Los argentinos no pudieron
Un Mundial con sabor amargo
En la competencia de Japón, en la cual el seleccionado terminó en el cuarto puesto, se destacó "Pepe" Sánchez entre los jugadores titulares. El santafesino Carlos Delfino tuvo un buen torneo.

Cuando se llega a un Campeonato Mundial de Básquetbol, con el claro objetivo de conseguir subir al podio y colgarse una medalla en el pecho, si no se lo logra, sin dudas que puede sonar a fracaso, pero no ocurrió eso con este seleccionado argentino que finalizó cuarto, se quedó con las manos vacías y con sabor a poco, por cierto.

El equipo argentino estuvo muy cerca de jugar la final con Grecia, pero el triple intentado por Andrés Nocioni no entró y será España el que estará mañana en la definición en el Saitama Super Arena.

Pese a que ese cuarto lugar no dice mucho, Argentina cumplió una buena actuación, ya que perdió en semifinales por un punto y la caída ante Estados Unidos (81-96), que necesitaba ganar para no pasar un papelón mayor, aunque su triunfo no borre para nada el nuevo fracaso que han sufrido los jugadores NBA.

Partidos previos

La "generación dorada" del básquetbol argentino llegó con dudas al campeonato, tomando en cuenta los amistosos en la gira previa (6 triunfos y 3 reveses). Pero luego de un buen triunfo ante Francia, en el debut, el equipo se fue asentando en su juego y terminó ganándole con claridad a El Líbano, Venezuela y Nigeria, sucesivamente.

En el último encuentro de la fase inicial, frente a Serbia y Montenegro (83-79) hubo ciertos sobresaltos, pero se ganó con autoridad, también.

Quedó primero en el grupo A y en octavos de final enfrentó y demolió a Nueva Zelanda (79-62), demostrando que su juego estaba en alza.

El siguiente rival, en una instancia tan alta como los cuartos de final fue Turquía, al que también le hizo sentir toda su jerarquía y mejor básquetbol para ganarle con suma facilidad (83-58).

El partido crucial y clave para saber hasta dónde llegaría el grupo era el enfrentamiento ante España, por las semifinales.

Argentina planteó bien el partido, jugó muy buen primer tiempo, y cuando parecía que lo perdía por "paliza" se recuperó, empató en 74 y en las manos de Nocioni tuvo la posibilidad del pasaje a la final.

Ese balón lanzado desde más allá de los 6,25 metros no entró.Fue caída por un punto (74-75) y jugar desmotivados por el tercer puesto, cuando todo apuntaba a estar en la final.

Lo de Estados Unidos es más reciente, se comenzó jugando bien, los árbitros lo dieron vuelta. Argentina se quedó sin gol y energías y los estadounidenses le pasaron por encima.

Argentinos uno por uno

A la hora de analizar el rendimiento que tuvieron los hombres utilizados por Sergio Santos Hernández, el podio es para Juan Ignacio Sánchez, un jugador cerebral, de excelente manejo, criterioso y un gran asistidor. Fue la figura, el líder y nunca mejor la distinción de ser el capitán de este grupo, sucediendo a Hugo Sconochini.

Detrás hay que ubicar al "Chapu" Andrés Nocioni, quien también jugó un muy buen torneo, demostrando por qué se destaca en la NBA, aportando su garra, temperamento, potencia y gol desde abajo del cesto y también desde afuera. Sólo falló en la pelota clave ante España.

La "megaestrella" Emanuel Ginóbili tuvo momentos muy buenos y otros donde apareció sin esa energía y calidad que lo caracteriza.

Los dos internos titulares, Luis Scola y Fabricio Oberto, también tuvieron producciones irregulares. El porteño luchó y ganó con hombres más altos, mientras que el cordobés pagó precio por tener que disputar con jugadores de mayor talla.

Entre los relevos, Carlos Delfino jugó un muy buen Mundial. El santafesino aportó marca, rebote y gol, ya sea mandándose o desde lejos.

