Tras su categórica actuación de ayer
Germán Chiaraviglio, el nuevo emperador de China
El santafesino se consagró campeón Mundial Junior en Beijing con su mejor registro personal de 5 metros 71 centímetros en el salto con garrocha. El Litoral lo ha acompañado en esa trascendente jornada en la pista y luego en el hotel, donde no paró de recibir llamados, e incluso un mensaje de la saltadora rusa Yelena Isinbayeba. Germán regresa el miércoles a las 6 de la mañana a nuestro país.

Fabiana García - (Enviada especial a Beijing)

Germán Chiaraviglio obtuvo ayer, ya en la noche de China, la medalla dorada en el Campeonato Mundial Junior que culminará hoy en Beijing, estableciendo su mejor registro personal de 5 metros 71 centímetros, y superando en uno el récord que poseía desde el 27 de mayo en Ponce, Puerto Rico.

Fue la mejor jornada del evento, ya que el público quizás por estar liberado de las obligaciones laborales se volcó al estadio y tomó partido en la emocionante definición que enfrentó al local Yang Yansheng y al argentino Germán Chiaraviglio.

La prueba fue extensa, y mientras duró el salto con garrocha en el estadio se sucedieron una a una las otras competencias, pero a la larga la espectacularidad de esta disciplina fue la que se impuso en el lugar.

El resultado quedó bien marcado en cuanto a la definición de las medallas, porque si bien al principio había pocos eliminados, en los 5.36 ya quedó determinado quiénes ocuparían el podio. Tras esa altura, los únicos que quedaron en carrera fueron el santafesino, el chino Yang y el ruso Leonid Kivalov. Justamente, los mismos países que se involucraron en los tres primeros lugares de Grossetto 2004.

Y aunque algo tan relevante como el podio y una medalla estaba asegurado, fue éste el momento donde arrancó la verdadera prueba para el santafesino: él era el mejor de los tres en antecedentes, pero había llegado el momento exacto en que debía demostrarlo.

Después de los 5,48

Los 5,48 marcaron la despedida para el competidor ruso y dejaron paso a una lucha mano mano entre el local Yang y el argentino. Hasta allí no habían coincidido en las alturas, porque cuando Germán saltaba, el chino rehusaba, por una cuestión de estrategia, pero en esa instancia ya había que saltar todo.

Los dos cruzaron 5,48 y en 5,54 Germán hizo su mejor salto de toda la prueba cuando cruzó la varilla por el más amplio margen. El chino, ovacionado, pasó en el último lugar e hizo estallar al estadio.

Fue el momento más intenso y emocionante de la prueba y el más crucial -principalmente para los que hacíamos fuerza por uno de los-: los 5,60, cuando Germán la tumbó en los dos primeros y ahí estaba Yang con todo el apoyo, intentando una hazaña.

Germán cruzó en el tercero y todo el suspenso quedó en la actuación del local: si no cruzaba, Germán era el campeón y... Yang no pasó.

Los saludos

En ese momento, el profesor Scarpín que llevaba la planilla del evento dio por terminada su tarea, ya despreocupándose de sacar el resto de los clasificados. Además, en el sector que ocupábamos, donde también estaban los entrenadores de los 15 atletas finalistas y de otros países, ya nos habían identificado como argentinos y nos miraban sonrientes, asociándose a nuestra euforia.

Guillermo Chiaraviglio se dio un abrazo con el profe Scarpín, pero seguía compenetrado en atender a su hijo, mientras el resto de los entrenadores de sus rivales se acercaban a saludarlo y también los chinos, que ya habían comprendido que, además de su atleta, era su hijo, lo que constituía una situación poco común y sanamente envidiable por la doble alegría que le toca vivir.

La gloria

Germán pidió 5,71, su récord personal, absoluto argentino y sudamericano hasta la categoría Sub 23 y lo cruzó en el segundo intento. Entonces en la pantalla sobresalió la inscripción que anunciaba un nuevo récord de campeonato mundial, es decir que es el que más alto ha saltado en las 11 ediciones que lleva este certamen.

En ese momento, el estadio ya lo ovacionaba y admiraba la repetición de su salto en la pantalla gigante. A pesar de haber eliminado a su compatriota, los chinos aplaudieron al santafesino y disfrutaron de su talento. La reverencia de Germán fue en agradecimiento a ellos, por permitirle festejar en su tierra, tan lejana y diferente a la nuestra.

Los 5,81 significaban el récord del mundo y el primero de los tres saltos fue el que más cerca estuvo de franquear la varilla, pero Germán ya no aguantaba más las ganas de festejar algo que había planeado desde el mismo día que perdió la medalla dorada en Grossetto 2004.

Por fin podría hacer ondear la bandera argentina en el estadio, un privilegio que tienen los campeones y él lo hizo cuando Daniel Manfredi, entrenador de Rocío Comba, se la tiró desde la tribuna.

El sector vip, donde estaba el Consejo Directivo de la IAAF y el mismo Serguei Bubka, seguía atento el desenlace que había tenido una prueba magnífica.

Por lo tarde que concluyó la prueba, hacia las 21 locales, la premiación programada en principio para media hora después, se suspendió para hoy a las 18, las 7 de la mañana de Argentina, momento en el que se escuchará el himno y se podrán repetir las imágenes más significativas de la gran noche de gloria de Germán Chiaraviglio.

El análisis paterno

Guillermo Chiaraviglio dijo que "desde luego que la satisfacción mía es doble, porque además de mi atleta es mi hijo. Hoy (por ayer) gracias a Dios estuve bastante tranquilo, más que en otras oportunidades, ya que lo vi muy bien de entrada, desde los saltos de entrada en calor, y eso me dio tranquilidad. Además, en 5,36 el podio estaba asegurado, aunque una medalla que no sea de oro no nos hubiera conformado".