El arte de resistir y proyectarse desde el interior
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El Espinal es una región fitogeográfica que se extiende en forma de arco desde el centro de la provincia de Corrientes, norte de Entre Ríos, pasa por el centro de Santa Fe y Córdoba, centro sur de San Luis y La Pampa, y llega hasta el sur de Buenos Aires. Su nombre deriva de las espinas que tienen las especies leñosas que dominan sus bosques.
Este monte autóctono constituye un área natural protegida. Es un pequeño reducto, representativo del paisaje original de la región; es poco conocido, ya que la acción del hombre lo fue modificando hasta reducir en forma drástica su área boscosa. Sin embargo, su fuerza permite al Espinal crecer cuando la mano humana se toma descanso. Así, marca presencia y resiste.>
Así también resiste un grupo de seis artistas provincianos que -en primer lugar- conforman tres matrimonios que desde hace más de diez años llevan su compromiso de la mano del arte a distintos puntos del país. Decidieron llamarse Grupo El Espinal, teniendo en cuenta varias razones: el Espinal abarca las provincias donde nacieron y viven. Observaron ciertas características de resistencia de este sistema que, por empatía, concuerdan con su labor plástica. Y también la misma intención de permanencia en el lugar que habitan para, desde allí, proyectar lo que hacen.>
Luis Abraham (San Luis) y Rosa Audisio (La Pampa); Adrián Carnevale (Santa Fe) y Luchi Collaud (Entre Ríos); y los también santafesinos Gabriel Villot y Gabriela Pertovt decidieron conformar esta doble agrupación hace diez años, cuando se conocieron y descubrieron que tenían muchas cosas en común.>
"El trabajo del artista es solitario en la creación, en su taller. Uno se conoce y se encuentra con sus pares en las muestras, en los salones, en concursos en los que participamos. Así nos conocimos, al encontrarnos en la inauguración de un salón, en un vernissage, y empezamos a encontrar puntos de contacto que nos llevaron a unirnos", recuerda Gabriela Pertovt.>
Cuando se trabaja en conjunto, los esfuerzos se reparten y los resultados se potencian. Esto hace posible cosas que cada uno no podría realizar individualmente por el sacrificio que requieren; por ejemplo, montar una muestra en un museo, armar un catálogo, encargarse de la prensa, montar una obra, transportarla... El grupo mismo es el que se da fuerza y permite la continuidad, puesto que en cada encuentro, los artistas se nutren y surge así otro proyecto.
Luis Abraham dice que la forma en la que trabajan los ha ayudado mucho. "Para los que estamos más lejos la tarea se simplifica, porque los que están más cerca se encargan del trabajo y los otros, con mucha menos actividad, suman para el grupo. Por ejemplo, cuando nosotros organizamos una muestra en el Museo de Santa Rosa (La Pampa), ellos estaban un poco más lejos del tema", explica.>
Los seis destacan que agruparse es una necesidad del artista del interior. En la Argentina, la gran mayoría de las actividades del mundo de la Plástica pasa por Buenos Aires; esto implica para quienes trabajan en las provincias, un esfuerzo mucho más grande para marcar presencia. Más que nunca, en este caso, la unión hace la fuerza. Y si bien cada uno continúa con su carrera personal, las reuniones y muestras conjuntas dan vigor para encarar las cosas individualmente, compartir ideas, hacer autocríticas, enriquecerse y posicionarse en el camino artístico.>
Para Gabriela Pertovt, "lo que nos une es, justamente, que somos parejas, tenemos familias y eso es una experiencia que compartimos: hacemos arte y llevamos una vida normal con nuestros hijos, nuestras cosas, alegrías y avatares de la vida cotidiana".
