ANALISIS
En la cancha, una barbaridad
Por Enrique Cruz (h)

Puede ser que dé lugar a polémicas o que cada hincha de Colón tenga su propio parecer, pero, si debiera elegir un refuerzo que deslumbró, por categoría, de los que llegaron a Colón en los últimos tiempos, me quedo con "Totono" Grisales.

íCómo habrá sido de bueno lo de Grisales que hasta Giovanny Hernández fue el jugador que todos deseaban ver! Con "Totono" tuvo compañía, habló el mismo idioma y hasta dio la impresión de que descansó en la absoluta convicción de que Grisales no sólo le daba compañía a él, sino también era la alternativa válida para conducir al equipo cuando las cosas a Giovanny no le salían.

Es cierto que Colón jugó bien al fútbol con Basile, que hubo partidos extraordinarios del equipo. Y que a buena parte de la responsabilidad de que esto ocurriese la tenía el propio Freddy Grisales.

Pero después llegaron los problemas. Dicen que "Totono" no se bancó que Martino, en algún momento, lo sacara de la titularidad. El "Tata" le había encontrado la vuelta a un equipo que arrancó mal el torneo con la dupla Pizzi-Del Solar, sin tenerlo en cuenta a Grisales. Y eso al colombiano no le gustó.

Es que "Totono" venía de una operación en el hombro y, cuando llegó, se encontró con la novedad de que ya no era el titular indiscutido que había sido con Basile. Pero un futbolista, más aún, un profesional, debe entender que hay un técnico y 25 ó 30 compañeros en las mismas condiciones. Y que a la cancha entran 11. Y que no se pueden armar las valijas e irse porque el técnico no lo pone.

En este aspecto, Grisales quedó en deuda con Colón. Hay que decirlo así, con todas las letras. No cumplió su contrato, se enojó porque no lo ponían y se fue. Y generó un conflicto en el que hasta tuvo que intervenir Agremiados.

"Totono" adentro de la cancha es indiscutible. Afuera, deberá demostrar, en esta segunda oportunidad que tendrá en Santa Fe, que puede ser un buen profesional. Y quedarse a cumplir entero su vínculo, porque para algo se lo contrata con un tiempo de duración. Y nadie le asegura, en ese mismo contrato, que va a jugar y que el técnico tiene la obligación de ponerlo.

Está escrito con respeto. Porque es bueno no olvidarse de nada. Ni de los estupendos partidos que jugó "Totono", ni tampoco del desplante que le hizo a Colón cuando se fue y abandonó el barco en el medio del río.