano, durante su intervención.

Al recordatorio del profesional se sumó el del diputado rafaelino Ricardo Peirone, quien hizo hincapié en el compromiso de Zazpe con los jóvenes, los pobres y los presos.