En este sentido, Luis Abraham agrega que hay una doble agrupación, ya que si bien son seis, en realidad hay tres grupos de dos artistas cada uno. Recuerda que hay casos de matrimonios artistas, pero en Espinal esto se potencia al unirse tres parejas.>
Continuar trabajando en conjunto colabora más todavía al compartir momentos, esfuerzos y también muchos proyectos. "Todos seguimos con nuestras carreras, que ya tenían un promedio de diez años antes de armar Espinal, y ahora ya son diez años más que se suman. Todo lo que hemos hecho en conjunto fue charlado primero en cada matrimonio, en las tres ciudades donde vivimos, y después pasadas mediante una red de mails permanentes y de largas conversaciones. Cada vez que nos encontramos hacemos estas charlas que nos nutren muchísimo y de las cuales surgen puntas para el futuro. Ya hemos hecho en grupo unas diez muestras".>
Cada uno de los artistas pone su expresividad en las obras, que en definitiva son los verdaderos paisajes interiores; pero, por otro lado, siempre generan un elemento unificador. Por ejemplo, para la última muestra que expusieron en el Museo Pedro Martínez de Paraná, presentaron unos frascos que contenían semillas de los árboles que están prácticamente avasallados en el Monte Espinal, como graneros simbólicos representantes de lo que habría que preservar: la semilla.>
Al ser todos del interior, los integrantes de Espinal conocían y compartían los problemas con los que se encuentra un artista lejos de Buenos Aires, ya que la dificultad para participar en concursos o para poder montar muestras desde las provincias es común a las tres realidades.
El santafesino Gabriel Villot agrega que los caracteriza "básicamente, la necesidad de `trabajar' en la plástica. No somos teóricos del arte. No manejamos el arte conceptual en tanto que nos interesa trabajar con la materia, con la escultura, con la pintura, con los lápices, con las tintas. A contracorriente de lo que en este momento está en la primera plana, somos laburantes del arte. No hacemos arte con el arte".>
"Aún así, todas nuestras obras dicen algo -aclara Luis Abraham-. En ellas no solamente se maneja la parte estética o una imagen. Tienen ideas metidas adentro y una fuerza en el interior de la dinámica que encaramos. No es un trabajo conceptual, pero sí ideológico".>
Por eso, la crítica especializada los suele relacionar con el arte político o con lo que llaman el "nuevo autoctonismo", ya que a los seis les interesa hablar de las realidades argentinas, de lo que pasa donde viven o del lugar del artista.>
Todos hacen figuración y tienen un análisis propio de la realidad que después vuelcan a las obras. Por eso se autodefinen como artistas "a los que les gusta tomar partido".>
"Cuando los críticos observan nuestro trabajo, se dan cuenta que hay una condición de periferia que nos define. Nuestra obra no se parece ni tiene puntos de comparación con lo que es Buenos Aires, el centro de gran distribución y muestra. Eso no quiere decir que lo neguemos, porque es necesario. Desde acá intentamos defender este espacio y tratamos de invertir la cuestión, que no todo pase por la Capital. No creemos que sea algo fácil, pero el artista está hecho para los intentos", asegura la pampeana Rosa Audisio.
"Lo que nos gustó del Espinal es justamente la resistencia. Al monte lo talan, lo van sacando, pero la mano humana deja de estar unos años y los árboles vuelven a surgir nuevamente. Es una forma de resistir desde el lugar donde uno está. Tiene que ver con una toma de posición y una necesidad de comunicar a través de lo que hacemos", sintetiza Luchi Collaud.>
Los seis sostienen la importancia de que el arte sea pensado no solamente para los artistas o para un público selecto. Ellos piensan que también se debe integrar en distintas corrientes. Solo así se va a reforzar el conocimiento de las bellas artes, tanto de esta generación como de las generaciones por venir. Reconocen que de alguna manera siempre hay una necesidad de resistencia, suelen escuchar "yo no entiendo", "esto me es ajeno", "los artistas viven en una nube", pero ése es un concepto que ellos no ejercen y, por otro lado, con su acción tratan de transformar.>
Adrián Carnevale asegura que esta década de Espinal "es un transcurso de tiempo en el cual nos hemos divertido mucho, hemos pasado momentos muy lindos. Después, cada uno en su carrera personal ha logrado cosas; todos estamos trabajando y conformes. Vemos muchos artistas que se cortaron, que no producen más nada. Nosotros seis siempre hemos encontrado el escalón siguiente para seguir y eso es algo bastante importante".
