AFP
La investigación sobre el presunto complot terrorista para hacer estallar aviones de línea en vuelo desde Gran Bretaña a Estados Unidos debía superar una primera etapa hoy, donde los once acusados iban a comparecer ante un juez de Londres.
Los acusados, detenidos tras el descubrimiento del plan, el 10 de agosto, son todos británicos, de confesión musulmana y de edades comprendidas entre 17 y 35 años.
Ocho de ellos, todos varones de entre 19 a 28 años, están acusados de conspiración para cometer asesinatos y preparación de un acto de terrorismo, delito que forma parte de la ley británica desde los atentados del 7 de julio de 2005 en Londres.
La justicia los acusa de haber fabricado explosivos y haber querido introducirlos subrepticiamente en aviones, "para ensamblarlos y hacerlos estallar" a bordo.
Cinco de los ocho presuntos kamikazes de estos atentados suicidas habitaban en Walthamstow, un suburbio de clase media del este londinense.
Un sexto procede del cercano barrio de Leyton y los otros dos restantes son de High Wycombre, a 50 km al oeste de la capital británica.
En el grupo inicial de 24 detenidos había habitantes de Birmingham, once de los cuales se encuentran aún en prisión provisional pero sin haber sido acusados formalmente.
El diario Daily Telegraph reveló hoy que Ibrahim Savant, uno de ellos, es el hijo de un arquitecto iraní.
Entre los ocho figura al menos una persona convertida al islam.
Una mujer de 23 años, madre de un bebé de ocho meses, es una de las tres otras inculpadas. Cossar Ali está acusada de no haber informado a la policía del proyecto terrorista atribuido a su esposo.
En cuanto al adolescente de 17 años que figura en el grupo está encausado por posesión de un manual sobre explosivos, "notas suicidas" y testamentos de sus co-inculpados.
Estos elementos materiales son sólo una ínfima parte de los objetos confiscados durante la excepcional operación llevada a cabo por la policía británica y que incluye 400 ordenadores, 200 teléfonos celulares, 8.000 medios de almacenamiento de datos.
La policía debe estudiar ahora 6.000 gigabytes de datos, que representan la capacidad total de los discos duros de un centenar de ordenadores normales.
Su análisis llevará "meses", advirtió el comisario Peter Clarke, jefe del Departamento Antiterrorista de Scotland Yard, afirmando también que la investigación se extendería "al mundo entero".
Según un sondeo del diario The Guardian, efectuado el fin de semana pasado entre 1.007 personas, siete de cada diez británicos (72 %) juzgan que la política de apoyo a EE.UU. del primer ministro Tony Blair contribuyó a hacer de Gran Bretaña un objetivo para los terroristas.