Teherán respondió a las superpotencias sobre su programa nuclear
Irán rechaza suspender el enriquecimiento de uranio
Irán entregó a los embajadores de Alemania, Francia, Reino Unido, Rusia, China y Suiza su respuesta al plan internacional de incentivos a cambio de la suspensión por Teherán del enriquecimiento de uranio.

EFE-AFP

El gobierno de Irán anunció hoy a varios embajadores acreditados en Teherán que no va a suspender su programa de enriquecimiento de uranio, pero les planteó una nueva fórmula para resolver el contencioso a través del diálogo.

Según la agencia iraní Fars, ésa fue la respuesta entregada por el secretario del Consejo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Lariyani, a los embajadores de Alemania, Francia, Reino Unido, Rusia, China y Suiza en Teherán.

Tras entregar la respuesta negativa de Teherán a la oferta de incentivos a cambio de la suspensión de su programa de enriquecimiento de uranio, Lariyani explicó a los embajadores las opiniones de su país respecto a la polémica por su plan nuclear y les aseguró que se puede resolver mediante el diálogo.

La agencia iraní no dice cuáles son sus fuentes y se limita a añadir que la reunión entre Lariyani y los embajadores continuaba, al cierre de esta edición.

Suiza se ocupa de los intereses de Estados Unidos en Irán, ya que Washington y Teherán no tienen relaciones diplomáticas desde 1980.

El plan internacional, presentado a Irán por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU -EE.UU., Rusia, Reino Unido, China y Francia- y Alemania, ofrece a los iraníes tecnología nuclear avanzada para uso civil y ventajas económicas para que abandone el enriquecimiento de uranio.

El consejero para Asuntos Internacionales del Organismo de Energía Atómica de Irán (Oeai), Mohamad Saidi, había asegurado anteriormente que la respuesta iraní sería "por escrito" y que no se haría pública.

Saidi explicó que en su respuesta Irán pide que la comunidad internacional renuncie a la "condición previa" de que Teherán suspenda el enriquecimiento de uranio, pero reitera su deseo de "continuar el diálogo".

El responsable iraní, citado por la agencia de noticias Fars, subrayó que "la respuesta de Irán al paquete es completa y será un principio para el reinicio de las negociaciones y conseguir un acuerdo final".

Posibles sanciones

Las superpotencias esperaban una respuesta favorable de Irán a su oferta para que suspenda su enriquecimiento de uranio, posibilidad ya descartada en numerosas ocasiones por la República Islámica, que corre así el riesgo de una imposición de sanciones por la ONU.

El presidente estadounidense, George W. Bush, exigió sanciones rápidas contra Irán si no suspende su proceso de enriquecimiento de uranio antes del 31 de agosto, tal y como exige el Consejo de Seguridad.

Varios diplomáticos occidentales consultados en Teherán afirmaron desconocer las intenciones de los iraníes, sobre las que un conjunto de circunstancias no hacen más que avivar la incertidumbre.

Las superpotencias exigen la suspensión del enriquecimiento de uranio como condición previa, pues dicen haber perdido la confianza en Irán.

El proceso de enriquecimiento de uranio permite la obtención de combustible para el funcionamiento de centrales nucleares civiles pero, a un nivel más sofisticado, se usa para fabricar bombas atómicas.

Saidi ha mencionado la posibilidad de que su país acepte negociar la suspensión del enriquecimiento de uranio siempre que no sea un requisito indispensable para entablar negociaciones.

"Siempre hemos dicho que si la suspensión no era una condición previa, estábamos dispuesto a negociar", según sus palabras.

Estados Unidos, por su parte, nunca ha descartado una intervención militar contra la República Islámica si también fracasan las eventuales sanciones económicas y militares

Miembro del Tratado de No Proliferación Nuclear

Irán es uno de los 189 países que han ratificado el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), firmado hace más de 30 años en un contexto de amenaza de guerra atómica con el objetivo de instaurar una cooperación internacional en el uso civil de la energía nuclear.

Este tratado, firmado en 1970 y cuya duración inicial prevista era de 25 años, fue prolongado de manera indefinida en 1995, con una evaluación previa cada cinco años.