A lo largo de esta década juntos, lograron exponer en el Museo de Santiago del Estero, el Museo Verde de La Pampa, en el Congreso de la Nación, en galerías de arte de Rosario y también en distintos espacios alternativos. Se sienten continuadores de una tradición de grupo que se da en la región, iniciada por Litoral y El Espejo, en los años sesenta, y eso los enorgullece.>
A modo de celebración por estos diez años de trabajo conjunto, el grupo presentó el objeto "Semillas del Espinal", que consiste en frascos de vidrio que contienen semillas de árboles espinosos: algarrobo, ñandubay, tala, espinillo, caldén, piquillín, chañar, etc. Esta forma de Arte-Acción- Aniversario fue iniciada en junio en el Museo Pedro Martínez de Paraná, con la idea de continuarla en distintos museos y espacios alternativos de arte.>
Ellos explican que "los poseedores de los frascos, de edición limitada, serán custodios y depositarios del futuro. Con el conocimiento de que al comenzar el siglo XX el bosque autóctono El Espinal cubría casi un 40% de nuestro territorio continental, que actualmente esa superficie no llega al 12%, y que sólo el 0,1% del Espinal está representado en nuestro Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas. A todo esto, hay que sumarle el hecho de que los árboles espinosos son poco conocidos debido a la severa modificación de los ambientes naturales, como resultado de las actividades humanas. Por todo esto creemos que nuestro objeto artístico adquiere un importante sentido simbólico, convirtiéndose en un pequeño granero -argumentan los artistas-. Las semillas contenidas en espacios naturales como lo son estos frascos, podrán algún día germinar en la medida en que aumentemos nuestra conciencia planetaria, nos sintamos parte del todo universal y nuestro sentido de pertenencia sea realidad".>
(Por J. M. Taverna Irigoyen *)
Presentar a tres matrimonios de artistas, que comulgan tanto en el amor como en el arte, puede ser un desafío. Sobre todo, si son artistas jóvenes, en ebullición conceptiva, y -para colmo- argentinos. Todo pareciera conformar un frente de convencionalismos estructurados, difícil de desarmar y poner en valor.
Sin embargo, en este caso específico, el reto tiene un sentido. Porque se trata de seis artistas de provincia, con un rigor autocrítico muy especial y, sobre todo, con una clara conciencia formada acerca de qué es la expresión y para qué sirve.>
Los conozco desde hace un tiempo y también desde hace algún tiempo advierto que el inconformismo de todos y de cada uno en particular, les ha permitido crecer. En varios de ellos, la maduración de técnicas y lenguajes perfila ya cierto grado de identidad realizativa. Y en los seis (eso es lo valedero) hay un permanente espíritu de lucha que, más allá de etapas, los incita a redimensionar permanentemente los propios recursos, las propias inflexiones de contenido y continente.>
"No es común que de tres matrimonios, sus seis miembros sean artistas y, más aún, que uno de los cónyuges no inhiba al otro. Menos común quizá sea, hoy por hoy, que estas individualidades coincidan en agruparse bajo el nombre de una región geográfica, de la que forman parte: el Espinal", dice Miguel de la Cruz.
"Su presentación en sociedad reinvindica una doble coincidencia: por ser del interior provinciano y porque su simbolismo sirve a las ideas que profesan. Por lo que se ve, tienen afinidad, piensan muy parecido. Esta pertenencia se concentra en un orden de la naturaleza, más que en un trazado limítrofe. Pero sus obras se inscriben en una tendencia universalista, es decir, moderna, y dentro de ella han escogido una forma intelectual de producirlas, es decir, mental, racionalista, de transmitir ideas del y sobre el mundo, antes que una emotividad pintoresquista".
"Estos `seis artistas que no viven en Buenos Aires', como también les gusta llamarse para jalonar la posición desde donde se sienten creadores, dejan en claro por sus obras que no se han juntado al azar y por el sólo hecho de que todos dibujen, pinten, graben, modelen, esculpan, no importa cuál sea la forma de comunicarlo. No, éstos son principistas: hacen de su procedencia regional y estética, un manifiesto de idea e imagen".