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AFP-EFE
Una semana después del cese de los combates entre Israel y la milicia chiíta libanesa, el 14 de agosto y tras 34 días de guerra, sigue sin progresar la formación de una fuerza multinacional por parte de la ONU para apoyar al ejército libanés.
Italia se manifestó dispuesta a dirigir la Fuerza Internacional de Naciones Unidas (Finul), cuyo despliegue parece ahora más hipotético que nunca pese a la urgencia de consolidar la paz en la frontera israelo-libanesa.
Francia -que había sido considerada inicialmente para encabezar fuerza- decepcionó las esperanzas de la ONU y sólo envió a Líbano un refuerzo de 200 hombres.
La futura Finul debería ser creada a partir de la actual fuerza, presente en Líbano desde 1978, con efectivos que deberían pasar de los 2.000 hombres actuales a 15.000 elementos y un mandato más amplio.
El ministro italiano de Relaciones Exteriores, Massimo D'Alema, solicitó hoy a la Unión Europea (UE) que convoque "lo más rápido posible" una reunión extraordinaria de jefes de la diplomacia de la UE sobre Líbano, informaron fuentes oficiales.
"El ministro D'Alema pidió a Finlandia, presidente de turno de la UE, que convoque la reunión para discutir las modalidades de participación de los países europeos en la fuerza internacional de paz en Líbano", indicó la Cancillería. "Esperamos que se hagan las consultas necesarias de manera que la reunión se celebre lo más pronto posible", agregó.
La presidencia de la Unión Europea convocó para mañana en Bruselas una reunión del Comité Político y de Seguridad con representantes y expertos de los 25 países miembro para tratar sobre los aportes europeos a la fuerza de la ONU.
Italia anunció oficialmente ayer que está dispuesta a liderar la misión internacional de paz de la ONU en Líbano, como pidió el domingo el primer ministro de Israel después de que Francia manifestara reservas sobre el envío de tropas.
Sin embargo, el gobierno de izquierda del primer ministro, Romano Prodi, exige que antes de desplegar sus tropas, la UE tome una posición común sobre el tema, pues quiere contar con el respaldo de todos los países europeos.
El presidente estadounidense, George W. Bush, afirmó ayer que desea ver el despliegue "lo más rápido posible" de la fuerza de paz, y dijo que habrá una nueva resolución en el Consejo de Seguridad "para dar más instrucciones" a esa fuerza.
Sin embargo no precisó cuáles serán las reglas de la misión ni se pronunció sobre el asunto crucial del desarme de Hezbolá, fuente de inquietud a nivel internacional y de repetidas amenazas por parte del Estado hebreo.
Para tratar de convencer a los eventuales países que contribuyan a la fuerza y garantizar la aplicación de la resolución 1.701 del Consejo de Seguridad, votada el 11 de agosto, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, multiplicó los contactos con los dirigentes internacionales y podría viajar a Medio Oriente próximamente.
Los europeos, convocados por la ONU, se reunirán mañana en Bruselas para discutir las modalidades de su compromiso.
La resolución 1.701 hizo posible el cese de las hostilidades en Líbano pero aún no se han aplicado las otras disposiciones clave: creación de una nueva Finul reforzada, desarme de Hezbolá y levantamiento del bloqueo israelí en Líbano.
Por el momento sólo comenzó el despliegue de 15.000 soldados libaneses en el sur del país, bastión de la milicia chiíta a donde los primeros militares de Beirut empezaron a llegar el 17 de agosto.
Por su parte, miembros de Hezbolá que se habían negado a dejar las armas volvieron a aparecer abiertamente en las regiones chiítas de Líbano donde ya estaban implantados antes del conflicto, es decir, en el sur fronterizo con Israel, el valle de Bekaa en el este y los suburbios del sur de Beirut.
Israel, mientras tanto, sigue reclamando el desmantelamiento de la poderosa milicia chiíta y Líbano, cuyo gobierno tiene dos ministros de Hezbolá, no convenció al indicar que no tolerará más ataques contra Israel desde su territorio.
El Estado hebreo advirtió que se reserva la posibilidad de continuar sus operaciones militares mientras Hezbolá no sea desarmado y anunció que mantendrá sus posiciones en la frontera para alejar de ahí a los milicianos chiítas antes de que sea desplegada una fuerza multinacional.
Pese a todo, los incidentes hasta ahora son limitados. Israel anunció que por lo menos dos miembros de Hezbolá murieron por disparos de sus fuerza en el sur de Líbano, lo que fue desmentido por la milicia chiíta.
Francia es partidaria de que haya tropas de países musulmanes en la Fuerza Interina de la ONU para Líbano (Finul), que será ampliada para apoyar al ejército libanés en el sur del país.
El portavoz adjunto del Ministerio de Exteriores, Denis Simonneau, confirmó hoy esa tesis oficial de su gobierno e informó de la visita de trabajo que mañana se llevará a cabo en París.
Livni se reunirá con el primer ministro, Dominique de Villepin, y con los titulares de Exteriores, Philippe Douste-Blazy e Interior, Nicolas Sarkozy.
Francia quiere trasladar a Israel su punto de vista sobre el actual conflicto en el Líbano, que incluye su deseo de que la Finul reforzada (de los actuales 2.000 soldados hasta 15.000) cuente con una amplia representación de países europeos pero también de musulmanes.
"Así se reflejaría la unanimidad de la comunidad internacional en esta crisis", dijo Simonneau, quien afirmó que la posición francesa será expresada mañana a Livni, cuyo país es reticente a la presencia de soldados musulmanes en Líbano.
El portavoz francés fue cauto a la hora de pronunciarse sobre la posibilidad de que su gobierno aumente el número de efectivos en la Finul después de los doscientos enviados con urgencia el pasado fin de semana para colaborar con el despliegue del ejército local.
"Corresponde a las altas autoridades" francesas una decisión sobre la eventual ampliación del contingente, en alusión al presidente de la República, Jacques Chirac, que fue quien anunció el refuerzo urgente la semana pasada.
Esa decisión ha causado sorpresa y decepción en numerosos países que ven a Francia como referencia en esta crisis, en especial después de su papel activo en la aprobación de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que abrió el cese de las hostilidades.
París está a la espera de la definición en Nueva York de las reglas que marcarán la misión de la Finul reforzada y de que los países de la UE expliquen cuál es su potencial contribución a la fuerza, según el portavoz diplomático, quien argumentó, con respecto al papel de su gobierno en esta crisis: "No tenemos por qué avergonzarnos".
Advertencia italiana
El ministro italiano de Exteriores, Massimo D'Alema, ha señalado que Italia no puede enviar soldados a Líbano si Israel "sigue disparando", en contra del alto el fuego que entró en vigor la semana pasada.
"Es justo pretender que Hezbolá deje las armas, pero no podemos mandar nuestros soldados a Líbano si el ejército de Tsahal (Fuerzas Armadas israelíes) sigue disparando", dijo el jefe de la diplomacia italiana al diario romano La Repubblica. "De Israel esperamos un compromiso renovado, y esta vez de verdad vinculante, de respeto al alto el fuego", puntualiza.