El TNP fue ratificado por 189 países, entre ellos Irán y las cinco grandes potencias nucleares, miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Gran Bretaña, Rusia, China y Francia).

India y Pakistán, que se convirtieron recientemente en potencias nucleares con varias pruebas nucleares, no lo han firmado.

Israel, que se sospecha que lleva a cabo actividades nucleares militares, nunca reconoció públicamente que dispone de un arsenal nuclear y siempre se ha negado a firmarlo. Corea del Norte abandonó el TNP en enero de 2003.

El TNP está basado en la distinción entre cinco potencias nucleares que fabricaron o hicieron explotar un arma nuclear antes del 1° de enero de 1967 y los países no dotados de bombas atómicas.

Según el tratado, las potencias nucleares se comprometen a no transferir a nadie armas nucleares ni ayudar a adquirirlas a un país que no las posea.

El tratado incluye el compromiso recíproco de los Estados no dotados de armas nucleares de no fabricarlas ni adquirirlas, pero les garantiza en cambio el acceso al uso pacífico de la energía atómica bajo reserva de un control efectuado por la Agencia Internacional de Energía Atómica (Aiea), cuya sede está en Viena.

Irán aceptó firmar a fines de 2003 un protocolo adicional, que hace posible controles profundos y no anunciados de sus plantas nucleares.

Sin embargo, el Parlamento de Teherán no ratificó dicho protocolo, que había sido aceptado como un signo de buena voluntad por el régimen de los ayatolás pero cuya fue suspendida finalmente en febrero de 2006.

Unos cien Estados han firmado hasta ahora ese protocolo adicional pero sólo 73 lo han aplicado y deben entregar a la Aiea informaciones mucho más avanzadas que bajo el régimen del TNP, para que la agencia de la ONU disponga así de una visión de conjunto de su programa nuclear.

La técnica para fabricar bombas atómicas

El enriquecimiento de uranio, técnica que Irán afirma controlar y que rechaza suspender como le exigen las grandes potencias, permite producir combustible civil para una central nuclear o materia fisible para fabricar la bomba atómica.

Irán obtiene el uranio en su propio territorio. Este metal gris, duro, presente en diversos minerales, es un elemento radioactivo natural que dispone de dos isótopos, el U-238 y el U-235.

El isótopo 235, el único interesante tanto para las centrales como para la fabricación de una bomba ya que es fisible, se encuentra en una proporción demasiado escasa (0,7 %) para que el mineral sea utilizado en su forma original.

Se trata entonces de enriquecer este uranio para alcanzar índices de isotopía 235 de entre un 4 y un 5 % para un uso civil y de más de un 90 % para su utilización militar.

En el caso de Irán, este enriquecimiento se hace por centrifugación.

El jefe de la Organización iraní de la energía atómica (Oiea), Gholamreza Aghazadeh, anunció el 9 de abril, que su país habían "conseguido enriquecer uranio en un 3,5 %".

En un primer momento el uranio crudo, o "yellowcake", debe ser convertido en hexafluoruro de uranio (UF6), del cual Irán afirma haber producido 110 toneladas.

Este gas es tratado en las centrifugadoras a velocidades rotativas extremas. Los átomos de uranio más pesados (U238) se van a la periferia de la máquina mientras que los más livianos (U235) permanecen en el centro.

El gas recuperado en el centro es enviado a una segunda centrifugadora que repite el proceso varias veces en una "cascada" de máquinas.

Según el ex presidente Akbar Hachemi Rafsandjani, Irán procedió al enriquecimiento con una cascada de 164 centrifugadoras, en la central de Natanz.

El grado de concentración del uranio en isótopo U235 depende, sobre todo, del número de centrifugadoras utilizadas, de su eficacia y de la duración del proceso.

Las plantas de enriquecimiento de uranio que emplean este procedimiento utilizan varios miles de centrifugadoras.

Aghazadeh indicó que su organización tratará de "crear, de aquí a fin de año, un conjunto de 3.000 centrifugadoras".

Según el Instituto Estadounidense Internacional para la Ciencia y la Seguridad Internacional (ISIS), una instalación de 1.500 centrifugadoras es suficiente para producir en un año más uranio militar, es decir altamente enriquecido, que el necesario para fabricar una sola bomba atómica.