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"Un pensamiento intempestivo"

Gabriel Honoré de Riquetti, conde de Mirabeau (11749-91) fue miembro de la facción liberal de la nobleza. Díscolo, rebelde, bohemio. Se destacó en el proceso revolucionario inicial (1789-91). Partidario de una monarquía constitucional, se presentó frente a sus pares del patriciado con proyectos que fueron furiosamente rechazados. Del período mencionado son los "Discursos en la Asamblea nacional" que acaba de publicar editorial Leviatán, con selección, traducción y notas de María Victoria Suárez.

Walter Benjamin decía de estos textos que permiten que "una determinada época salte del curso homogéneo de la historia; y del mismo modo hace saltar a una determinada vida de una época y a una obra determinada de la obra de una vida. El alcance de este procedimiento consiste en que la obra de una vida está conservada y suspendida en la obra, en la obra de una vida la época, y en la época el decurso completo de la historia".

Sus razonables discursos chocaron con la pésima fama que tenía entre esa nobleza a la que infructuosamente buscó convencer de que debía someterse a realizar algunos sacrificios. "Su mismo rostro -atroz cuando se le inyectaban los ojos y la boca se cubrían de espuma- prevenía en su contra", escribe Suárez.

En "Estados de Provenza-Aix" (1789), Mirabeau brega por la convocatoria general de los tres órdenes de la nación provenzal, analizando los principios reguladores de la equidad representativa. En "Estados Generales", Mirabeau insiste en el reclamo de una reunión conjunta de los tres órdenes (de los comunes, la nobleza y el clero), introduciendo la nociones de voluntad popular, derecho natural, derecho público, ciudadano, igualdad, pueblo, razón, libertad y justicia. En "Asamblea nacional", Mirabeau presenta un proyecto de petición donde formula la idea de "revolución pura", que parece coincidir con una suerte de restauración del imperio, aunque atemperada por la Constitución.