Y después... la gran alegría

La organización de la competencia tiene una estructura que no puede romperse, y en ese esquema Germán no pudo salir de la pista. Primero cruzaron por el sector denominado "zona mixta", al que tienen acceso sólo los periodistas para hablar con el atleta ni bien culmina la prueba.

Allí, las cámaras estaban puestas en Yang, el chino medalla de plata por ser local. Sin embargo, los periodistas italianos, que conocen a Germán por sus prolongadas estadías en ese país, lo retuvieron para pedirle las primeras declaraciones, y el santafesino dijo que "los 5,60 representaron el nivel en el que yo estaba para saltar; en esa altura y la siguiente agarré dos nuevas garrochas, las más duras que tengo, para ejecutar bien los saltos".

También le preguntaron si ese había sido un momento difícil de la competencia y sonrió al afirmar que "si no hubiera sido así, no tiene emoción".

Al santafesino le tocó el control antidoping, pero debía seguir con el esquema reservado para los que ocupan el podio. Estaba en una sala exclusiva al costado de la pista cuando Guillermo Chiaraviglio se acercó a la ventana y, a través de ésta, pudo abrazarse por primera vez con su hijo.

Fue Legnani, jefa de prensa de la IAAF, quien les permitió el reencuentro luego de tres largas horas, ya que la prueba comenzó a las 18 y culminó a las 21.

Conferencia de prensa

La conferencia se realizó con los tres ocupantes del podio y con doble traducción, en chino e inglés. Germán habló directamente en inglés.

La primera pregunta fue para el atleta local, quien dijo "haber sentido mucho la presión del público, ya que como el año pasado había sido campeón del mundo en la categoría menores, no esperaban sino otra medalla dorada de él".

Germán habló entre otras cosas sobre la relación con su entrenador y padre: "es un arma de doble filo, porque nos conocemos mucho y estamos siempre juntos, pero por lo general compartimos las mismas apreciaciones y no nos peleamos tanto". Luego agregó que "en todo este camino que llevamos trabajando, lo importante es que hemos aprendido juntos".

En el hotel

La puerta de su habitación estaba abierta y todo el equipo argentino -integrado por los atletas Nicolás Piorno, Rocío Comba y Juan Manuel Cano, y los entrenadores Daniel Manfredi y Diego Calvo- estaban reunidos ahí. El teléfono no dejaba de sonar desde Argentina.

Todos se pusieron a mirar la grabación de la final desde una filmadora conectada al televisor y el santafesino pudo ver su actuación. A pesar de que quienes lo conocen saben que para Germán la comida es una cuestión impostergable, sólo ser campeón del mundo le hacía mantener una enorme sonrisa.

El regreso

Germán y su padre llegarán el miércoles a las 6 de la mañana a Ezeiza, donde los estará esperando Miriam, la mamá del atleta, para desde allí viajar directamente a Santa Fe.