Las figuras que tuvo el torneo superan los treinta años de edad
La experiencia se impuso en el juego
Los dos finalistas sustentaron sus campañas en la veteranía de sus principales jugadores. El premio mayor fue para el francés Zidane, mientras que en el campeón Italia el más destacado fue Fabio Cannavaro. No hubo sorpresas en el Mundial.

De la redacción de El Litoral

El francés Zinedine Zidane y el italiano Fabio Cannavaro se constituyeron en las figuras del Mundial de Alemania 2006, que prometió más de lo que brindó colectiva a individualmente en una exhibición futbolística que aportará bastante poco a la historia de esta competición.

Ambos han superado hace bastante tiempo los treinta años, jugaron, con éste, tres mundiales, y son los jugadores más importantes en el funcionamiento de sus selecciones rumbo a la final, lo cual corrobora que el decimoctavo torneo de la FIFA no fue ni por asomo el de los jóvenes, el de las promesas.

Zidane fue el eje de la experimentada selección francesa en el cierre de su campaña como futbolista, ocasión en la que demostró que su talento sigue intacto y que se retira del fútbol porque tiene ganas y no porque haya pasado su cuarto de hora.

Hace ocho años "Zizou" levantaba la Copa del Mundo en el Saint Dennis parisino al llevar a Francia al título con dos goles marcados frente a Brasil en la final y dejó en claro que era el nuevo rey del fútbol en el planeta.

En Alemania, y bajo su influjo, los franceses mandaron a casa nada menos que a los quíntuples campeones y torcieron el rumbo de una competición que parecía estar servida para Ronaldinho, Ronaldo, Kaká y Adriano. Aquella exhibición francesa, que logró el éxito con los mejores recursos de sus oponentes brasileños, rompió el curso del Mundial y convirtió al tramo decisivo del torneo en una Eurocopa.

Solidez "tana"

El napolitano Cannavaro, un gigante de sólo 1,75 metros de estatura, que anticipa, rechaza y juega sin doblarse ni romperse como organizador de una defensa que llegó a funcionar como un reloj, alcanzó el máximo punto de su rendimiento en el marco que merecía su siempre ascendente carrera.

El pilar defensivo del Juventus tuvo un andar parejo, irreprochable, y su mejor demostración tuvo lugar en otro de los partidos clave del Mundial, en Dortmund contra Alemania, ante una multitud local finalmente desolada por la derrota de su equipo (0-2 en el final del alargue).

Italia jugó el partido perfecto en aquella jornada donde Cannavaro acertó en todo, incluso al anticipar a un rival alemán en la mitad del campo e iniciar la jugada que derivó en el gol de Alessandro Del Piero, el segundo y definitivo.

El brasileño Ronaldinho, apagado como pocas veces; el argentino Messi, al que le faltaron minutos de juego; el marfileño Drogba, que se fue temprano a casa; el inglés Rooney, lesionado y sin margen para la recuperación física; el alemán Ballack, que tuvo altibajos; y el español Torres, al que le faltó anotar ante Francia, terminaron su participación en el Mundial casi sin dejar huellas.

La ganancia de los años

Así, Fabio Cannavaro con su solidez y generación treintañera, y Ronaldo, con su solidez, junto a Alessandro Del Piero y Luis Figo al frente, fueron las escasas figuras que se destacaron en un Mundial que extrañó la aparición de un rey, como lo fueron Pelé y Maradona en el pasado.

En Italia, sobresalieron los experimentados Andrea Pirlo por su claridad en el juego, Gianluca Zambrotta por su despliegue y Gianlugi Buffon por la cortina de hierro que levantó en su arco. El gol azzurro en la final lo conquistó Marco Materazzi, de 32 años, quien además generó la expulsión de Zinedine Zidane.

En el subcampeón, sólo algunas pinceladas de Thierry Henry, quien evidentemente juega mejor con el Arsenal que con los "Bleus", y el trabajo de Patrick Vieira y Claude Makelele en el medio, apoyados por los acoples defensivos de Lilian Thuram, de 34 años, dejaron algunas imágenes para recordar.

