De la Redacción de El Litoral
"Hace dos años me faltaron todas las alhajas de oro", muchas de las cuales "eran recuerdos de familia", se lamentó Emma Tour de García. La mujer de 82 años, que vive en San Carlos Centro, trascendió públicamente esta semana por haber sido víctima de continuos robos a manos de un ex alumno. El caso se resolvió con la colocación de cámaras en la vivienda, que registraron el momento en que el intruso "trabajaba".
"No teníamos idea de quién podía ser". Pero "después empezó a faltar dinero"; primero fueron $ 200, otra vez $ 100 y así sucesivamente.
"Mi hijo se lo atribuía a que lo cambiaba de lugar o me olvidaba". Pero la semana pasada, volvió a faltarle dinero, entonces su hijo Jorge decidió instalar una red de cámaras en toda la casa y dejar un monedero de señuelo "arriba del aparador".
Esa noche "me fui a dormir y la cámara lo tomó". Pero "como estaba tan camuflado, no pudimos descifrar quién podía ser". García denunció lo ocurrido en la Comisaría 2a. de San Carlos Centro, e intervino personal de Investigaciones de la Unidad Regional XI, con sede en Esperanza.
El lunes a las diez de la noche, cuando el intruso volvió a las andanzas en el domicilio de calle Lheritier al 600, tres policías de la Agrupación de Unidades Especiales lo estaban esperando.
Lo dejaron actuar, y una vez consumado el delito, lo apresaron. "íMátenme, mátenme!" gritaba el hombre aterrorizado, mientras el personal policial le colocaba las esposas.
Lo curioso es que "este muchacho había sido alumno mío en la escuela" Sarmiento, refirió Emma con sorpresa. Luego su ex alumno emigró a Córdoba, quizás en busca de mejores horizontes. Pero la realidad lo devolvió a su sitio, años más tarde, y con ideas non santas.
De vez en cuando "venía a visitar a la mamá", que "íOh casualidad!", resultó ser una de las amigas de Emma.
Asiduamente, las mujeres se reunían a cenar, y al tanto del compromiso, el hombre "aprovechaba para entrar a mi casa".
Emma reconoció que "la madre está destruida", y aseguró no echarle la culpa de lo ocurrido.
El detenido tiene 55 años, está acusado de hurtos reiterados, pero pronto podría recuperar la libertad.
La suma total sustraída ronda los $ 1.500 ó $ 2.000 pesos, acumulados en no menos de 8 ingresos a la vivienda. No obstante, Emma sabe que no podrá recuperar aquellos objetos de valor afectivo, entre los que había medallas y pulseras de oro, obsequios de sus seres más preciados.