La palabra, por sí misma, los define: son los nexos entre el mediocampo y los delanteros. Pero, evidentemente, la función de enganche va más allá de esta mera definición. El enganche es el jugador más importante, más claro, desequilibrante a la hora de manejar la pelota. El más sabio y dúctil de todos.
Algunos técnicos le adicionan funciones defensivas (marcar al "5" rival suele ser la más trascendente). Pero no se dan cuenta de que ellos deben tener la mente clara y liberada para no sólo hacer lo que saben, sino que, además, deben buscar los espacios y la manera correcta de provocar el desequilibrio, cuestiones que con el paso del tiempo se han hecho difíciles en el fútbol de hoy en día.>
El enganche debe saber jugar de espaldas para darse vuelta y, casi de memoria, tener en claro cómo darle juego a sus delanteros. Debe tener inteligencia para moverse a espaldas del "5" rival. O, lo que es peor, muchas veces, a espaldas de los dos "5" que el rival es capaz de poner en la cancha para taparlo.>
Los sistemas de juego lo han condenado a su lenta desaparición. Hoy, sacando algunas raras excepciones, la mayoría de los técnicos para sus equipos con un 4-4-2. Y, así, resignan el enganche. Lo cual no es otra cosa que ignorar a aquellos que, a través de una zurda o diestra talentosa, o de un talento sin igual, se encargaron de darle brillo y reflejo al viejo y glorioso fútbol argentino.>