El portugués Luis Figo, de 33 años, fue el capitán y símbolo de la histórica campaña de Portugal hasta las semifinales, marcando los ritmos de su equipo, haciéndose oír cuando las cosas no funcionaban y mostrándose decisivo en varios partidos.

Alemania estuvo empujada por el equilibrio que le dio Michael Ballack, quien jugó como doble cinco en vez de ser un armador ofensivo, que pese a ello formó buenas sociedades con el artillero del certamen, Miroslav Klose (5) y la revelación juvenil, Lukas Podolski.

Ante un apagado Ronaldinho, al que todos esperaban ver consagrado como el mejor jugador del planeta, el eterno Ronaldo tapó el papelón con goles (tres), con los que se convirtió en el máximo artillero de la historia de los Mundiales, superando al legendario Gerd Müller. Al menos, así cumplió con su obligación.

�Le quitan el premio?

El suizo Joseph Blatter, presidente de la FIFA, no descartó la posibilidad de retirarle a Zinedine Zidane el premio al mejor jugador del Mundial por la agresión a Marco Materazzi, que le costó la expulsión en la final del certamen.

"Antes de tomar cualquier decisión, espero el expediente disciplinario" aseguró el número uno de la máxima entidad del fútbol en una entrevista que publica hoy el diario italiano La Repubblica. "Al vencedor de ese premio no es la FIFA quien lo designa, sino una comisión internacional de periodistas. Ahora bien, el comité ejecutivo de la FIFA tiene el deber de intervenir cuando hay comportamientos contrarios a la ética deportiva", agregó Blatter.

Las grandes decepciones

Ronaldinho Gaúcho, Roberto Carlos, Wayne Rooney y Raúl González encabezan la lista nada honrosa de figuras que fueron noticia en el Mundial de Alemania por su decepcionante fútbol.

Ronaldo de Assis Moreira, el mejor futbolista del mundo, pasó prácticamente inadvertido durante los cinco partidos que jugó Brasil. El jugador del Barcelona no marcó goles y su última presentación destacada vestido de verde y amarillo se remonta al partido de cuartos de final contra Inglaterra, en el Mundial de 2002, que él se encargó de resolver.

Su compatriota Roberto Carlos da Silva, quien hasta 2006 parecía tener escriturado el puesto de lateral zurdo, tuvo un final triste ante Francia, todo por arreglar sus medias en el momento en que Zinedine Zidane lanzaba un centro que su presa, Thierry Henry, convirtió en gol.

El inglés Rooney, precoz e impetuoso, no pagó las expectativas que a los veinte años genera su afinado olfato goleador. En el momento que más lo necesitaba su equipo, perdió los estribos y resultó expulsado durante el partido de cuartos de final ante Portugal por pisar a Ricardo Carvalho.

Raúl González, el máximo artillero español, llegó con su físico lastimado, vio fracciones de partido desde el banco y cuando pisó la cancha se lo vio lejos del área.

El Mundial de Alemania también debe pasar al olvido para una selección, la brasileña, que llegó a ser la favorita de todas; y un club, el Barcelona, que nutrió a seis selecciones con diez de sus jugadores. Además de Ronaldinho Gaúcho, ninguno de los otros barcelonistas logró empujar a sus países a la final del campeonato entre Francia e Italia.

El mediocampista Deco, con altibajos físicos, cayó con Portugal en el choque de semifinales con Francia; Lionel Messi tuvo sólo algunos minutos como titular; el defensor Rafael Márquez se fue con México después de la fase de octavos; el goleador Henrik Larsson, principal esperanza de los suecos apenas marcó un gol y tuvo la mala fortuna de desperdiciar un penal cuando los anfitriones ganaban por 2-0 en octavos de final.

Por su parte, en Argentina se destacó un hombre de toda la cancha en lugar del fino Juan Riquelme. La solidez de Roberto Ayala, de 33 años, y Maxi Rodríguez, con sus desbordes y tres goles decisivos, se robaron el protagonismo.

Holanda entregó gotas de adrenalina cuando aceleraba Arjen Robben, tal vez el atacante con mejor dominio de pelota lanzado en velocidad, mientras que República Checa se despidió demasiado rápido del torneo y no dejó explotar a Tomas "Mozart" Rosicky, quien dio una primera y última sinfonía ante Estados Unidos.