Cartas a la dirección

Religión y sexualidad

Señores directores: Nos vemos forzados a escribir estas líneas luego de leer el artículo del Sr. R. Alaniz , publicado en la edición de El Litoral del sábado 4 de agosto ppdo. Refiriéndose a la opinión del presbítero Ariel Busso, descarga una serie de críticas y reflexiones al pasar. Entre ellas:

"Para ciertos sectores de la iglesia Católica no existen" (los embarazos no deseados): invito al Sr. Alaniz a que se acerque a muchas parroquias de nuestra ciudad (por ejemplo, a Ntra. Sra. de los Milagros), donde funcionan programas de atención a madres en dificultades.

"Para el Rector de la Universidad Católica de La Plata no hay duda: mantener relaciones sexuales sólo con objetivos de procreación". Pero en la página 13 de la misma edición, el mencionado rector dice: "Aquello que la naturaleza pide es la unión entre un hombre y una mujer para toda la vida, donde se entregan en mutuo derecho y en mutuo amor, en orden a sí mismos y a la propagación de la vida". Luego dedica un párrafo a reflexiones sobre una condición animal del sexo, de su propia invención y autoría.

Declara, sin excepciones, que "las religiones tienen un problema serio con la sexualidad", interpretando que todos los símbolos religiosos que conoce están marcados por esta obsesión (en este punto, cabría preguntarse de quién es la obsesión), haciendo una interpretación torcida de los mismos.

Sin expresar ninguna consideración sobre el valor humano de la castidad, propone que los castos son reprimidos y que no son libres.

En el penúltimo párrafo propone que quienes matan "niños indefensos" en forma masiva no deberían ser criminales -"asesinos seriales"- y que, además, son "la mayoría".

Finalmente, remata el artículo sosteniendo que los "temas de sexualidad" no son temas "espirituales", lo cual es coherente con la serie de críticas anteriores, que desprecian el valor de la vida por sí misma.

Por otro lado, quisiéramos comentar algunas expresiones del Sr. Alaniz:

"Si las circunstancias no son propicias (un proyecto de vida) puede interrumpirse". Surge la pregunta: �cuál es la diferencia entre un proyecto de vida y una vida, entre interrumpir un proyecto de vida y matar a una persona? �Conoce el Sr. Alaniz que los tratados internacionales y la legislación civil argentina protegen la vida "humana" desde la concepción?

El Sr. Alaniz se queja de la impunidad de la abortista rica y pide que se respete su derecho a abortar, pero, más aún, el de la mujer pobre. Luego, si el problema es la exclusión social, �alguien piensa en el niño que queda excluido de la vida misma, y en los derechos de la madre antes de abortar, y en los derechos de los otros hijos? Estamos de acuerdo en que el sistema represivo vigente no es eficaz en su función preventiva, pero la solución preventiva de matar a los pobres antes de que nazcan no parece una solución humana al problema.

María Paula y Marcelo Gelcich, Oscar R. Prendes y José Luis Aressi.

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