A las 5.40 de hoy, en Furlong y Piedrabuena los empleados del servicio de emergencias Dipaes 107 socorrieron a un joven que yacía desnudo e inconsciente en medio de la calle de tierra.
Junto a él algunos policías sugirieron a los ambulancieros que la herida que el muchacho presentaba en la cabeza bien podría haber resultado de un golpe de hacha.
El cuadro era de tal gravedad que el personal de emergencia trasladó de inmediato a ese desconocido en dirección al hospital José María Cullen y en la admisión del nosocomio quedó registrado el ingreso del herido bajo el rótulo de N.N.
Pero lo curioso del asunto es que una vez que el personal médico prodigó los primeros auxilios a quien parecía estar al borde la muerte, éste recuperó la conciencia, pero se mantuvo en un cerrado mutismo.
Precisamente esto ocurría mientras los agentes de la Subcomisaría 12a. que comprende en su jurisdicción el barrio Loyola Sur -donde fue encontrada la víctima de la feroz golpiza-, comenzaron a trabajar en procura de dar con los responsables de la agresión.
Luego la operación programada de urgencia en el quirófano del hospital y la búsqueda policial en las calles de Loyola Sur cambiarían de sentido o quedarían sin efecto, porque de un momento a otro el herido, como Dios lo mandó al mundo, fugó del nosocomio.