Tres artistas con perfil americanista
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Hoy, a las 20, se inauguran en el Museo Municipal de Bellas Artes Dr. Urbano Poggi de Rafaela tres exposiciones que en sí constituyen homenajes a sus autores: Artemio Alisio, Miguel Taverna Irigoyen y Ricardo Supisiche.
Artemio Alisio y una muestra temática: por primera vez se expondrán las 166 pinturas que forman el códice "Popol Vuh, el redescubrimiento de las historias del pueblo Quiché" realizado por Alisio entre 1995-1997.
Artemio Alisio (1942-2006) pintor, escultor, ceramista y dibujante. Apasionado, de intensa producción, obtuvo numerosos premios, entre los que deben destacarse en 1996 "Homenaje a la trayectoria" instituido por la Asociación Argentina de Críticos de Arte; en 1999 obtiene el Premio de Pintura Alberto J. Trabuco, el más prestigioso concurso de pintura, al que sólo se accede por invitación de la Academia Nacional de Bellas Artes. En Rafaela obtuvo, entre otras distinciones el 2� Premio de la 1� Bienal Nacional de Pintura.
Alisio realizó diversos viajes de estudio y dedicó la mayor parte de su producción y estudios a la revalorización e interpretación del pensamiento americano y muy especialmente de las culturas precolombinas.
Realizó más de cien exposiciones individuales en nuestro país y el exterior. Numerosos museos nacionales y extranjeros poseen obras suyas.
Artemio Alisio falleció, sorpresivamente, el 10 de febrero de este año. La exposición de los 166 trapitos que conforman "Popol Vuh, el redescubrimiento de las historias del pueblo Quiché es un proyecto que el Museo desarrolló con el autor, y que hoy brinda a la comunidad como homenaje al artista y al amigo.
Sobre esta obra, el escritor Miguel Angel Federik sostuvo que "...viendo una vez y otra vez las telas grandes o las pequeñas telas del Popol Vuh, he sentido algo así como que el pintor pintaba desde el revés del cuadro. He percibido esa alteridad sólo posible por el poder de la imagen. Percibí esa fuerza, que no era otra cosa que una fuerza exterior a la planicie ante mí desarrollada. Exterior sí, pero a su vez anterior y posterior al discurso de este lado. Y hablo de esa percepción desatada allí, de ese poder seguramente alimentador de esa mirada que la pintura de Alisio pinta. Alisio pinta ese silencio y ese poder se hace visible".
"Sus fondos, sus contextos, son el espacio curvo y finito de la memoria espacial... sus indicaciones viales algunos estallidos estelares y constelaciones en formación probable... esos horizontes curvos hacia arriba, ese movimiento que viene hacia nosotros. Un viaje de ida expresado en el eco que vuelve...Alisio pinta esas dinámicas del silencio...En `El grito' de Munch por nombrar algo paradigmático es inevitable sentir que el pintor está del lado de mi mirada, o que somos corresponsables a su discurso ético y estético. Su poder nos compromete con la historia. En Alisio ese punto de inflexión ha sido mutado de lugar. Sentimos que el pintor calla desde un atrás del cuadro, como si hablase desde el otro lado del horizonte.
Miguel Taverna Irigoyen desarrolló en su breve vida una extensa producción tratando de desentrañar los misterios del hombre. Nació en Santa Fe el 16 de julio de 1930. Falleció en Rosario el 4 de setiembre de 1959.
Autodidacta. Comenzó a exponer en 1955, en salones oficiales y muestras colectivas. Dibujante, realizó asimismo esculturas en alambre y diseños diversos aplicados a la decoración. Obtuvo en 1957 el Premio Gobierno de la Provincia de Santa Fe, en el XXXIV Salón Nacional. En 1958, obtuvo el Gran Premio de Dibujo en el Salón de Entre Ríos. En el mismo año mereció el Primer Premio de Dibujo de Artistas Plásticos Santafesinos.
Exhibió su obra en forma individual en la Sala "O", de Rosario, en 1958, y a su muerte, en 1959, se efectuó una gran retrospectiva de más de cien trabajos, en salas del Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez de Santa Fe.
