De la redacción de El Litoral/DyN
Cientos de productores minifundistas, reunidos en una decena de asambleas que se realizaron en el interior del país, cuestionaron con dureza la falta de lineamientos de una política estable para el sector agropecuario nacional.
Eduardo Buzzi, el titular de Federación Agraria Argentina (FAA), le llevó el planteo al presidente Néstor Kirchner en la Casa Rosada, luego de reunirse con Felisa Miceli. Fue el segundo dirigente convocado por las autoridades nacionales tras el reciente paso de Manuel Cabanellas -titular de Carsfe- por el Palacio de Hacienda.
En numerosas autoconvocatorias regionales, chacareros agraristas y una alta participación de delegados de entidades de bases, esta semana se cuestionaron importantes aspectos de la política agropecuaria oficial, a la cual se consideró "insuficiente y sin alineación" con las distintas actividades productivas.
Así lo confirmaron integrantes de la cúpula dirigencial de la Federación Agraria Argentina. Adelantaron que la entidad seguirá respaldando asambleas de productores hasta fines de este mes, cuando "seguramente se decidirá alguna medida de fuerza y de protesta", puntualizaron.
En ese contexto, quienes representan a cientos de pequeños chacareros de todo el país, pusieron de relieve que, en función de esos reclamos, predominó el criterio de condicionar el diálogo con el gobierno a un "cambio de políticas para el pequeño y mediano productor y hacia el desarrollo de los pueblos del interior".
Los ejes centrales de la actitud del campo federado estuvieron vinculados a cuestiones coyunturales y estructurales, sobre las cuales la entidad viene reclamando, desde el comienzo de este año, urgentes definiciones de las autoridades nacionales.
En torno a la actualidad, se observó críticamente que las medidas que va instrumentando el gobierno, como en el negocio de ganados y carnes, en algunos casos afectan y en otros no resuelven los problemas de los extremos de la cadena.
Entre tanto, se denunció que la intermediación es la principal beneficiaria, como queda demostrado con las "ganancias extraordinarias de algunos sectores frigoríficos, sin que se interpongan medidas que eviten ese proceso injusto", según la apreciación de los delegados de base.
Los voceros consultados explicaron que en cada uno de esos encuentros se sostuvo que la rentabilidad en los distintos sectores, subsectores y rubros se va reduciendo drásticamente "con claro riesgo de ingresar nuevamente en un proceso negativo para los productores agropecuarios en general", advirtieron.
En cuanto a las cuestiones de fondo, que debieran orientar la sustentabilidad de las pequeñas y medianas empresas del sector, se criticó la "indiferencia oficial" respecto a la concentración de la tierra, la falta de una nueva política tributaria y la amenaza de restricción al derecho del agricultor al uso propio de semilla, entre otros temas.
También se cuestionó la falta de políticas en torno al problema ganadero, tambero y porcino. En síntesis, el criterio predominante en las distintas asambleas, dejó como resultado la exigencia de una política productiva al corto y mediano plazo para los pequeños y medianos productores del país.
Asimismo, se afirmó la actitud de denunciar y actuar frente al comportamiento oligopólico y concentrado de las cadenas de intermediación (industrialización y comercialización) que actúan en los rubros de fertilizantes, frigoríficos, granos y lechería, entre otros.
De no recibir una respuesta por parte del gobierno nacional, las asambleas "propusieron declararse en estado de alerta, vigilancia y movilización, en búsqueda de una política segmentada de defensa del pequeño y mediano productor", precisaron los voceros de la FAA, que preside Eduardo Buzzi.
La cosecha del maíz de esta campaña se ubicaba, al 7 de este mes, en el 98 por ciento de la superficie sembrada en el ciclo a nivel nacional, con un volumen de trilla del orden de los 14,1 millones de toneladas.
La proyección de zafra para este año se mantiene en torno de los 14,4 millones de toneladas para el grano, cifra que muestra un recorte de alrededor de seis millones de toneladas, respecto del año pasado.
Datos proporcionados por la dirección de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires indican que esos guarismos se refieren a la superficie dedicada a la producción de grano comercial. La trilla dejó un rinde medio de 6,51 toneladas por hectárea.
A la fecha del reporte privado restaban recolectar escasos lotes, ubicados, en la mayoría de los casos, en las provincias norteñas, extremo norte de Santa Fe y en el sur de Buenos Aires, cuyos resultados no modificarían el volumen final de la cosecha maicera de este año, que se mantiene en 14,400 millones de toneladas.
Comparativamente con la campaña pasada, la actual mostró un recorte en la superficie sembrada y una marcada reducción en los rendimientos en todas la zonas productivas, con la sola excepción de las provincias norteñas.
