En fecha reciente, la entidad San Cristóbal S.M. de Seguros Generales, de Av. Rivadavia 3070, dio apertura a una exposición a la que titula Pinacoteca de San Cristóbal. En ella reúne veinticuatro obras -pinturas y grabados- de su colección resultante de una larga y provechosa adhesión a las exposiciones de arte y cultura en nuestra región y su zona de influencia y en la zona sur de la provincia. Las obras en exposición son propiedad de la Casa Central Rosario y su sucursal Santa Fe, colectadas desde los inicios de la década de 1960. En su casi totalidad, las obras responden a autores comprovincianos.
La proposición de extensión y difusión de la cultura a través del arte plástico con una sostenida continuidad perfilan a esta singular empresa que interpreta, a ojos vista, que la proyección y su engarce cualitativo en el medio que la sostiene se jerarquiza por su adhesión a bienes, como los coleccionados y expuestos, y que hacen prioritariamente del arte un patrimonio material que perdura en el tiempo y la distancia. San Cristóbal S.M. de Seguros Generales, con inteligencia y perspicacia, ha ido formando una colección con obras "de los nuestros", sin trastabillar ni caer en la vocinglería chillona de tanto discurso insustancial y de pura retórica estereotipada confeccionada para cada ocasión. La persistencia en el camino elegido explicita una convicción institucional que se orienta al "bien común". Este modo de accionar la vincula al concepto de mecenazgo, bastante retaceado por estos lugares y la caracteriza, por oposición, a tantas otras empresas locales que, sea por olímpica ignorancia o desidia, se desentienden de los valores constitutivos de la identidad y pertenencia que singularizan a los hechos culturales por esencia de proyección en el imaginario social.
El arte, en general; el plástico, en el caso que nos ocupa, son el patrimonio que atesora una comunidad y nos habla de talento, sensibilidad, inteligencia y voluntad de la condición humana que se define, por antonomasia, por su capacidad de construir, imaginar y comunicar el pasado, el presente y el futuro, tejiendo la urdimbre social que modela al hombre.
Instalar a Santa Fe en el concierto social-nacional construyendo desde el lugar -desde el pie- es el sentimiento que se desprende de este hacer modélico a imitar por tantas otras entidades que prosperan bajo el paraguas del tejido social local. La admiración estereotipada y el embelezo por lo ajeno -arista tan superficialmente "cholula" y tan de nuestro entorno- contrastan con el proceder de la entidad que nos ocupa, pues valorar, conocer y difundir lo propio es un buen camino a imitar.