Puede ser que sus palabras no hayan sido "muy floreadas", como él mismo lo reconoció. Pero la historia de Dolorcito Gaitán fue "sincera, eso sí". Y, más que por voluntad, la franqueza de su relato se sostuvo en su propia experiencia. La de un vecino de la Boca del Tigre que bien conoce las bravuconadas y los avances de las aguas.
El personaje de la memorable película de Fernando Birri fue uno en su medio. Es que Pirucho Gómez, el Gaitán de Los Inundados, además de actor, fue payador, guitarrista, jugador de fútbol en Colón, militante radical... Todas ocupaciones y acciones que abrazó con el fervor suficiente como para hacer de él un personaje en la vida real. Querible y creíble, como el del filme de uno de los hacedores del nuevo cine latinoamericano.
Pirucho vio crecer a sus siete hijos junto a su mujer Isaura Cano en "la ranchada", en Jujuy y San José. Así lo repasó su hijo, Cívico, que se mudó de la casa de sus padres a San Lorenzo recién cuando se casó, "hace 40 y pico de años".
Su hogar, como el de tantos de la zona, vivió la creciente que lo hizo "conocedor" de estos menesteres. Es que, continúa Cívico, "siempre por atrás de la bomba 1 entraba el agua". Claro que, a diferencia de la que vivió su hijo en el 2003, "era un poquito. Medio metro, hasta por ahí". Y para que no queden dudas, Cívico remarca que "como la del 2003 no había visto nunca una en mi vida, Ud. no sabe cómo entraba el agua acá".
Desde un rincón de San Lorenzo, su hijo repasa con emoción cada uno de los aspectos de la vida de su padre: "Payador, improvisador, guitarrero... También fue monaguillo de la Esc. San Francisco a los 8 años. De todo un poco... Tuvo mucha chispa, ingresó al circo Ponce de León y hacía canciones, bailes. Con su guitarra recorrió el norte de la provincia de Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, y salas de espectáculos y bares de nuestra ciudad".
�Parece mucho? Sí. Pero para Pirucho no era suficiente. También tuvo el honor de ser el "primer bailarín con los Podestá; en 1916, ganó un torneo interprovincial en el Chaco de bochófilo y jugó en Colón de 1917 a 1927, con Alegre, Rivarola, Cuello, De los Santos y López".
Por si esto fuera poco, lo echaron del ferrocarril porque escribió "Viva Hipólito Yrigoyen". Lo hizo en un vagón, con el que también se lo vio familiarizado en la película al estar forzado a habitarlo por la evacuación. Es que Pirucho era un ferviente militante radical, más bien -corrige Cívico-, "era muy irigoyenista". Mejor: "Mi padre fue un caudillo radical acá en el barrio Sur, junto a Julio Busaniche, Felipe Tojeiro y el "Ñato" Aragón, entre otros. En los tiempos de Uriburu lo colgaron de la guarra en el alto Paraná".
Suficiente para una vida. Pero falta... le regaló una guitarra a Atahualpa Yupanqui a su paso por Santa Fe, cuando todavía no ostentaba este seudónimo y no le alcanzaba para comprarse una.
La lista sigue. Es interminable. Tanto como la trascendencia de Los Inundados y el cariño con que lo recuerda la descendencia. Pirucho Gómez murió a los 71 años, hace 30. Por ser leal y sincero, podría decirse: "A los 11 meses que murió mi madre no quiso vivir más. Ella lo llevó".