Por su parte, Walter Herrmann no estuvo en su mejor nivel, aunque en algunos encuentros contribuyó con goleo y rebotes, como lo hizo en otros torneos, en especial Atenas 2004.

En tanto, Rubén Wolkowyski (jugador récord en la selección argentina con 34 partidos y 4 Mundiales) no rindió como lo hizo en anteriores torneos, mientras que Pablo Prigioni no fue el reemplazante que necesitaba el técnico para darle descanso a Sánchez.

Gabriel Fernández, Daniel Farabello y Leonardo Gutiérrez fueron los jugadores menos utilizados por el entrenador.

Qué sigue

Ya terminó el Mundial y es incógnita saber qué ocurrirá con esta base de equipo. Alguno se irá por cuestión de edad, otros por compromisos con sus respectivos equipos de la NBA y otros buscarán la revancha en los Juegos Olímpicos Beijing 2008. Una empresa nada fácil, ya que para clasificarse a la cita se tendrá que lograr el primer o segundo lugar en el Preolímpico del año entrante, que se llevará a cabo en Caracas, Venezuela.

El gran asistidor

El base bahiense Juan Ignacio Sánchez se convirtió en el tercer jugador argentino en liderar el rubro de las asistencias en un Mundial de básquetbol.

A largo del torneo, en el cual disputó 9 encuentros, "Pepe" Sánchez dio 52 asistencias, lo que le dio un promedio de 5,8 por juego.

El bahiense postergó en la lucha por ser el mejor asistidor del torneo al portorriqueño Carlos Arroyo (segundo, con 5,2 asistencias) y al estadounidense Chris Paul (tercero, con 4,9).

En el Mundial de Indianápolis 2002, Sánchez dio un total de 38 asistencias y promedió 4,2 por juego.

Con este logro, Sánchez se transformó en el tercer jugador argentino que lidera el rubro de las asistencias en un Mundial, halago que antes consiguieron el santiagueño Miguel Cortijo (España 1986, con 4,7 asistencias) y el cordobés Marcelo Milanesio (Canadá 1994, con 6,9).

"Lo mejor que me pudo pasar"

Pablo Estévez, de 40 años, vivió la mayor alegría de su carrera al conformar ayer la terna arbitral que dirigió la final del Mundial de Japón entre España y Grecia.

"Para mí fue una alegría muy grande. Dirigir la final fue lo mejor que me puso pasar", le confesó el "Colorado".

Muy emocionado y viendo la ceremonia de premiación, el porteño Pablo Estévez, que junto al platense Alejandro Chitti representó muy bien al referato argentino, expresó que ahora sabía "como se sintió Horacio Elizondo cuando controló la final de fútbol en Alemania".

Estévez fue el primer árbitro argentino en controlar una final de un Campeonato Mundial, ya que el que más cerca llegó fue el bahiense Raúl Chávez, que dirigió la semifinal entre Rusia y Estados Unidos, en Grecia 1998.

"Cuando me enteré de la designación en el lobby del hotel, lo primero que hice fue subir a mi habitación del sexto piso y ponerme a llorar. Luego llamé a mi esposa Karina y se lo conté", señaló.

"Quiero compartir esta alegría con mi esposa, con mis trillizas, a las que sólo conozco por correo electrónico y me muero por verlas (nacieron el 16 de agosto) y a toda mi familia.Hoy (por ayer) es un día muy feliz para mí", agregó en otro tramo de su diálogo.

"Pero por esto no hay que creérsela. Y pienso seguir dirigiendo encuentros de la Federación Regional de la Capital Federal para formar a jóvenes jueces", avisó.

Estévez dejó una frase que pinta como vive el básquetbol al momento de despedirse. "Uno siempre sueña, cuando comienza a arbitrar, en llegar a formar parte de la terna de una final y hoy se me dio. Qué más puedo pedir. Es el broche de oro de mi carrera", resaltó.