Su obra, de un particular refinamiento expresivo y alta calidad técnica, revela un acercamiento diferente y muy personal a las raigambres étnicas americanas. Se han expresado sobre su labor, entre otros, los críticos Romualdo Brughetti, Córdova Iturburu, Manuel Mujica Láinez, Jorge Romero Brest y Fermín Fevre. Su obra está incorporada a los Museos de Bellas Artes Juan B. Castagnino, de Rosario; Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez y Municipal de Artes Visuales Sor Josefa Díaz y Clucellas, de Santa Fe; Provincial de Bellas Artes Pedro E. Martínez, de Paraná; Museo de Dibujo y Grabado Guaman Poma, de Concepción del Uruguay; de Bellas Artes Dr. Urbano Poggi, de Rafaela; así como entidades culturales del país: El Fogón de los Arrieros, de Resistencia; Amigos del Arte, de Rosario; etcétera.
Sobre su obra, el Dr. Jorge Taverna Irigoyen manifiesta que "la obra de Miguel Taverna Irigoyen observa varias peculiaridades que la marcan indiscutiblemente. Ante todo, es una obra trabajada en muy pocos años: a lo sumo, algo más de un lustro. Y en esos cinco o seis años de fervor, más de un centenar de dibujos de notable realización y otro centenar de apuntes, pinturas, pasteles, esculturas en alambre, dan cabal testimonio de una temprana madurez realizativa".
"... A casi cincuenta años de realizados estos trabajos que generosamente reúne el Museo de Bellas Artes Urbano Poggi, de Rafaela, la obra de Miguel Taverna Irigoyen conserva actualidad. Extrañamente, no ha envejecido, como tampoco perdido poder perceptual y expresivo. El diálogo permanece. Y si bien para quien esto firma es inocultablemente difícil reconocerlo (Miguel fue mi único hermano, a quien perdí prematuramente), también resulta difícil callarlo. Memorias hay que, al lado de su obra, me retrotraen a los años felices en que, juntos, en Santa Fe o en el Rosario de nuestros estudios, lo estimulaba y aún desafiaba a abordar ciertos temas. Siempre dentro de su personalísima visión conceptiva y su no menos personal tratamiento".
Ricardo Supisiche nació en Santa Fe en 1912 y falleció en 1992. Estudió dibujo en la Academia Reinares de Santa Fe y se perfeccionó en esa disciplina con el maestro Sergio Sergi. Se desempeñó como docente de dibujo en el Liceo Municipal, y de Pintura en la Escuela Provincial Juan Mantovani, ambas de la ciudad de Santa Fe. Realizó numerosas exposiciones en el país y el extranjero y recibió importantes distinciones. En 1992, en reconocimiento a su trayectoria, el gobierno de la provincia lo declaró ciudadano ilustre.
Viajó a Italia donde permaneció varios meses con la finalidad de estudiar a los grandes maestros, descubrió allí a Mario Sironi, Carlo Carrá y Giorgio De Chirico, quienes junto a Sergio Sergi marcarán la evolución posterior de su pintura.
Un desafortunado accidente cuando tenía diez años le arrebató el brazo izquierdo pero templó su espíritu, convirtiéndolo en ese ser austero, mordaz y retraído que fue capaz de convertir el paisaje de la costa y sus hombres en planos y colores de hondo contenido metafísico.
En su juventud fundó, junto a otros pintores santafesinos, el grupo Setúbal de gran trascendencia en el ambiente plástico provincial.
Reflexiones de su hija María Clara nos permiten conocer a Supisiche hombre más profundamente: "�Cómo describir lo que fue mi padre para mí? Fue el que me inculcó las ideas de libertad y de responsabilidad como principios irrenunciables; quien con su ejemplo me mostró la importancia del trabajo esforzado, sistemático y gozoso; quien me enseñó a decir la verdad, por mucho que doliera; de quien aprendí el valor de la palabra empeñada y el respeto a ultranza de un compromiso asumido. También aprendí de él el gozo frente al río y las islas; el amor por la vida y la familia y el estoicismo para enfrentar las circunstancias sin retorno".
De la redacción de El Litoral