Fieles a su historia, los "tanos" destacaron su funcionamiento colectivo
Italia impuso su estilo y es el dueño del mundo
El final. El capitán Cannavaro levanta la Copa y explota en felicidad toda Italia. La "azzurra" aguantó y festejó por penales. Foto: EFE.. 

Los italianos le ganaron en la definición por penales a un equipo francés que fue superior en el desarrollo del partido. El orden y la garra fueron las armas del nuevo campeón mundial. Zidane se retiró sin trofeo y con una expulsión tras una violenta infracción a Materazzi.

De la redacción de El Litoral

El seleccionado de Italia se coronó ayer campeón del mundial de Alemania 2006, al vencer en la final a Francia, por penales, luego de empatar en un gol en el tiempo reglamentario, resultado que continuó en el alargue.

Con un excelente arbitraje de Horacio Elizondo, que cobró de manera correcta un penal para Francia y expulsó bien a Zinedine Zidane, Italia se abrazó a su cuarta Copa del Mundo. El partido se jugó en el estadio Olímpico, de la ciudad de Berlín, con la presencia de 69.000 personas.

El encuentro en el tiempo reglamentario finalizó igualado en un gol, con tantos convertidos por Zidane de penal, para Francia, y Marco Materazzi para los campeones del mundo.

Italia fue menos que Francia en esta final, pero su apuesta de llegar a los penales le salió bien, sobre todo gracias al trabajo de su figura anoche, Fabio Cannavaro. Francia se quedó sin nada, con el dolor no sólo de perder una final, sino de quedarse sin su estrella, porque Zidane le dijo adiós al fútbol.

Sólo un pasaje de fútbol

De entrada, el partido se tornó áspero, con choques entre jugadores y enredado en el mediocampo. El silencio que se escuchaba en el estadio fue la imagen de los primeros cinco minutos del partido, más allá de que Francia ya adelantaba tener más actitud que el seleccionado italiano.

Cuando los dos equipos se estaban acomodando en la cancha apareció Florent Malouda por la izquierda y dentro del área lo tocó Marco Materazzi, en un claro penal que Elizondo no dudó en cobrar.

Entonces llegó el turno de Zidane, nuevamente teniendo que patear un penal. Todo un estadio mudo, esperando el recorrido del francés hacia la pelota. En tres pasos llegó a la pelota y decidió picarla, nada menos que en la final del mundo.

El balón dio en la parte interna del travesaño y picó medio metro adentro. Por un momento los franceses se asustaron pero los brazos levantados de su capitán hicieron enloquecer a todos los "bleus".

Italia se vio entonces obligada a ir en búsqueda del empate, que consiguió enseguida, casi sin sufrir el partido. Córner perfecto, ejecutado por Andrea Pirlo, entró por el segundo palo Materazzi y con un potente cabezazo venció a un inmóvil Fabien Barthez.

Todo igual. Todo como al comienzo. Francia buscaba los espacios a partir del talento de Zidane, pero sus compañeros no se contagiaron de su categoría y todos los intentos de ataque quedaban en la nada. Italia, en tanto, seguía fiel a su estilo, firme atrás y encontrando rápido la vuelta para lastimar al rival con las pelotas detenidas, así llegó el gol del empate y casi aumenta Luca Toni, pero su cabezazo dio en el travesaño.

Dos estilos definidos

El segundo tiempo comenzó mejor que el primero, porque en los cinco minutos iniciales cada uno tuvo su chance para aumentar: Italia con otra pelota detenida y Francia con una genialidad de Henry.

Como en el primer tiempo, Francia tenía la iniciativa, pero con más profundidad, porque Henry se metía en el partido y todos los volantes buscaban llegar al área rival.

En Italia sólo Fabio Cannavaro se salvaba en un equipo tímido, aguerrido para la marca, pero débil para el ataque. Para colmo, Marcello Lippi decidió sacar de la cancha a Francesco Totti, ausente en el tiempo que jugó, pero no ingresó Alessandro del Piero, sino que lo hizo otro grandote para acompañar al solitario Luca Toni, Vicenzo Iaquinta.

Es que todas las fichas de los "azzurros" estaban puestas en un córner, un centro al área o un tiro libre. De jugar nada, para eso estaban los franceses.

Pirlo se paró de enganche en Italia, con la salida de Totti, no para crear fútbol, sino para aprovechar su precisión en los centros al área y así no depender únicamente de las pelotas paradas.

Sobre el final del tiempo reglamentario ingresó Del Piero en Italia, para jugar el alargue. En esa prórroga el desgaste que hicieron los jugadores se hizo sentir. Pero como en el fútbol no sólo se gana corriendo, sino que también hay que jugar, o al menos intentarlo, las llegadas en el alargue fueron casi todas de Francia: lo tuvo Ribery, antes de ser reemplazado por el franco-argentino David Trezeguet y después Zidane de cabeza.

Jugada determinante

El partido se terminó en el segundo tiempo cuando sucedió la correcta expulsión de Zidane, quien reaccionó de forma inexplicable tras algún insulto de Materazzi. Luego del informe del juez asistente Darío García, Elizondo no tuvo más remedio que echarlo.

