El Club Infantil Urquiza, una escuelita de fútbol ubicada al norte de la ciudad, podría perder la personería jurídica si no pone al día los papeles que acrediten su correcto funcionamiento. Más de 100 chicos perderían una actividad recreativa vital.
El año pasado, el profesor y actual dirigente del club, José Ramón Videla hizo público su malestar por no saber qué ocurriría con las canchas, puesto que en ese entonces le dijeron que las iban a utilizar para una liga de veteranos. Medio año más tarde el panorama empeoró.
"Hubo una intervención, porque había dos comisiones directivas peleándose", informó la Dra. Alejandra Angelucci, abogada de Inspección General de Personas Jurídica de la provincia. Explicó que se nombró como interventor a un abogado de la Secretaría de Deportes de la provincia, durante la gestión de Diego Degano, que intentó aclarar el problema.
Entonces se estipuló un plazo para regularizar la situación y hubo una reunión con las partes. Pero a la hora de formar listas de socios y armar las comisiones directivas para presentarse a elecciones, "no se presentó nadie a la Secretaría de Deportes para llevarlas".
El interventor informó lo ocurrido, y "hasta ahí llegó el trámite" administrativo, agregó Angelucci. "En base a la intervención, si seguimos el trámite tenemos que disolver el club", sentenció.
Desde el organismo fiscalizados contaron que hubo un interesado en el tema, "pero no apareció más". A su vez, un mes atrás, otra persona reclamó por las canchas y por la legalidad del club.
Desde Personas Jurídica manifestaron que su función es "poner claridad en un proceso electoral", para lo que "habría que formar una comisión, con algunos padres que la respalden". Además, "si bien la escuelita de fútbol es para los chicos, eso no quita que puedan asociarlos".
Más de 120 pibes de entre 5 y 16 años juegan a la pelota en el club Urquiza, que está en avenida Blas Parera y diagonal Mario Millán Medina, frente a los monoblock de Las Flores. Practican en un terreno que pertenecía a Vialidad Provincial, que ahora es de la municipalidad y el club lo tiene en comodato.
De cumplirse con lo manifestado por el profesor Videla, los chicos de los barrios Scarafía, Los Troncos y Las Flores se quedarían sin canchas. Se trata de un pequeño club que solventa los gastos con los ingresos de un kiosco, y a veces son los mismos chicos los que aportan para pagarle al árbitro. También reciben la ayuda del gremio de la UTA para los viajes; hacen rifas y se mantienen con las colaboraciones de los padres.
De la Redacción de El Litoral