EFE
El director del Instituto de Vigilancia Sanitaria de Francia, Gilles Brücker, precisó en rueda de prensa que entre las 40 víctimas mayores de 75 años, quince sufrieron hipertermia y media docena estados de deshidratación.
Además, hubo ocho personas que murieron en su lugar de trabajo -hombres de entre 40 y 60 años que trabajan al aire libre-, así como tres personas que hacían deporte, dos indigentes y un niño de 15 meses.
El anterior balance del organismo, el pasado martes, se elevaba a una cuarentena de muertos por la ola de calor, que afecta a buena parte del territorio francés desde hace más de dos semanas.
Aunque la ola de calor parece casi acabada gracias a un episodio de tormentas, el número de víctimas aún puede aumentar, ya que las consecuencias en las personas pueden dejarse sentir durante uno o dos días más, según el organismo.
Los servicios meteorológicos mantienen hasta al menos mañana la alerta "naranja" de canícula en el este de Francia, especialmente el sureste donde las temperaturas pueden alcanzar los 38 ó 39 grados.
Este mes de julio ha sido el más caluroso de los últimos 50 años, según dijo un experto de Meteo-France, que basa sus cálculos en las temperaturas medias registradas desde 1950.
La canícula de agosto de 2003 en Francia había causado la muerte de casi 15.000 personas, en su mayoría ancianos.
Para evitar la repetición de ese drama, las autoridades adoptaron medidas de prevención, especialmente en los hogares de ancianos, y llamaron a mantener la máxima vigilancia.
Con el fin de reforzar los servicios de urgencias, donde ha aumentado el número de pacientes aunque no ha habido una saturación, el Ministerio de Sanidad ha llamado a estudiantes de medicina y médicos jubilados, los primeros de los cuales empezaron a recibir ayer una formación para incorporarse a sus nuevas tareas.
La ola de calor también está teniendo un impacto en la agricultura, con una bajada prevista de las cosechas, mientras que la sequía es muy preocupante, según el Ministerio de Ecología, que ha programado una reunión para hoy sobre el tema.
El ministro de Agricultura, Dominique Bussereau, consideró hoy que la situación es "menos alarmante" que en 2003, pero hay que ser "prudente", y señaló que un sistema de "calamidades agrícolas" se ha puesto en marcha para ayudar a los agricultores afectados.
Tras reconocer que hay una penuria de forraje en ciertas regiones, Bussereau expresó la esperanza de que la Comisión Europea autorice la extensión a todo el territorio del permiso de utilizar tierras en barbecho para la alimentación de los animales.
Mientras, las violentas tormentas que azotaron parte de Francia la pasada noche dejaron a miles de usuarios sin electricidad, especialmente en el noroeste, informó hoy la eléctrica estatal EDF.
Más de 70 personas pudieron haber muerto por el sofocante calor en California, que ayer intentaba recuperar la normalidad después de una ola de calor inédita que puso en jaque los recursos energéticos del Estado y dejó sin energía a decenas de miles de consumidores.
La oficina dependiente de la gobernación de Arnold Schwarzenegger elaboró un informe detallado por ciudades de California, que cifró en 71 las muertes que podrían estar relacionadas con las más altas temperaturas que vive la región en 57 años, y que las contabiliza desde el 14 de julio hasta el miércoles.
En la mayoría de los casos se trata de personas mayores que vivían en el valle central del Estado, entre San Francisco y Los Angeles.
"Estas son las muertes que pensamos que se debieron o están relacionadas al calor, pero hasta que no se realicen los informes toxicológicos y las autopsias no tendremos la certeza", declaró a la AFP Tina Walker, portavoz de la OES.
Estas estadísticas incluyen la muerte de tres inmigrantes clandestinos, muertos en el condado de San Diego (sur de California) después de haber pasado la frontera de manera ilegal.
No obstante, el consulado mexicano y la Patrulla Fronteriza indicaron a la AFP que eran cuatro los inmigrantes indocumentados que habían muerto por deshidratación en una zona desértica donde la temperatura llega hasta los 50 grados centígrados.
El miércoles en la mañana, decenas de miles de consumidores de electricidad, desde San Francisco hasta Los Angeles, seguían sin corriente. Los operadores tuvieron que apelar a personal de los Estados vecinos para reemplazar los transformadores que no soportaron el calor sofocante.
Pese a que se vivieron temperaturas por encima de los 48 grados centígrados y el consumo eléctrico aumentó considerablemente por el uso del aire acondicionado, no fue necesario recurrir a los apagones programados como sucedió por la crisis energética en 2001.
El lunes, uno de los días en que el calor obligó a los habitantes del Estado más poblado del país a resguardarse en sus casas y oficinas, se batió el récord de consumo de energía con más de 50.000 megawatts (un megawatt equivale al consumo de 650 hogares).
El termómetro subió a 48 grados centígrados el fin de semana pasado en Woodland Hills, en la periferia de Los Angeles, un récord absoluto para esta región. Desde hace 22 días todas las mañanas ha amanecido con más de 40 grados, según los servicios meteorológicos, que anunciaron un descenso en los próximos días.
Este mes de julio Polonia ha registrado las temperaturas más altas desde que hace 227 años comenzaron las mediciones sistemáticas de las marcas diarias.
Desde hace semanas, las temperaturas rondan los 30 grados en la sombra o rebasan ese nivel, cosa inaudita en un país mal preparado para esas temperaturas durante un período tan largo.
Hasta ahora, no hay víctimas mortales directamente relacionadas con la ola de calor, pero si ha aumentado de forma notable el número de personas que han perecido ahogadas que ya se acerca a los 400.
El calor está provocando una sequía de dimensiones desconocidas que amenaza con reducir la cosecha de cereales de un 30 a un 35 por ciento, con el encarecimiento de verduras y fruta.
Los expertos afirman que en muchas zonas los cultivos de los cereales sembrados en la primavera se perderán incluso en un 90 por ciento y Polonia recogerá este año dos millones menos de toneladas de grano que en 2006.
El calor dificulta también el transporte, ya que hace imposible la circulación de los camiones más pesados por las carreteras, pues el sol convierte el asfalto en una masa viscosa que arrancan las ruedas de los vehículos.
No menos problemas tiene la industria eléctrica que, probablemente, a partir del viernes tendrá que interrumpir la exportación de energía y, si las elevadísimas temperaturas persisten, hacer cortes en los suministros de corriente.
Los únicos que se congratulan de gozar del verano más cálido en la historia moderna de Polonia son los polacos que descansan a orillas del Báltico, mar de aguas siempre muy frías, pero que ahora tienen una temperatura en muchos casos por encima de los 23-25 grados.