Sres. directores: Contestando al Sr. Avilé y sin el ánimo de polemizar, quiero hacerle presente que entre todos los olvidados, se encuentran los ex-empleados del teatro (mi padre, uno de ellos).
Se habla de la recuperación del coliseo en el año 1969, como si hubiera estado en malas manos o mal explotado por los concesionarios.
Haciendo un poco de historia, quiero informar que la concesionaria del teatro estaba integrada en un principio por los señores Juan Carlos Chemes, Carlos Rohr (el contador) y Luis Pavan, quedando este último en el mantenimiento de la concesión posteriormente. Si bien es cierto que en materia edilicia desde 1929 poco se hizo, no es menos cierto que en esa época el teatro tuvo esplendor artístico que le supieron dar las figuras que allí actuaron como: Ermette Zacconi, Juanita Montoya, Margarita Xirgu, Lola Membrives, La Compañía Nacional de Comedia Francesa con Jean Gabin, los Ibáñez Menta, Los Serrador, lo más granado de la escena argentina con Elías Alippi, Sebastián Chiola, Enrique Muiño que integraban una compañía llamada "Los Ases". También pasaron el ballet húngaro de Tamara Bec, Joaquín Pérez Fernández, Pericet o don Luis Sandrini, los hermanos Ratti, Luis Arata, ilusionistas como Fu-Manchú, Ricciardi Jr., Wu-Li-Chang, las óperas, operetas y zarzuelas más famosas del mundo, Enrique Guitart con su unipersonal "Las manos de Eurídice".
Por ello quiero dejar aclarado que la época de la concesión no fue una era nefasta en lo artístico, todo lo contrario, y puntualizar que todo el teatro se manejaba solamente con dieciocho personas: 2 utileros, 4 maquinistas, 1 electricista, 1 sofista, 1 tramoyista, 1 avisador (mi padre), 2 en la puerta de entrada a platea, 1 en la grada, 3 acomodadores, y 2 boleteros, dejando un recuerdo en estas líneas a los Molinari, los Larrosa, Pieroni, Otrino, Saiffen, Aguirre, los Sánchez, Bassi, Norchetti e Izquierdo, los Mansilla y Sáez, Pepe Pavan y a Elio Prieto (mi padre).
También se presentaban otro tipos de espectáculos como revistas, cómicos, mentalistas, etc. que reunían un importante número de público. En lo que respecta al "bordereaux" y al contrato de trabajo de las compañías, todo se hacía de muy buena fe y en algunos casos sin que mediara un papel escrito.
El que suscribe estuvo con su padre en el teatro casi cuarenta años ayudándolo (se ocupaba de la atención de los artistas) y teniendo relación permanente con los actores, sirviendo la presente para desmitificar un poco todo lo que se ha dicho del teatro municipal 1� de Mayo últimamente.
Federico Elio Prieto L.E.: 6.202.163.