San Martín volvió a la B Nacional
La Ciudadela está de fiesta
San Martín de Tucumán dejó atrás un pasado incierto tanto en lo futbolístico como en lo institucional y resurgió de las cenizas para recuperar un lugar en la B Nacional tras una ausencia de cinco años, al ganar ayer la Promoción.

De la Redacción El litoral

De la mano de Carlos Roldán, un técnico estrechamente vinculado con los sentimientos sanmartinianos, el conjunto tucumano logró el segundo ascenso consecutivo y llegó a la segunda categoría del fútbol argentino después de superar en la serie a San Martín de Mendoza.

El "santo" alcanzó el objetivo tras vencer como local a los mendocinos por 1 a 0, con un gol de Juan Manuel Cortés, y empatar hoy la revancha como visitante 0 a 0.

Atrás quedó una época oscura que llevaron a este club, uno de los más populares del país, a competir en la liga provincial como única opción deportiva.

Además, los dirigentes tuvieron que solicitar la convocatoria de acreedores para intentar paliar una deuda millonaria que puso en riesgo su existencia institucional y que hoy está a punto de ser saldada.

Los problemas para San Martín comenzaron en la temporada 2000/2001 cuando perdió su plaza en la B Nacional, siguieron al año siguiente al descender del Argentino A y se agudizaron en 2003 cuando La Florida, un modesto equipo tucumano, lo eliminó del Argentino B y lo condenó a jugar en la Liga Tucumana de Fútbol.

Unos meses después, el grupo que gerenció el fútbol profesional del club decidió contratar a Roldán, que venía de trabajar en instituciones importantes de la B Nacional, y comenzar a transitar el camino de la recuperación de un equipo que logró dos ascensos consecutivos en apenas un año.

Tras consagrarse campeón provincial, al ganar el torneo Anual organizado por la Liga Tucumana de Fútbol, San Martín fue uno de los equipos invitados a participar en el renovado Argentino B.

La transformación de ese torneo tuvo como finalidad devolverles el protagonismo en competencias nacionales a clubes históricos que quedaron marginados con el paso del tiempo.

San Martín fue uno de los que aprovechó la ocasión y el 21 de mayo del año pasado consiguió el ascenso al Argentino A tras adjudicarse las dos fases clasificatorias de la zona Norte y derrotar en la final a Patria de Formosa por 2 a 0, con goles de Jorge Serrano y Gustavo Ibáñez, actuales integrantes del plantel campeón.

A esa altura, Roldán había logrado superar los cuestionamientos de un sector de la hinchada por la actuación del equipo que estuvo cerca de ser eliminado en el Apertura y comenzaba a fortalecerse un plantel que terminó siendo la base del que ganó el segundo ascenso un año después.

Pero el destino le preparó una nueva prueba de fortaleza anímica a jugadores y simpatizantes ya que no pudo llegar por la vía directa, cuando estaba todo listo para ganarle la final a Villa Mitre y dar la vuelta olímpica la semana pasada.

La fiesta estaba preparada en La Ciudadela, pero se postergó porque, tras empatar los dos partidos -2 a 2 y 1 a 1-, los bahienses vencieron en la definición con tiros desde el punto del penal y obligaron a los tucumanos a jugar la Promoción.

Camino a Mendoza

Así apareció en el camino San Martín de Mendoza, que parecía ser un escollo más complicado, aunque Roldán y sus jugadores se recuperaron del gol anímico y esta vez no desaprovecharon la ocasión para conseguir el ascenso.

Experimentados como Juan Monge, José María Bernal ambos arrancaron el proceso jugando en la liga local-, Javier Lavallén, Luciano González, Pablo Cantero y Leandro Avila se complementaron muy bien con figuras locales como Mario Vera, Gustavo Ibáñez, Lucas Oviedo y Juan José Morales o jóvenes promesas como David Robles.

También hicieron su aporte el interminable Carlos Morales Santos, Cristian Zárate, Juan Cortés, Miguel Nievas Escobar, Walter Molina, Daniel Villalba, Manuel Acosta, Juan Elúa, Jorge Serrano, Antonio Ibáñez, Juan Lubo y Esteban Salvatore.

El equipo fue alentado por una hinchada fiel y seguidora que recorrió varios miles de kilómetros para apoyar al equipo y tuvo un promedio de 12.000 personas por partido jugado en La Ciudadela, con picos de casi 30.000 en las finales.

