María Alejandrina Argüelles
Vaya uno a saber por qué, cerca del Día del Periodista suelen movilizarse algunos resortes de la memoria y resurgen anécdotas de la profesión que no hacen a la gran crónica, sino a la cosa cotidiana. Provienen de errores, de distracciones o de situaciones particulares. Y para desacralizar el tema, van algunas.
Hay errores de interpretación y otros porque el diablo mete la cola, pero que, una vez impresos o dichos al aire, no tienen remedio.
- Nuestro corresponsal en Punta del Este, Gervasio Mero, en épocas que hoy parecen muy lejanas, transmitía su nota por teléfono. Aquí se grababa y, luego, alguien la desgrababa y tipeaba. Él había consignando que para degustar un "tradicional chivito" había que pagar tanto, y quien desgrabó escribió que ése era el precio por disfrutar de un "trágico chinito".
- En una nota se recordaba a un personaje histórico que había ido a parar "a las mazmorras", lo que se transformó en un gag: había caído "en la mazamorra".
- Y un clásico de otros tiempos: una joven murió al tocar una verja electrocutada, frase que salió como grueso titular, sólo que usando una g en vez de la j correspondiente.
- Está el rubro de actos fallidos. Creo que ése fue el caso de la locutora que, en épocas de dictadura, pasaba una publicidad en que se instaba a ingresar a las Fuerzas Armadas, pero, en vez de finalizar con "asesorate", cambió la letra de la sílaba tónica y dijo "asesorete". Agrupamos en este sector el titular que refería a "la óptica de tal funcionario", el cual era totalmente bizco, cosa que hoy sería más imperdonable aún.
- Otras veces (muchas), algunos brutismos se alcanzan a salvar, como el del pasante que escribió "obediencia de vida" en vez de "obediencia debida", o "ávida cuenta" por habida cuenta. Y, en ocasiones, no hay remedio. Algún colega de radio que por hacerse el conocedor de idiomas pronunciaba "tire daiet" por la película Tire Dié, o "boc reiton" al referirse a Boca Ratón.
- También hay (y muchos) errores de quienes mandan gacetillas a las redacciones y de quienes hablan. Un docente dijo en una entrevista grabada: "Para que haya mejor educación el docente tiene que ser vago, quiero decir estar mejor pago".
- Otra vez, uno de los clásicos "plomos" esperaba al periodista que había dejado su grabador allí cerca para atender un llamado urgente. Cuando volvió, el señor se había autoentrevistado con preguntas y respuestas: "�Qué opina Ud. de tal cosa? Muy buena su pregunta señor periodista".
- La fotógrafa de El Litoral cubrió un momento previo a una edición de la maratón Santa Fe-Coronda, cuando un nadador famoso descuidó su postura y dejó ver lo que debe estar cubierto, cosa que se comentó mucho. Le preguntamos si tenía fotos y si era cierta la versión, y contestó: "Le vi los accesorios, no lo principal".
-Y ya que estamos en el sector de fotos e ilustraciones... Durante una gran inundación (no la última), dábamos en este diario recomendaciones para evitar accidentes. Una decía "no deje cubiertos por el agua // los artefactos enchufados...". El dibujante sólo leyó la primera línea e ilustró con tenedores y cucharas submarinos. Se ve que era bastante distraído porque en otra ocasión dibujó al Manco Paz con los dos brazos.
- Los pies de fotos, eso que parece apenas un detalle, pueden convertirse en tragedia o comedia: un vicegobernador de otros tiempos en un acto, y el epígrafe, "un hermoso ejemplar de la Fiesta del Caballo". En el diario La Provincia, en marzo de 1998, la foto de una representación de La Cantante Calva con exorbitantes vestimentas y pelucas con el pie "La nueva dirigencia radical: de izq a derecha: Fulano, Mengano...".
- Personalmente, recuerdo una que no fue un error; era un grupo de ultra derecha que se reunía con Aldo Rico en forma que pretendía ser discreta. Había que dar la noticia, aunque no en forma explícita, directa. Viendo que el mencionado estaba en una punta de la foto, puse, como si se tratara de una explicación de la foto: Fulano (extrema derecha) acompañado por Tal y Cual.
� Es famosa entre nosotros la anécdota de N, a quien mandaron a entrevistar a un personaje importante, creo que un economista, pero de quien no había fotos, ni se le conocía la cara. El colega llegó al lugar indicado, empezó la entrevista y la terminó. Una larga entrevista que respondió un señor que todavía no sabemos quién es.
- Una redactora, propietaria de una casa que alquilaba, salió en la crónica policial como propietaria del prostíbulo que allí funcionaba. Y quien esto escribe abrió el diario y vio como ejemplo de no sé qué infracción de tránsito su propio Fiat 600. Las dos compartíamos la redacción con los amables colegas que se encargaron de ambas crónicas.