Ismael Bermúdez mira al país a través del tiempo
La recuperación económica aún no rescata los indicadores sociales
Los números mejoraron tras la crisis, pero desocupación, pobreza y distribución de la riqueza no logran el nivel de los '90 y, menos, los de 1974. ¿Logrará el gobierno revertir la situación?

De la redacción de El Litoral

La población pobre de la Argentina es, según los datos de la Encuesta Permanente de Hogares, el 33,8 % contra 57,5 % en medio de la crisis, en 2001. Pero en 1998 era el 24 % y en 1974, del 4,7%. Ismael Bermúdez, el periodista de temas económicos del diario Clarín, propuso el ejercicio de mirar las estadísticas en el largo plazo para evaluar la realidad más allá de las miradas que ofrece el gobierno de turno.

El especialista habló en el Foro Cultural Universitario, en el marco de los actos celebratorios del 75° aniversario de LT10. "Estamos aún en uno de los momentos de más pobreza en la Argentina", aseguró el columnista de la audición de Guillermo Tepper.

"En los '90 nunca volvimos al estadio de pobreza del período anterior", comentó el disertante, quien recordó que el mejor momento de la última década del siglo pasado el indicador de pobreza llegó a 16,1 %, lejos de las cifras previas al golpe del '76.

"La pobreza baja pero no perfora el piso del período anterior", ensayó Bermúdez, graficando que en los '90 no volvió al nivel de los '70, y que hoy -aun con las mejoras desde la crisis- tampoco llegó al nivel de los '90.

Explicó que, si se mira la evolución del desempleo, "se observa el mismo fenómeno". Hoy el indicador (sumado el subempleo) está en el 23,1 % y muestra una sensible mejora respecto de la crisis de 2001, cuando llegó al pico del 40,1 %; sin embargo, aún está lejos del 17,9 % del inicio de los '90 o del 10,4 % de 1974.

"En un país de desarrollo escaso como la Argentina, que tiene 23,1 % de su fuerza de trabajo subutilizada, alguien puede decir que hay una tendencia a no buscar trabajo. Sin embargo, la tasa de actividad es ascendente; esa tasa es la que suma a la gente que trabaja con la que busca trabajo, y eso indica que hay disposición de la sociedad a buscarlo", explicó Bermúdez.

Explicitó -siempre basándose en datos de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec- que la tasa de actividad en la Argentina de hoy es de 46,1 %, de los 38 millones de habitantes del país. "Es uno de los niveles más altos de la historia", que se explica, "en parte, por la incorporación de la mujer al mercado del trabajo".

Riqueza en concentración

De la misma manera, Bermúdez expuso, en su foto a través del tiempo, cómo el fenómeno también se verifica con la distribución de la riqueza a través del coeficiente de Gini, que mide su distribución. En la escala de ese indicador, el 0 es la distribución igualitaria de la riqueza y el 1 es la concentración total; cuanto más cerca del cero, más equitativo el reparto.

En la crisis, el coeficiente llegó a 0,534 y hoy mejoró hasta 0,491. Pero aún la cifra no alcanza los mejores niveles del inicio de la convertibilidad (0,422) y, menos aún, los de 1974 (0,356).

"Estamos en niveles por debajo de la media de América latina, cuando en 1974 la Argentina era, junto con el Uruguay, los países que menos desigualdad tenían a la hora de distribuir sus riquezas".

La pregunta que planteó, entonces, Bermúdez, para la realidad presente de la Argentina, es si este gobierno logrará finalmente perforar el piso de la fase anterior, o si, más allá de los beneficios iniciales del modelo -tras la crisis de 2001-, continuará el ciclo de incrementos de largo plazo en desigualdad, desocupación y pobreza.

En perspectiva

Bermúdez explicó que en el 10 % más pobre de la población están los desocupados, los beneficiarios de planes sociales, los jubilados y los trabajadores en negro. "¿Pueden ellos mejorar sus ingresos?", preguntó.

"El que está en un plan no va a tener mejoras", ensayó, explicando que los planes no aumentan y la inflación los erosiona. "El ingreso de los trabajadores en negro pierde cada vez más posiciones respecto de los trabajadores registrados", añadió, y advirtió, incluso, que a los empleados en blanco de menores ingresos el salario se les mueve "poco".

"No hay ninguna política económica central que indique que ese 10 % más pobre pueda mejorar", advirtió Bermúdez.

En retroceso

Según un estudio de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, en la crisis de 2001 los salarios sumaban 22,9 % del PBI argentino. El indicador se recuperó hasta 25 % el año pasado, pero aún está lejos del 48,5 % de 1974. A valores de hoy, el salario promedio (en blanco y en negro) era de $ 2.400 en 1974; bajó a $ 1.738 tras el Rodrigazo; fue de $ 681 en la crisis de 2001/02 y hoy está en $ 911. Pero la mayor incidencia de personas que trabajan en negro ($ 583 promedio, contra $ 1.172 en blanco) supone una mayor caída del poder adquisitivo. Bermúdez apuntó que las políticas oficiales "empeoran la distribución", porque los gastos en seguridad social y en salarios públicos también son regresivos en términos de PBI.