La reapertura del Teatro Municipal 1° de Mayo devolvió a algunas mujeres santafesinas, un espacio para vestirse de gala y desnudó una realidad: a menudo parece difícil lograr glamour sin recurrir a las prendas clásicas. Sin embargo, las nuevas tendencias ofrecen diferentes opciones para cada estilo, con prendas modernas que combinan texturas, realzan la figura y permiten que la elegancia no espere veladas puntuales para lucir distinción.
Camucha Musacchio, titular de Mona Lisa, sostiene que la mujer santafesina "debe vestirse bien para todo tipo de ocasiones, liberarse del traje clásico y animarse a la elegancia. El glamour y la belleza no deben reservarse para ocasiones especiales o agasajos, sino lucirse en almuerzos y cenas, en una salida con amigas o, simplemente, para sentirnos bien".
En este sentido, el invierno ofrece una moda desestructurada, que permite combinar las prendas para cada ocasión y darles, en cada caso, un sentido diferente. Las pieles, por ejemplo, emergieron este año del olvido con un nuevo formato: el clásico tapado de piel natural fue reemplazado por su versión sintética en chalecos y cuellos desmontables, que pueden vestirse con tapado, saco o pulóver. En todos los casos, gris, chocolate, uva y negro son las tonalidades predominantes.
La piel aporta el toque de glamour, pero lo que se vista debajo de ellas definirá el ámbito de su uso.
Los suéteres de lana son un básico que no puede faltar en ningún placard. Esta temporada los ofrece bordados a mano con materiales diversos que van desde el hilo y los canutillos hasta las piedras, cristales y lentejuelas. En otra variante, la lana es combinada con cuero y presenta un lazo para anudar en la cintura, ya sea adelante, al costado o detrás. En todos los casos, las mangas se usan largas, ya que las tres cuartas son para media estación. Estos suéteres pueden llevarse con cuello o estola de piel para una velada, y sin ellos para otras ocasiones y en cualquier momento del día.
Para vestir debajo del abrigo hay varias opciones. Por un lado, las camisas de seda arrugada con lazos extensos -que también se atan a la cintura- y las de cuello mao son un modelo vigente que difiere en color y bordado, pudiendo vestirse con pollera o pantalón. También las hay de gasa y transparentes o de encaje, que pueden usarse con suéter o saco prendido, con una remera que aporte el brillo debajo o, simplemente, sobre la piel.
La variante más femenina para acompañar estas prendas sigue siendo la pollera, que este año se usa a media pierna o larga, siempre con botas tres cuartas o de caña alta.
Los pantalones más elegantes son los de largo completo, ya que el corte capri es más indicado para la tarde o la media estación.
En pollera o pantalón, las tendencias ofrecen la combinación de texturas que van desde la tafeta y el terciopelo al jean bordado con lentejuelas y piedras.
Sí, el jean también puede ser elegante y hasta digno de una velada de gala: bordados en ambas piernas o sólo con pequeños detalles, son los más buscados por las mujeres jóvenes que eligen combinarlos con suéteres, sacos de brocato o chalecos de piel, para formar un fino elegante-sport.
En todos los casos, la moda de este invierno es desestructurada y ofrece variantes para que cada mujer luzca glamour y resalte su femineidad de acuerdo a su personalidad, no sólo en ocasiones especiales. La mujer santafesina debe vestir con elegancia en todo momento del día, en cada oportunidad.