De la Redacción de El Litoral
Incrementar el perfil productivo de la ciudad, beneficiar la salud ambiental y generar empleo genuino, fueron algunos de los fundamentos tenidos en cuenta por el Concejo Municipal, a la hora de aprobar un proyecto de ordenanza que beneficia a los productores de biocombustibles dentro del ejido urbano.
Con la sanción de la ordenanza Nº 11.337, las industrias que acrediten la elaboración de biocombustibles se verán exceptuadas "del pago de los tributos municipales de Tasa General de Inmuebles y del Derecho Registro de Inspección". Además, las ventajas comparativas para la producción de las materias primas con las que se fabrica, hacen de Santa Fe un sitio al menos atrayente para futuras inversiones.
Se trata de una iniciativa de los concejales Jorge Henn y Leonardo Simoniello -UCR Encuentro-, presentada en abril de este año, y aprobada con preferencia, en la sesión del último jueves.
En los fundamentos, los ediles destacaron la importancia de desarrollar "la ciencia, tecnología e investigación", consideradas "herramientas esenciales para la producción de alternativas renovables y no contaminantes".
En ese sentido hicieron notar que "la ciudad cuenta con uno de los centros de investigación más prestigioso de América Latina", como el Instituto de Investigación en Catálisis y Petroquímica (Incape), dependiente de la facultad de Ingeniería Química -UNL- y el Conicet.
Uno de los máximos exponentes del Incape, el ingeniero Carlos Querini, reconoció la importancia de "generar un espacio para las empresas que se van a instalar en Argentina".
La de los biocombustibles "es una industria que va a evolucionar en el país, y conviene tener abierto los espacios". En este sentido "Santa Fe es un lugar adecuado por la producción de materias primas y me parece razonable el incentivo", dijo.
"Hay aceiteras que están haciendo proyectos", indicó el especialista. No obstante todavía no se lanzan a hacer las inversiones porque aguardan "marcos regulatorios más claros", sobre todo, en lo que respecta a retenciones en las exportaciones.
Querini es investigador del Conicet, y como tal participa de las actividades del Incape. Desde allí "hacemos asesoramiento en desarrollo de proyectos", a través de "convenios con las empresas" para el diseño y producción de plantas. Además, se encargan de asesorar a una gran cantidad de empresas en nivel de calidad y certificación de exportaciones.
Una muestra de la participación del Instituto en los procesos de desarrollo fue que los convocaran para la instalación de "una planta frigorífica en Paraguay que construyó Fimaco Esperanza y la UNL participó en la ingeniería de procesos".
Desde la fundación ecologista Proteger, el ingeniero Eduardo Groppelli, también profesor en la FIQ, sostuvo que al provenir de materias primas de origen agropecuario, agroindustrial o desechos orgánicos, "los biocombustibles tienen impacto 0 al efecto invernadero, y van en su favor porque parte del ciclo de la fotosíntesis".
Recordó la existencia de la ley N° 26.093, que es el marco "que promociona la producción y uso de biocombustibles en el ámbito nacional", y destacó "el hecho de favorecer y apoyar" este tipo de iniciativas locales.
El ingeniero consideró como "el primer aspecto positivo", que Santa Fe "pueda generar equipos para la producción de biocombustibles". Para crear valor agregado llamó a apostar a la "fabricación de equipamiento, el desarrollo de consultorías, proyectos y promoción de desarrollo tecnológico".
Groppelli está a cargo del Programa Tecnología Socialmente Apropiada de la fundación Proteger, y ve con esperanzas la incorporación de los nuevos combustibles a la vida cotidiana, aunque sabe que será un proceso lento.
De los tres tipos de biocombustibles que incluye la ordenanza -biodiésel, bioetanol y biogás-, el más difundido es el primero, y las empresas apuestan a su fabricación. Por otra parte, Brasil ya cuenta con la producción de bioetanol, cuyo consumo es incentivado por el gobierno.
Por el contrario, la producción de biogás depende de otros factores que también deben ser estimulados. "Falta inversión en saneamiento, plantas de reciclaje y financiamiento", pero "en la medida que haya oferta y promoción para los consumidores, también va a empezar a tener desarrollo".
En la provincia de Santa Fe son varios los proyectos de inversión: el grupo Vicentín con una planta de biodiésel en San Lorenzo; Fimaco de Esperanza produce plantas para la fabricación de biodiésel; Clasificaciones Murphy SRL está desarrollando una planta para autoconsumo de 8.000 litros diarios; y Agricultores Federados Argentinos tiene en carpeta montar una planta en sur provincial al igual que la comuna de Sancti Spiritu.
Esto se da por la conveniencia económica del biocombustible, debido que su factibilidad técnica permite iniciativas de autoabastecimiento, como también proyectos para abastecer el mercado interno y la exportación.
En lo referente al medio ambiente hay que destacar que por cada tonelada de gasoil que se reemplaza por biodiésel se dejan de emitir a la atmósfera unas 3 toneladas de dióxido de carbono.
En el plano productivo, una planta como la de la ciudad de Gálvez que produce en dos turnos diarios 3.000 litros, necesitó de una inversión de sólo 40.000 dólares para montarla, elementos más que convincentes para entablar políticas de incentivos para su producción.