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En el inconmensurable mundo del deporte mundial, existen nombres que inequívocamente se erigen en sinónimos de la disciplina a la cual pertenecen; mucho más allá del paso del tiempo o las circunstancias en que se mencionen.
Uno de ellos es el de All Blacks, que sin lugar a dudas infieren al rugby en su máxima expresión, en cualquier punto del planeta. Es que el célebre Seleccionado de Nueva Zelanda posee un magnetismo irreproducible, cualesquiera sean el ámbito o la situación en la que se encuentre.
En este caso, llega a nuestro país en la condición de indiscutido número 1 del mundo (de acuerdo al Ranking IRB) y en medio de un proceso que tiende nada menos que a la conformación del futuro plantel para la Rugby World Cup 2007, previo paso por el Tri Nations que se pondrá en marcha el mes próximo.
Por ende, el compromiso que mañana a las 20.40 afrontará el Seleccionado Argentino de Rugby en el estadio del Club Atlético Vélez Sarsfield, tendrá exigencias y atractivos máximos.
El único test match de la serie será refereado por el galés Nigel Whithouse; actuando como jueces de touch, el inglés Dave Pearson y el francés Eric Darriere.
Con el ánimo muy alto por los resultados y -sobremanera- por las actuaciones alcanzadas en la reciente serie ante Gales, Los Pumas llegan en buena forma para afrontar tamaño desafío.
Lógicamente: dentro de lo que es la realidad de un grupo de rugbiers tan calificados desde lo deportivo como desde lo humano, que un par de veces al año se juntan para entregar lo mejor de sí en cada ocasión que tienen de vestir la casaca celeste y blanca, con el yaguareté sobre el corazón.
En este sentido, el Seleccionado Argentino es inquebrantable, aún dentro de la crisis que actualmente afrontan con la dirigencia de la Unión Argentina de Rugby, en la que felizmente parece avizorarse una tenue luz de esperanza.
Sin embargo, resulta ineludible afrontar la realidad: mañana deberán medirse con una superpotencia de este juego, cuyos rugbiers únicamente deben preocuparse de cumplir con las exigencias -notables, por cierto- impuestas por la New Zealand Rugby Union, para quienes tengan aspiraciones de transformarse en All Blacks.
Pese a esta falta de equivalencia, sabido es que Nueva Zelanda tiene un gran respeto hacia Los Pumas. Como a simple vista surge del hecho que marginaron de la serie con Irlanda a varias de sus figuras, para que juguen ante Argentina.
A esto podrían sumarse las reiteradas declaraciones de Graham Henry, el head-coach neozelandés, quien además es amigo personal de Marcelo Loffreda, su par argentino, ensalzando no sólo el presente, sino también el pasado reciente albiceleste.
Como cierre calificado de este breve análisis, vale tener en cuenta las declaraciones de uno de los mejores backs del mundo: Felipe Contepomi (actual apertura del Leinster de Irlanda), quien dio su punto de vista sobre el match de mañana.
"Como rugbier, poder jugar contra el mejor equipo del mundo siempre es una oportunidad única. Actualmente, Nueva Zelanda está por encima de todos, lo que significa para nosotros una ocasión casi única para medirnos. Pienso que nombraron la formación titular con tanto tiempo de anticipación, debido a que tienen la capacidad y la calidad para poder tener dos equipos. Yo siempre digo que si los All Blacks presentarían dos alineaciones, terminarían jugando la final de cualquier torneo entre ellos mismos".
Tras cumplimentar una semana de impecable trabajo, el que mayoritariamente se desarrolló en doble turno en las instalaciones del Centro Naval, el Seleccionado de Nueva Zelanda llega en buena forma al compromiso de mañana en Buenos Aires.
Tal como ocurre con cada uno de los integrantes del plantel, quienes mañana saldrán al campo de juego de Liniers lo harán con la inequívoca misión de convencer a Graham Henry de estar en condiciones de ocupar una de las selectísimas treinta plazas que se designarán a fin de mes.
Será con la finalidad de jugar el Tri Nations 2006, el que sin dudas se erigirá en una especie de "banco de pruebas definitivo" para conformar el plantel que el año próximo vestirá la mítica casaca negra en el Mundial de Francia 2006.
Sin olvidar que los All Blacks, verdadero símbolo nacional -no sólo deportivo- , necesitan imperiosamente saldar una "cuenta pendiente" que pesa gravosamente sobre sus espaldas: el haber conseguido un solo título ecuménico, que data de la primogénita Rugby World Cup, escenificada en el lejano 1987 en territorio maorí.
Con un día de retraso, respecto al plazo anunciado originalmente, Marcelo Loffreda, head-coach argentino, anunció en la víspera la alineación para el trascendente compromiso de mañana.
César Miño