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De la redacción de El Litoral
De acuerdo con el informe semanal del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), la producción en la Argentina superó los mejores niveles de la época de la convertibilidad, pero la distribución del ingreso no refleja el incremento de la mejor actividad económica.
"Esto se explica por la profundización de un patrón de distribución del ingreso muy regresivo. Si bien se trata de un problema de vigencia casi universal, incluso entre países desarrollados, en la Argentina hay un conjunto de políticas desacertadas que contribuyen a agravar la situación", dice Idesa.
"La Argentina se ha caracterizado, especialmente en los últimos años, por la alta volatilidad. Una fase de crecimiento abortó en 1998 con el inicio de una profunda recesión que se extendió hasta el 2002 y que fue superada, a partir de 2003, con una acelerada recuperación. El punto más llamativo es que bajo regímenes económicos e ideológicos tan diferentes como los prevalecientes en los últimos años, la distribución del ingreso sigue mostrando un patrón muy regresivo. Más allá de los cambios en las políticas económicas y de que el tema de la equidad siempre está presente en los discursos, hay evidencias concretas de que los pobres sufren con mucha intensidad las crisis y comparten migajas de las reactivaciones", concluye.
Para el ilustrar su tesis, el Idesa recurre a los datos del Indec que son contundentes:
-En el primer trimestre de 2006, el ingreso per cápita del 10 % más rico de la población es 36 veces más grande que el 10 % más pobre de la población.
-En 1996, el ingreso per cápita del 10 % más rico también era 36 veces mayor que la del 10 % más pobre.
-Esto a pesar de que en el primer trimestre de 2006, el Producto Bruto Interno (PBI) de la Argentina -en pesos constantes- es un 26% superior al de 1996.
Gran parte del problema, a juzgar por Idesa, se explica "por malas políticas internas, especialmente las referidas a las instituciones sociales. Por ejemplo, en Argentina el 73 % de los asalariados trabaja en empresas con menos de 40 trabajadores, de los cuales el 61 % lo hace `en negro' con un salario promedio de 557 pesos.
Según el Indec, desde el 2001 hasta la actualidad el salario de los trabajadores no registrados se recuperó en aproximadamente un 41 %, cuando la inflación en el mismo período fue del 82 % y los salarios de los trabajadores registrados crecieron un 75 % con un nivel promedio de $ 1.694. Se trata de evidencias muy emparentadas con la regresiva distribución del ingreso y que justifican eliminar los factores burocráticos, impositivos y regulatorios que conspiran contra el desarrollo de las pequeñas empresas".
"En igual sentido -continúa- opera la forma en que se administra el gasto público. El último dato oficial disponible -referido al año 2004- señala que, en términos reales, el gasto público social es un 14 % inferior al que había en 1996. Además hay indicios de que, de la mano de una creciente centralización, su administración es cada vez más ineficiente y desfocalizada. Desde el punto de vista de la distribución del ingreso, el gasto público social es una herramienta de importancia estratégica".
Las exportaciones del sector alimenticio crecieron un 18,6 por ciento en el primer cuatrimestre de este año, respecto a igual período de 2005, pese a que los precios promedios se redujeron un 1,1 por ciento, según un trabajo de Informe Económico Sectorial (IES) Consultores.
Entre enero y abril de 2006, las exportaciones de alimentos argentinos alcanzaron los 2.673 millones de dólares, lo que representó un incremento del 18,6 por ciento con relación al mismo lapso del año pasado.
En los primeros cuatro meses del año, se registró asimismo un leve deterioro de los precios externos de los productos alimenticios ya que el valor promedio de cada tonelada exportada fue de 259,1 dólares, un 1,1 por ciento inferior a igual período de 2005.
Del total exportado, el 51,2 por ciento correspondió a subproductos oleaginosos; el 38 por ciento a aceites; el 8,4 por ciento a lácteos; el 1,3 por ciento a azúcar y del 1,2 por ciento a harina.