El "Cabezón", tal como lo conoció la mayoría, se fue como lo hacen los incansables trabajadores de la cultura: se encontraba, en este tiempo, ensayando un espectáculo íntegramente concebido con composiciones de su autoría, titulado "Canciones que se convidan", junto a la cantante santafesina Nilda Godoy. Pero se fue y dejó un espacio vacío entre quienes lo quisieron, gozaron de su amor, amistad y enorme generosidad. Sin embargo, como sucede con quienes logran burlar al tiempo, allí está su obra, íntegra, para que Sergio Ramayo siga aportando a la cultura, a pesar de no estar entre nosotros.
Esta noche, en El Solar de las Artes (9 de Julio 2955), a partir de las 22, se presenta "La voz de cualquiera", el espectáculo de música argentina y latinoamericana en el que Sergio estuvo trabajando hasta sus últimos días junto a Nilda Godoy. Se suman Daniel Bianchi y Juan Pablo Brambilla en guitarras, y Hernán Carnero en batería.>
Los músicos invitan a esta propuesta con una frase del propio Ramayo: "No escaparé... / tal vez la muerte me llame, / cuando este canto ande lejos / llevando la voz de cualquiera / que pide a la vida un beso".>
Sergio Ramayo inició su larga carrera como aerofonista en el grupo Antara y, tras integrar el elenco de músicos estables del Midachi, recorrió un fecundo camino como creador. Fue instrumentista, arreglador, compositor y productor de una extensa lista de grupos musicales. Recorrió la provincia dando recitales didácticos, ganó en dos ediciones del Pre-Cosquín con respectivos temas inéditos, montó un estudio de grabación donde muchos grupos de la escena musical local han registrado sus trabajos y, junto a su hijo Nahuel, fue el promotor de Sueñeros, una agrupación de jóvenes músicos que se presentó en diversos escenarios.
Hasta los últimos días, ensayó con Nilda Godoy, un puñado de temas de su propia autoría. La intérprete recuerda que conoció "a Sergio hace tiempo, un poco antes de que se armara el grupo La Vieja. Desde ahí me llamó la atención su capacidad como arreglador. Me encantaban los recursos expresivos que le sacaba a los aerófonos; él amaba el norte".>
"Descubrí su tema `Somos todos inundados', cuando lo cantaba él solo poco después de haberlo compuesto y me pareció una perla. Su pensamiento político era muy claro, y en este caso muy especialmente. Otra vez lo escuché con `Palabras al corazón', me pareció una melodía tan cálida, y se lo pedí junto con `Imperio'. Entonces, él llevó material a mi casa, me senté a escucharlo atentamente, y quedé maravillada. Sus canciones me llegan mucho y no podía creer que estuvieran tan escondidas. Entonces lo llamé y le propuse salir con sus temas. Yo estaba encantada -lo sigo estando- con esa capacidad de síntesis, la claridad, la belleza de las melodías y cómo rescataba la sutileza de cada género, sin que suene forzado en cada arreglo que elaboraba", cuenta Nilda.>
Poco a poco fue naciendo el espectáculo que esta noche el público podrá conocer. "Para él el proyecto debía ser dúo vocal. Además, le encantaba hacer arreglos de voces. En cada ensayo había mateada larga, un almuerzo o cena compartido con las familias. Era maravilloso cómo se prolongaba a través de la mesa familiar, la planificación de ensayos, arreglos, orquestación, voces... Disfrutamos cada encuentro. Así nació primero `Canciones convidadas' -por idea de Hernán Carnero- y luego Sergio lo llamó `Canciones que se convidan', por el espíritu de los encuentros que gestaron este proyecto", define Nilda, y agradece: "A Sergio le agradezco la apertura para recibir cada propuesta, la cantidad de cosas que compartió, tanto las críticas, como los proyectos. Él era un adelantado, sus ideas siempre eran innovadoras, y -por sobre todas las cosas- trabajaba desde su libertad interior".>
Sergio nos dejó temprano, pero seguro que seguirá inventando melodías en algún lugar del cielo. Es verdad, el paso es amargo como el mate, pero debemos seguir adelante con fortaleza y aceptación; y recordarlo así, en sus temas, con los que quiso convidarnos siempre. Él decía: "Se convida un plato hecho con amor y en torno de él se comparte la mesa con los seres queridos. Así pasa con las manifestaciones del alma, paridas en vaya uno a saber qué mágico impulso de las energías que nos mueven. Quien pare una canción y la convida halaga con su gesto al beneficiado del convite. Quien espera una canción de alguien la encuentra y la pide para multiplicar ese mensaje, halaga al otro, difundiéndolo, en un espontáneo `toma y da"'.
Vivió con intensidad esa pasión que fue para él la música. Ejecutó, compuso, cantó, enseñó, dirigió, fabricó sus propios instrumentos. Viajero incansable, hoy cabezón querido; esposo, padre, hijo, hermano, amigo, compañero, vecino, familiero de ley, te dejamos estas letras de M. Menapace, que tienen que ver con vos y nosotros: "Cuando un árbol se va de un patio familiar, deja en pie un gran hueco de luz. Para quien no compartió nada con él, allí simplemente no hay nada. En cambio, para los que se cobijaron bajo su sombra o compartieron su presencia rica en recuerdos, ese hueco de cielo abierto vuelve a ser presente en cada amanecer".>
Posiblemente, muchas cosas cambien. La vida se renueva en cada etapa. Nunca acampa en torno de una tumba. Allí queda la verdadera semilla que volverá a renacer. Nadie es reemplazado. El misterio personal es irrepetible. Lo que uno supo entregar es lo que perdura. Porque Dios es fiel con sus amigos. Y la gloria de Dios es la vida del hombre. Quien quiera retener la vida en esta etapa la pierde. A quien la sabe entregar le permite que viva para siempre.>
Pero no podemos negar que la ausencia duele; las lágrimas que acompañan a un ser querido, que ha terminado su camino entre nosotros, son simplemente la señal del cariño con que hemos compartido su vida. Nos llevamos, noche adentro, todo lo que hemos amado y dado en el día.>