San Martín logró recuperar su lugar en el fútbol nacional, donde escribió páginas importantes de su historia.

Dos ascensos a Primera división, el primero pasando de jugar en la Liga local a la máxima categoría del fútbol argentino en menos de un año, y triunfos inolvidables como la goleada por 6 a 1 sobre Boca Juniors en La Bombonera, colocan a San Martín como un equipo respetado por sus rivales.

Y fue Roldán, que trabajó como ayudante de campo del uruguayo Nelson Chabay en el recordado ascenso a Primera en 1988, el que hombre que le indicó el camino y lo ayudó a salir de la oscuridad.

Hoy La Ciudadela está de fiesta y sus hinchas, que tiñeron la provincia de rojo y blanco, dejaron atrás las pesadillas y sueñan con un futuro. Que nadie los despierte.

San Martín (M) 0San Martín (T) 0

San Martín (M): Migliardi; Abba, Baigorria y Bilbao; Tersigni, Alastra, Balmaceda, Sánchez y López; Bonvín y Islas.

DT: Luis Blanco. San Martín (T): Lavallén; González, Monge, Cantero y Vega; Serrano, Bernal, Avila y Zárate; Ibáñez y Cortés. DT: Carlos Roldán. Cambios: en el segundo tiempo, al comenzar Aguilar por López (SMM), a los 7 min. Morales por Cortés (SMT), a los 23 min. Montagna por Sánchez (SMM), a los 29 min. Escobar por Zárate (SMT), a los 40 min. Capparuccia por Bilbao (SMM) y a los 43 min. Acosta por Serrano (SMT). Incidencia: a los 28 min. del segundo tiempo fue expulsado Sánchez (SMM), luego de ser reemplazado, por protestar desde el banco de suplentes. Estadio: San Martín de Mendoza. Árbitro: César Guidoni.

De rojo y blanco

Miles de simpatizantes de San Martín de Tucumán se volcaron ayer a las calles para festejar el ascenso del equipo a la Primera B Nacional y vistieron de rojo y blanco a la capital provincial apenas finalizó el partido de la Promoción con los mendocinos.

Caravanas de autos salieron desde diferentes puntos de la capital tucumana y tuvieron un destino común: la Plaza Independencia. El principal paseo reunió a más de 5.000 simpatizantes que estaban vestidos con la camiseta roja y blanca, lucían gorros y portaban banderas.

Hubo cánticos en apoyo al equipo y las infaltables dedicatorias al clásico rival, Atlético Tucumán, que se quedó en el Argentino A.

Los festejos se desarrollaron en calma y sólo hubo un momento de tensión cuando los efectivos policiales apostados para controlar la seguridad frenaron a un grupo de hinchas que intentó colocar una bandera en forma de camiseta de San Martín gigante, en el portón de acceso de la Casa de Gobierno.

La fiesta se prolongó durante varias horas y en forma lenta se produjo la desconcentración.

El ascenso de San Martín también se celebró en Bahía Blanca, ya que Villa Mitre sorprendió ayer al desearle suerte a los tucumanos en esta instancia, después de haberse enfrentado una semana atrás por la final del Argentino A, a través de un aviso publicado en el diario local La Gaceta.

Villa Mitre se impuso en la definición con tiros desde el punto del penal y en el mensaje también agradecieron el trato recibido en Tucumán.

El aviso lleva la adhesión de dirigentes, cuerpo técnico, jugadores y simpatizantes.

Agredieron a Roldán

El técnico de San Martín de Tucumán, Carlos Roldán, debió suspender el contacto con la prensa al término de partido, al recibir insultos y posteriores agresiones de parte de algunos allegados y jugadores del San Martín mendocino, fundamentalmente del defensor Alejandro Baigorria.

El suceso se produjo cuando en la conferencia de prensa el entrenador, que también dirigió una temporada al equipo local, se expresó en duros términos contra periodistas locales y allegados al club, al reflotar viejos rencores durante su paso por la entidad mendocina.

"A lo mejor Dios me dio esta chance y esta posibilidad para tener que mandar a esta institución al descenso", disparó Roldán, y éste fue el punto de inflexión para que se desataran los incidentes.

El clima en el camino a los vestuarios continuó por algunos minutos más confuso, ya que recrudecieron los insultos y agresiones al cuerpo técnico del conjunto tucumano, donde no faltaron los golpes de puño de los que participaron también algunos integrantes del plantel dirigido por Roldán.