Se iba el mejor jugador de la cancha y de este mundial. Francia, ya sin Zidane y sin Henry, quien tuvo que salir lesionado, intentó igual y fue al frente, pero no pudo evitar los penales, que tanto anhelaban los italianos.

Por segunda vez en la historia de los mundiales se tenía que definir una final desde los doce pasos, como en Estados Unidos 1994, cuando Brasil le ganaba en esa instancia, justamente a Italia.

Y esta vez tuvo desquite, porque sus pateadores fueron certeros, porque Trezeguet fue el único que no convirtió y por eso Italia festejó la obtención de su cuarta Copa del Mundo.

Lippi: "Esto es lo máximo"

El seleccionador italiano Marcello Lippi agradeció a todos los jugadores el esfuerzo hecho para conquistar la Copa del Mundo. "Tengo que dar las gracias a estos fantásticos jugadores. Para todos es un día muy feliz, siento una gran satisfacción por el trabajo hecho", indicó.

Lippi aseguró que la conquista del Mundial es lo máximo en su carrera. "Tuve la fortuna de lograr Ligas y Ligas de Campeones, pero esto es lo máximo. No hay muchos entrenadores que hayan sido campeones del mundo", añadió.

El técnico italiano aseguró que la final fue un "partido muy particular. No sé si el penal de ellos era o no, pero luego logramos el empate con Materazzi y tuvimos ocasiones con Toni, aunque en este Mundial hay que sacar ventajas de las situaciones afortunadas y sobreponerse a las desafortunadas", indicó.

"Debo decir, sinceramente, que en el segundo tiempo bajamos el nivel, pero siempre tuvimos la esperanza de resolver con alguna jugada", añadió.

"Creo que todos mis jugadores son los mejores del mundo. Puedo destacar a Cannavaro, que es el mejor defensor del mundo o a Buffon, pero todos son buenos", añadió.

Al hacer un balance del Mundial, Lippi consideró decisiva la clasificación como líder de grupo en la primera fase. "Fue el momento decisivo, porque nos permitió crecer y seguir en esta competición. Luego, los triunfos en octavos y cuartos nos dieron moral y, sobre todo, la semifinal ante Alemania, frente a 60.000 hinchas", agregó.

Chau maldición

Italia se consagró en los tiros penales, y con ello rompió el "maleficio" que les arruinó la fiesta en otros tres Mundiales. La derrota sufrida ante Brasil en la final del Mundial de Estados Unidos 1994 fue una de las más dolorosas para los "azzurri". Antes, en Italia 1990, la "Squadra" jugaba en su propia casa, pero en la semifinal se encontró cayó con Argentina desde los doce pasos. Y en Francia 1998, los italianos se despidieron del torneo al caer ante los franceses en los cuartos de final también por penales. Ayer, fue la gran revancha.

"La figura fue Materazzi"

El seleccionador de Francia, Raymond Domenech, proclamó ayer como la figura de la final al defensor Marco Materazzi, "víctima" de un cabezazo de Zinedine Zidane, que le costó la expulsión al astro del Real Madrid.

El técnico afirmó que su país merecía ocupar el podio que ahora es de Italia y declaró como "una pena" la expulsión de Zidane. Tampoco evitó manifestarse sobre las decisiones del árbitro Elizondo, que en su opinión negó un penal a Francia antes de que se produjera la jugada que derivó en el cabezazo de Zidane en el pecho de Materazzi.

Domenech aseguró que el cuarto árbitro del partido, el español Luis Medina Cantalejo, tuvo un protagonismo inusitado al haber informado a Elizondo de una jugada que él no había visto. "El cuarto árbitro es el que tuvo que ver algo porque él (Elizondo) no había visto nada", manifestó.

"Es triste que un gran jugador acabe su carrera así. Por eso estamos tristes. Pero después de dos o tres días volverá el orgullo y la fuerza", aseguró.

"No perdimos. En el penal no es fracaso. Nosotros no rematamos como debíamos, pero merecimos estar en el lugar de ellos", afirmó el técnico.

Francia 1 (3)Italia 1 (5)

Francia: Barthez; Sagnol, Thuram, Gallas y Abidal; Makelele, Vieira, Ribery y Zidane; Malouda y Henry.

DT: Raymond Domenech.

Italia: Buffon; Zambrotta, Materazzi, Cannavaro y Grosso; Camoranesi, Gatusso, Pirlo y Perrota; Totti; Toni.

DT: Marcello Lippi.

Goles: en el primer tiempo, a los 6 min. Zidane de penal (F) y a los 18 min. Materazzi (I).

Cambios: en el segundo tiempo, a los 11 min. Diarra por Vieira (F), a los 15 min. De Rossi e Iaquinta por Totti y Perrota (I) y a los 40 min. Del Piero por Camoranesi (I); en el primer tiempo del alargue, a los 9 min. Trezeguet por Ribery (F); en el segundo tiempo del alargue, al minuto Wiltord por Henry (F).

Incidencias: en el segundo tiempo suplementario, a los 4 min. fue expulsado Zidane (F).

Definición por penales: para Francia convirtieron Wiltord, Abidal y Sagnol, mientras que Trezeguet estrelló su tiro en el travesaño; para Italia anotaron Pirlo, Materazzi, De Rossi, Del Piero y Grosso.

Árbitro: Horacio Elizondo (Argentina).

Estadio: Olímpico de Berlín.