Asimismo, un fuerte estrés hídrico, combinado con elevadas temperaturas, dañó las fases evolutivas principales que definen los rendimientos y esa situación se reflejó con mayor incidencia en cultivos tempranos.
En cambio, muchas de las siembras tardías escaparon al clima adverso, si bien en el área comprendida por el este de Córdoba, centro sur de Santa Fe y el sudoeste de Entre Ríos las mermas alcanzaron al 25,4 por ciento respecto de la temporada anterior.
Entretanto, en el norte de Buenos Aires y en el extremo sur de Santa Fe, la disminución fue del 19,4 por ciento, menor a la anterior zona, debido a los mejores rindes que se lograron en algunas áreas, alcanzadas por mejor humedad, mientras que en el sur de Córdoba, norte de La Pampa y en el oeste de Buenos Aires, los rendimientos cayeron un 17 por ciento.
Las productividades unitarias en esta parte del territorio bonaerense fueron mejores y se evitó una mayor caída productiva en el total regional, si bien la sequía también afectó los cultivos del centro y del nordeste de Córdoba y Santa Fe, por lo cual la reducción del rinde medio respecto de la campaña anterior fue del 16 por ciento, según la misma fuente informativa.
Otro aspecto que considera el reporte privado es el relacionado con el cambio del destino que tuvieron muchos lotes que, ante la perspectiva de los magros resultados que se preveía obtener, fueron derivados al pastoreo directo.
Nada de aumentos
El gobierno dejó entrever que retrotraería del 15% al 5% las retenciones a exportaciones lácteas, pero eso no sucede. La Junta Intercooperativa de Productores de Leche pidió ayer al secretario de Comercio, Guillermo Moreno, aumentos en góndola del precio de la leche, pero la negativa fue rotunda. El funcionario nacional y Javier de Urquiza, subsecretario de Agricultura, volvieron a mencionar la rebaja a las retenciones que beneficiaría a las usinas. Los tamberos temen que la medida permita recuperar rentabilidad a la industria pero que no mejore la situación de los productores, a quienes se les rebajó el precio de su producto cuando las limitaciones al comercio exterior afectaron a toda la cadena.
La producción de la soja de esta campaña se incrementó 6,5 por ciento en relación con la siembra del ciclo anterior y, finalizada la trilla, dejó un volumen final de zafra de 40,750 millones de toneladas, que representa un nuevo récord productivo del grano en el país.
La proyección final de la recolección se mantiene en ese guarismo, partiendo de una superficie sembrada de 15,62 millones de hectáreas, de las cuales se cosecharon 15,42 millones que dejaron un rendimiento promedio de 2,64 toneladas por hectárea.
En cuanto al área cultivada en todo el país durante el año, se incrementó 6,5 por ciento, respecto de la campaña anterior, compensando parcialmente la merma que tuvo la productividad media, estimada en un 4,7 por ciento, por lo que el volumen proyectado es un 2,6 por ciento mayor a la temporada previa.
Así se desprende del último relevamiento difundido por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, donde se puntualiza que los rindes combinados de la soja de primera y segunda ocupación disminuyeron en todas la zonas de producción, a excepción de las provincias norteñas donde crecieron un 67,7 por ciento.
La campaña resultó climáticamente favorable para los cultivos de Salta, Tucumán y Santiago del Estero. Aunque hubo dificultades por cierto período seco, no fueron tampoco despreciables los rendimientos en Chaco. La superficie cosechable en la región aumentó un 12,3 por ciento y dejó un volumen de 5,4 millones de toneladas, 88 por ciento más que en la campaña anterior, lo que compensó mermas de las restantes regiones productivas, así como la caída en los rindes.
Así, en el este de Córdoba, centro-sur de Santa Fe y en el sudoeste de Entre Ríos, los rendimientos cayeron un 6,6 por ciento, mientras que en el extremo sur de Santa Fe y el norte de Buenos Aires disminuyeron un 8,1 por ciento.
En cuanto al efecto de la sequía durante la campaña, impactó con fuerza en el sur de Córdoba y nordeste de La Pampa ocasionando una fuerte reducción de la productividad física, pero los mejores resultados en el noroeste de Buenos Aires compensaron estas mermas y el rinde medio de todas estas regiones sólo disminuyó un 16,8 por ciento, de acuerdo con la información privada.
Asimismo, en el sudeste de Buenos Aires, donde la superficie ocupada con la oleaginosa mostró una tendencia creciente, el clima desfavorable impactó en modo especial sobre los cultivos de segunda, situación que se reflejó en una menor productividad unitaria, estimada en un 21,2 por ciento, según el relevamiento de la entidad cerealera.